jueves, 9 de julio de 2009

EN LOS BASURALES. (14) Trabajo infantil por tradición y por hambre


Los niños y niñas de los asentamientos humanos van al colegio, pero no todos ni con regularidad. El absentismo escolar se produce por causas diversas: enfermedades y accidentes de los que no se acaban de curar por la carestía de la asistencia sanitaria, desatención por parte de los padres o tutores (abuelos, tíos, hermanos adultos) y, también, porque los niños se ponen a trabajar. Hay niños que ya no estudian y se dedican exclusivamente a trabajar; otros compaginan ambas cosas, por ejemplo reciclando sólo en ratos libres o en las vacaciones de verano. Algunos niños han dejado de reciclar porque los padres se han convencido de que es un trabajo peligroso, aún así no hay suficiente concienciación sobre el trabajo infantil en general. Son muchos los niños que siguen reciclando, los que trabajan en otros empleos que se consideran menos nocivos y los que realizan tareas que no se aprecian como trabajo pero que, en cualquier caso, son actividades y responsabilidades que corresponden a los adultos. Cuidan y cargan con sus hermanos o sobrinos menores durante toda la jornada laboral de sus progenitores; se ocupan de las labores domésticas (cocinar, fregar, lavar la ropa); trabajan en empleos diferentes al reciclaje: hacen bisutería, venden comidas, lo que surja.

Los motivos por los que los niños trabajan son fundamentalmente dos: la tradición cultural y la necesidad perentoria de subsistir. En los asentamientos humanos sigue muy arraigada la vieja idea de que los niños deben trabajar, ganarse el sustento y ayudar a la economía familiar. Esto puede dar lugar a que los niños combinen colegio y trabajo, también a que sus padres o tutores decidan que es más importante trabajar que estudiar. Otros niños, desde edades muy tempranas –siete, ocho años- y adolescentes trabajan por pura necesidad. Acuden a los corralones o juntan residuos por las calles para obtener unas monedas con las que comprarse algo para alimentarse cada día.

Las ONGs y algunas instituciones tratan de contrarrestar la cultura del trabajo infantil concienciando sobre los derechos de los niños a la educación y a la recreación. Se pagan matrículas y se propicia que los niños asistan diariamente al colegio. Los comedores sociales procuran alimento para las familias más pobres. Pero todo es insuficiente cuando la pobreza es extrema y las familias están descompuestas: padres que desaparecen, madres enfermas o con muchos hijos, niños que se encargan de sus hermanos, abuelas ancianas que hacen de madres. En estas condiciones bastantes niños quedan desamparados y han de buscarse la manera de sobrevivir por sí mismos, incluso de alimentar a los suyos. Por tanto, el trabajo infantil no es un simple asunto de concienciación; en los basurales el absentismo escolar, el deambular de los niños por las calles buscando y recolectando residuos para luego vender es también consecuencia del hambre. No debiera ser necesario decir que el trabajo infantil es siempre un problema de explotación.

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1 comentario:

  1. Pilar dijo
    Si hay explotación es porque hay hambre. Esto es evidente, pero no todos lo ven.
    Los niños constituyen una fuerza de trabajo importante para la economía familiar. Así era aquí también en los años llamados del hambre.
    Un niño o una niña, comen poco y ayudan mucho, sobre todo en el campo. Puede acarrear agua, cuidar de los hermanos, hacer comidas y lavar la ropa; pueden dar de comer a los animales, limpiar la cuadra, y en casos de extrema necesidad, pedir limosna.
    En mi pueblo hay familias que salieron adelante sin nada, ocho hijos criados en un habitáculo mínimo con el jornal de un albañil ocasional y las escasas monedas que aportaba ella por lavar la ropa de otros en el río.
    Aquí no había escuela. Los maestros duraban poco porque también ellos pasaban hambre. Compartían, por solidaridad, un plato de comida cada día en una casa distinta y disponían de infravivienda en la escuela.
    Así, me cuenta el cabrero, que él aprendió a escribir en la "mili" -el servicio militar obligatorio- a los 21 años. El índice de alfabetización era muy bajo. Sobrevivían, nada más.
    Ahora nos olvidamos en nuestra prosperidad, que muchos siguen bajo este yugo, mientras nosotros derrochamos sin medida y es bueno que alguien nos lo recuerde.
    Gracias.

    08 Abril 2009, 12:48

    09 Julio 2009, 22:24
    xelextepv
    xelextepv dijo
    Hola Pilar.

    Siempre he pensado que nuestros abuelos hacían milagros en medio de aquella horrible guerra y después de ella, con tanta miseria, enfermedades y frío. Por si fuera poco, la presión de la dictadura, que controlaba cada paso que daban, cada palabra que decían. ¿Cómo consiguieron salir adelante? Había caciques, explotadores y "aprovechaos", pero también gente honrada que trabajó duramente para darnos comida, salud, educación y bienestar a los siguientes. Claro que no se nos puede olvidar.

    Ahora los problemas son otros, pero la miseria continúa. A veces creo que seguimos igual, bueno, actualmente podemos quejarnos, expresar nuestras ideas, pero se necesita más. Hay mucha gente trabajando en el milagro que la humanidad tiene pendiente. Todos tendríamos que colaborar, aunque el que padece hambre no tiene el problema resuelto con nuestro lenguaje.

    Un saludo. Gracias por comentar.

    09 Abril 2009, 22:33

    09 Julio 2009, 22:25
    Pilar
    Pilar dijo
    Es verdad que los problemas no se resuelven con la palabra, pero la voz no puede acallarse mientras haya injusticia.
    Nos queda la palabra, decía el poeta, siempre nos queda la palabra.
    Quien siente la necesidad de la denuncia, seguramente hará algo más que denunciar. Aquí y ahora, en nuestra vida confortable y cómoda, siempre hay algo que podemos hacer. Porque la miseria nos rodea y avanza, incluso aquí. Avanza en forma de paro, de inmigración ilegal o legal, de soledad, de necesidad de vivienda, y hasta disfrazada de impotencia por desconocimiento del idioma.
    Yo pregunto a las mujeres que llegan al centro social donde colaboro, ¿cómo te llamas?, ¿cuál es tu nombre?, y ellas me responden: trabajo.
    Es la única palabra que conocen cuando llegan, trabajo, trabajo, trabajo... ellas se llaman trabajo.
    Saludos

    10 Abril 2009, 12:17

    09 Julio 2009, 22:25

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