jueves, 26 de enero de 2017

Los manifestantes denuncian la pobreza energética como resultado del crimen

El 18 de enero de 2017, en plena ola de frío, los medios de comunicación anunciaron que las compañías eléctricas subirían el precio de la luz avanzada la tarde, lo que provocó el enfado de los ciudadanos que se lanzaron a expresarlo en las redes sociales. Por Twitter, en señal de protesta, se propuso un apagón en los hogares de veinte minutos a partir de las 19 horas, bajo las etiquetas #ApagaLaLuz  y #18EApagón19h. Algunos tuiteros coincidieron en señalar que con el apagón no se conseguiría nada y que hacía falta una gran movilización en la calle. Lo cierto es que tan solo un mes antes, el 21 de diciembre de 2016, con motivo de la campaña No Más Cortes de Luz, se realizaron manifestaciones y concentraciones contra la pobreza energética  en varias ciudades de todo el Estado. La protesta de Madrid comenzó a las seis y media de la tarde en Cibeles, transcurrió por la calle de Alcalá y terminó en la Puerta del Sol donde, como es costumbre, se hallaba el escenario para los discursos finales y la lectura del manifiesto. El lenguaje moderado y cuidadoso de los oradores que intervinieron sobre el escenario y el de la redacción del manifiesto contrastaba con los mensajes descarnados y acusadores de las pequeñas pancartas y de las consignas voceadas. Esto es, el anonimato de las pancartas sin firmar y de la muchedumbre gritando propició un lenguaje atrevido, crudo con el que se acusó sin tapujos  a las grandes compañías eléctricas  y se redefinió la pobreza energética como resultado del crimen.
El recibo es un “atraco”, las muertes son “asesinatos”
Algunas pancartas mencionaban  el problema de las puertas giratorias, por ejemplo esta: “Exministros enchufados en eléctricas”. Sin embargo, la pobreza energética en los mensajes de la protesta aparecía relacionada principalmente con el “robo” o “atraco” y los “asesinatos”. El recibo de la luz es denunciado directamente como un “atraco”: “No al atraco eléctrico. Luz a precio justo” (pancarta); “Manos arriba, esto es un recibo” (voz). En cuanto a los mensajes en los que se habla de muertes, en la mayoría de ellos aparece la pobreza energética como la causante de esas muertes, ejemplos: “La pobreza energética mata” (pancarta); “No más muertes por cortes de luz” (voz); “La pobreza energética se cobra miles de vidas en el Estado español” (pancarta); “Sin luz ni calor mueren ya miles, sin electricidad” (pancarta). En estos mensajes la pobreza energética es un artífice un tanto abstracto e impersonal detrás del cual los verdaderos responsables se difuminan o quedan ocultos. Se sabe que alguien la provoca porque alguien toma las decisiones, pero no había muchas frases que designaran abiertamente a los responsables. No obstante, había una sola frase repetida en múltiples pequeñas pancartas que con una sintaxis sencilla acusaba desgarradoramente: “Las eléctricas roban y matan”. Las presuntas culpables están en el sujeto; sus supuestos crímenes, en el predicado. Eso sí, no se cita a ninguna compañía ni a ninguna persona. Es un responsable colectivo.
La consigna “No son muertes, son asesinatos”, muy conocida porque se ha utilizado para protestar por diversos casos de fallecimientos (incluidos los suicidios) desde que estalló la “crisis-estafa” ¾así se conoce en las protestas la llamada “crisis económica internacional” ¾, también se coreó repetidamente durante la protesta contra la pobreza energética. Es una frase que renombra los hechos intentando desenmascarar la manipulación que se esconde tras la aséptica palabra “muerte”. Con esta consigna se quiere dejar patente que no se trata de muertes accidentales o fortuitas, sino de “asesinatos”, dando a entender que detrás de ellos puede haber, si no intención, al menos culpables. [Adviértase que los significados del lenguaje coloquial de la protesta no han de ser iguales necesariamente que los del lenguaje jurídico]. En este sentido se pueden también interpretar las pancartas que se vieron a lo largo de la marcha en las que se citaba el caso de Rosa, la anciana que falleció en Reus el pasado mes de noviembre tras un incendio en su domicilio, supuestamente por utilizar una vela después de que le cortasen la luz por no poder pagarla. Ejemplos: “Rosa no murió, la asesinaron”; “Rosa, quemada por ser pobre”. En estas pancartas no se nombran culpables, pero su muerte de ningún modo se considera accidental ni se achaca a la propia anciana.
La energía es un derecho
Buena parte de los concurrentes, entre ellos algunas y algunos yay@flautas, llevaban velas encendidas y se abrigaban con mantas para simbolizar la situación en que se hallan las familias que sufren pobreza energética. En una de estas velas se leía “Luz, gas, agua”, que son los suministros que se demandan para una vida digna en la vivienda. Pero fue el acceso a la electricidad el que se convirtió en protagonista. La pancarta de cabecera era grande y solo contenía el nombre de la plataforma convocante, nombre que en sí mismo contiene la reivindicación más perentoria: “Plataforma No Más Cortes de Luz”. Se exigió el derecho a la energía para todo el mundo; una energía simbolizada en la luz. Lemas voceados: “Ni casas sin gente, ni gente sin luz”; “Este invierno, nadie sin luz”. Pancartas: “Mujer mayor sola. Derecho a la luz, derecho a la vida”; “Derecho a la luz, derecho a vivir con dignidad”; “No más cortes de luz ni de calor. Ecologistas en Acción”; “La energía es un derecho. Nadie sin luz. Podemos”.
En los discursos finales sobre el escenario, los oradores pidieron que se regule el derecho a la energía con todas las fuerzas políticas para que ningún hogar se quede sin luz. También se dijo que el Gobierno se mostró impasible ante la ley contra la pobreza energética que presentó la Izquierda Plural, ante la del PSOE, así como ante la ley 25 de Podemos. Durante la marcha los asistentes se dirigieron al Gobierno con gritos como estos: “Este Gobierno nos corta la luz”;  “Sin luz, sin gas, Rajoy, tenías que estar”.
Reivindicaciones
En la Puerta del Sol, sobre el escenario, se leyó el manifiesto y hubo actuaciones musicales a cargo de Salvador Amor, el Coro de Mujeres Entredós y una manifestante que cantó unas “chirigotas”, pero previamente a ello dos activistas, una mujer y un hombre, se dirigieron a los reunidos para explicar los problemas de la pobreza energética. Hablaron nuevamente de la muerte, pero en tono reivindicativo y vehemente: “No vamos a permitir que nadie muera de frío en este país”. La oradora dijo que la pobreza energética provoca exclusión social e indicó que “genera enfermedades, agrava las preexistentes y es causa de muerte”. Añadió que la OMS señala que el 30% de las muertes sobrevenidas en los meses de invierno se relacionan con esta forma de pobreza. El otro orador denunció el “reverso profundamente criminal” de la pobreza energética constituido por “las delirantes políticas energéticas de este país”; “los pingües beneficios que acumulan las grandes eléctricas”; y “la terrible ostentación de las puertas giratorias”.
La activista Cote Romero y el periodista Javier Gallego Crudo leyeron el manifiesto, en el que otra vez más se hizo alusión a las muertes. En el texto, primero, se aportan estas cifras: “7 millones de personas tienen dificultades para pagar la factura de la luz y más de 5 millones se quedarán sin calefacción durante este invierno”. Después, se denuncia que las muertes por pobreza energética son “invisibles”, aunque cada año mueren en España más personas por esta causa que por accidentes de tráfico. Esta “grave situación” está provocada por la subida de la luz: “Tan solo en los últimos seis meses, el recibo se encareció en un 25%”.
Se pide al Gobierno que regule una tarifa asequible para los consumidores domésticos y una auténtica tarifa social para familias de baja renta. Igualmente se exige que España cumpla con la legislación internacional y europea que se refiere al acceso a los suministros: el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; la Observación general Número 4 del Comité  de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; y el artículo 3 de la Directiva 2009/72/CE, de 13 de julio de 2009.
El manifiesto contempla seis reivindicaciones claramente expresadas:
1. Prohibición legal de todos los cortes de luz a familias con problemas económicos. Las eléctricas deberán dirigirse a la administración para comprobar la situación de las familias que no abonen sus recibos. Si sufren vulnerabilidad económica, no podrán cortarles el suministro y el coste será asumido por las compañías.
2. Fin de los abusos tarifarios. Aprobación de una tarifa asequible, regulada por el Gobierno, a la que podrán acogerse todos los consumidores domésticos en su primera residencia.
3. Creación de una auténtica tarifa social. Sustitución del actual bono social por una tarifa de reducida cuantía dirigida a las familias con bajos niveles de renta, sufragada por las eléctricas.
4. Reconocimiento y devolución por parte de las grandes eléctricas de los 3.500 millones de euros que cobraron indebidamente en conceptos de Costes de Transición a la Competencia (CTCs).
5. Auditoria al sistema eléctrico. Realización de un análisis de los costes del sistema desde que se puso en marcha la liberalización del sector, con el objetivo de determinar el precio real de las tarifas eléctricas.
6. Aplicación del tipo de IVA superreducido a la electricidad, pasando del 21% actual al 4% por ser considerado un servicio esencial para la ciudadanía.
Puedes firmar el manifiesto
A la protesta acudieron diversos colectivos sociales, sindicatos y partidos políticos de izquierda. También se vieron dos banderolas del PSOE, aunque esta organización fue abucheada: “Ista, ista, ista, PSOE, oportunista”. Entre las formaciones políticas se vieron los símbolos de Equo, Podemos, Unidos Podemos, PCE, Juventudes Comunistas;  y la pancarta “Que no nos jodan la vida”, portada por miembros de Izquierda Unida. Del mundo laboral destacaban las banderolas y pancartas de USO Madrid y CC OO, además de un nutrido grupo de trabajadores de Coca-Cola en Lucha. Entre los colectivos sociales, los siguientes: Alianza contra la Pobreza Energética, Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, Greenpeace, Ecologistas en Acción, Anticapitalistas, Yay@flautas Madrid, la PAH de AlcoSanse y más grupos de la PAH y de asambleas populares de diferentes barrios de la capital y de la comunidad autónoma.
Algunas de estas agrupaciones que asistieron a la marcha figuran también en la web de la Plataforma No Más Cortes de Luz, donde se dice que la iniciativa ha sido impulsada por veintisiete organizaciones de la sociedad civil, se han adherido nueve partidos políticos y han firmado el manifiesto casi veintiseis mil particulares. Y es que cualquier persona puede firmarlo con tan solo rellenar los datos de un breve formulario.
Sucesión de hechos desde la movilización
21 de diciembre de 2016
El mismo día de las protestas el Gobierno y el PSOE firman un acuerdo para prohibir los  cortes de luz a hogares vulnerables. Fuera del pacto ha quedado Unidos Podemos y Ciudadanos ha realizado aportaciones. Todo el desarrollo parlamentario se prolongará unos tres meses. Facua, una de las impulsoras de la campaña No Más Cortes de Luz, ve el acuerdo como una “tomadura de pelo” y se queja porque permitirá a las eléctricas seguir cortando la luz a familias sin recursos durante este invierno. Exige “la aprobación inmediata del real decreto ley  para que se prohíba a las eléctricas cortar la luz a cualquier familia desde el día siguiente a su publicación en el BOE”.
23 de diciembre de 2016
El Consejo de Ministros aprueba el decreto ley pactado entre PP, PSOE y C’s para establecer el mecanismo de financiación del bono social eléctrico.
17 de enero de 2017
El Ministerio de Energía y los grupos políticos acuerdan utilizar el criterio de renta para conceder el bono social eléctrico.
18 de enero de 2017
En plena ola de frío se anuncia que el coste de la luz subirá a partir de las ocho de la noche. El precio alcanzará un nuevo máximo desde diciembre de 2013.
Álvaro Nadal, ministro de Energía, declara que el recibo de la luz se va a encarecer unos 100 euros este año.
El precio de la electricidad ocupa un lugar preeminente entre las noticias de los medios de comunicación. En las redes sociales los ciudadanos expresan su descontento y promueven un apagón de la luz para las siete de la tarde; la etiqueta #ApagaLaLuz  se convierte en trending topic.
20 de enero de 2017
La fiscalía de lo Civil del Tribunal Supremo investigará las razones que están originando los sucesivos aumentos del precio de la luz en los últimos días.
23 de enero de 2017
Se prevén nuevas subidas en el precio de la electricidad una vez pasada la ola de frío.


Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 

sábado, 19 de noviembre de 2016

“Ante el golpe de la mafia, democracia. No a la investidura ilegítima”. PACÍFICA, COMUNICADA, MASIVA

Todos los carriles de la calle de Alcalá se iban llenando de gente antes de que la cabecera de la protesta hubiese llegado a la glorieta de Cibeles. Había manifestantes que se encaminaban hacia la  Puerta del Sol sin esperar al grueso de la marcha. Otros aguardaban alrededor de la fuente de la diosa para incorporarse. Cuando se oyeron los gritos de las proclamas procedentes del Paseo del Prado, los fotógrafos, camarógrafos, curiosos y manifestantes que aguardaban se agolparon frente a la pancarta de cabera que se aproximaba a Cibeles; todos querían conseguir imágenes de la protesta que tendría lugar en Madrid el mismo día de la investidura. En ella se rechazaba el golpe dado en el PSOE para quitar al secretario general, Pedro Sánchez, que reiteradamente  defendió votar “no” a la investidura de Rajoy. El partido pasó a ser dirigido por una gestora y se decidió la abstención en contra de algunos dirigentes y sin consultar a las bases. Los acontecimientos posteriores eran previsibles: con la abstención del PSOE Rajoy sería nuevamente presidente del Gobierno. El sábado 29 de octubre alrededor de las ocho de la tarde tendría lugar la segunda votación para la investidura. La manifestación fue convocada por la Coordinadora 25‑S para las seis de la tarde con el lema “Ante el golpe de la mafia, democracia. No a la investidura ilegítima”. Mientras sus señorías debatían y votaban en el Congreso, los manifestantes caminaron desde Neptuno hasta la Puerta del Sol y, precisamente a las ocho, esta plaza y sus calles aledañas eran un hervidero humano. La aglomeración, la gente encaramada a la “ballena” (entrada al tren de Cercanías), las banderas republicanas ondeando en lo alto, las pancartas y los cánticos recordaban la ocupación de la plaza por el movimiento 15M en mayo de 2011.
No se rodeó el Congreso
Los medios de comunicación dieron notable relevancia a la protesta incluso antes de producirse, en parte porque le achacaron un carácter violento que luego no tuvo. Los medios insistían en referirse a la protesta como un “Rodea el Congreso”, aun cuando su trayecto de Neptuno (plaza Cánovas del Castillo) a la Puerta del Sol pasando  por Cibeles ya había sido comunicado a la Delegación del Gobierno. Por tanto, era de sobra conocido que no se pretendía rodear el Congreso. La Coordinadora 25‑S convocó un “Rodea el Congreso” el 25 de septiembre —de ahí el nombre del colectivo— de 2012; en aquella ocasión sí hubo disturbios en Cánovas del Castillo y en la estación de Atocha. Algunos medios de comunicación atribuyeron anticipadamente a la protesta de octubre de 2016 nombres y rasgos de la de 2012 sin tener en cuenta los nuevos datos.
El matiz agresivo que le supusieron fue desmentido por la realidad de una protesta pacífica y en parte festiva, esto último gracias a la batucada que la acompañó y al buen humor, los cánticos y los bailes de los colectivos juveniles. A pesar de todo, en el relato informativo ha sido muy destacado el incidente que tuvo lugar una vez acabada la protesta, en el que intervino un grupo de manifestantes que en las cercanías del Congreso arrojaron monedas y pequeños objetos a algunos políticos cuando salían. Por lo que se refiere al despliegue policial, según informaron los medios de comunicación repetidamente y con mucha antelación, fue muy superior al habitual de otras manifestaciones madrileñas. Como es costumbre ante este tipo de protestas masivas, las inmediaciones del Congreso estaban cercadas por vallas y agentes de la Policía Nacional y, en el cielo, fue constante  la presencia de un helicóptero.
“Gran  coalición encubierta”
En el comunicado de la Coordinadora 25-S para anunciar la protesta se desarrolla el lema de la pancarta de cabecera “Ante el golpe de la mafia, democracia. No a la investidura ilegítima”. Indican que “el golpe de régimen se ha consumando, Rajoy  será finalmente investido”, y añaden: “Será un Gobierno ilegítimo de un Régimen ilegítimo”. Mencionan tres mafias que se llaman igual que tres conocidos casos de corrupción: “la mafia de Nóos”, “la mafia de los ERE”, “la mafia de la Gürtel”. “El golpe”, según el lema de la pancarta, lo da “la mafia”, así la corrupción queda relacionada con el autoritarismo. Opinan que es la oligarquía la que ha realizado movimientos en Ferraz (sede del PSOE) y en el Congreso para impedir un Gobierno alternativo al del PP. Según el comunicado, lo que se pretende es “continuar los ataques sociales y los nuevos recortes impuestos desde Bruselas”, y quien va a hacer eso es la “gran coalición encubierta”. Con estos términos aluden a la coalición del PSOE con la derecha ¾PP y Ciudadanos¾, propuesta por los líderes socialistas más conservadores y por las élites económicas para evitar que se llegase a formar Gobierno con otra alianza: la del PSOE con la izquierda ¾Unidos Podemos¾ y los nacionalistas. Si en el lema de la pancarta se reivindica democracia, en el comunicado se agrega: “Frente a su Congreso vacío de democracia oponemos nuestras plazas llenas de lucha”.
Por enésima vez, “PSOE, PP la misma mierda es”
Gran parte de los mensajes orales y escritos de la marcha se dirigían a los dos partidos políticos mayoritarios; se equiparó a ambos y como viene sucediendo en múltiples protestas desde la movilización del 15M, otra vez más y a pleno plumón, se proclamó “PSOE, PP la misma mierda es”. Con frecuencia también se oía “Que no (3) nos representan y “Esta investidura es una basura”. Los mensajes no sólo iban destinados a los partidos, también a los dirigentes protagonistas de los últimos acontecimientos, especialmente a Felipe González ¾expresidente del Gobierno (PSOE) y exconsejero de empresas privadas¾, Susana Díaz ¾presidenta de la Junta de Andalucía (PSOE)¾ y Mariano Rajoy ¾presidente del Gobierno (PP)¾. Se coreó, por ejemplo, “Felipe, golpista, eres un fascista” y “Este presidente es un delincuente”. Los de Jóvenes en Pie animaron la protesta con su energía, sus tambores y esta canción: “Susanita quiere un sillón / un  sillón en Madrid / y sabe que con una abstención / para allí se va a ir”. Se exhibieron carteles con  retratos fotográficos de Susana Díaz y otros dirigentes socialistas partidarios de la abstención en los que se les tildaba de traidores. Las pancartas que se referían al PP aludían al latrocinio y a la represión: “PP engaña, roba y amordaza”; “PP: falsario, feroz, ladrón, tirano”. Sin mencionar concretamente a ningún partido se coreaba “Ladrones, ladrones” y “Diles que se vayan (3) de una puta vez”. Las banderas republicanas fueron muy abundantes, lo mismo se portaban en su correspondiente mástil que se llevaban como bufanda, a modo de capa, rodeando el cuerpo o haciendo de falda. Un grupo llevaba sobre la solapa pegatinas en las que estaban estampadas la bandera republicana y la frase “Que se vayan los Borbones”.
A la convocatoria se adhirieron más de ochenta colectivos, según publicó la Coordinadora 25‑S. Durante la marcha se vieron, entre otras, pancartas y banderolas de Izquierda Unida, Izquierda Castellana, PCE, Juventudes Comunistas, 22M Marchas de la Dignidad, Solidaridad Obrera, Unidos Podemos, Tribunal Ciudadano de Justicia, Sindicato de Estudiantes, Anticapitalistas, Plaza de los Pueblos y de algunas asambleas populares del 15M; también estaba presente Alternativa Socialista (CLI‑AS) con su pancarta “Salvemos el Socialismo”. La Coordinadora 25‑S indicó en su web que la convocatoria de Madrid sería secundada con concentraciones en varias ciudades del Estado. Aparte de estas movilizaciones pero para mostrar también su rechazo a la investidura de Rajoy, a las siete de la tarde del viernes 28 hubo una concentración en la Puerta del Sol con el lema “No nos resignamos” en la que participaron Izquierda Abierta, Convocatoria Cívica,  Recortes Cero y otras organizaciones.

Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 

lunes, 14 de noviembre de 2016

En 2016 y luchando contra las reválidas y la educación franquista del Partido Popular

En Madrid la manifestación multitudinaria de las seis de la tarde del miércoles 26 de octubre contra las reválidas, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) y los recortes educativos del PP cerraba una jornada de huelga en la enseñanza. La marcha partió de Cibeles ¾debía salir de Neptuno pero se modificó el lugar de inicio¾, pasó frente al Ministerio de Educación y finalizó en Sevilla (boca de la estación de Metro), donde se ubicaba el escenario sobre el que una joven leyó el manifiesto. Los medios de comunicación informaron sobre esta manifestación de la tarde y de otra que hubo por la mañana también en Madrid, así como de las que se realizaron en otras ciudades españolas.
La pancarta de cabecera de la manifestación de la tarde de Madrid contenía  tres reivindicaciones principales: “Retirada de las reválidas, derogación de la LOMCE, reversión de los recortes”. Estaba acompañada de los logotipos de los colectivos que integran la Plataforma Regional por la Escuela Pública: la Marea Verde de la Comunidad de Madrid, FAPA Francisco Giner De los Ríos, CC OO Enseñanza, UGT‑FETE, STEM Intersindical, Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de Madrid, Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid y Sindicato de Estudiantes. En el manifiesto se dice que han convocado la manifestación conjuntamente la Plataforma Estatal, la Regional y las Locales. En dicho texto se desglosan los motivos que justifican las tres principales reivindicaciones que contiene el lema de la jornada. En primer lugar, se pide la retirada de las  reválidas porque son “un modelo pedagógico arcaico”, “deslegitiman al docente”, “niegan la titulación” a los estudiantes y “frenan el acceso al Bachillerato y a la Universidad”; son un negocio para unos pocos y están cuestionadas por toda la comunidad educativa. En segundo lugar, se exige la derogación de la LOMCE porque es una “ley sin justificación” no acompañada de un “análisis riguroso del sistema educativo” que estaba vigente; y se desaprueba por ser “partidista”, “conservadora”, “neoliberal”, “clasista”, “sexista”, “recentralizadora”, “autoritaria” y, además, “desconfía del profesorado y la comunidad educativa”.  En tercer lugar, reivindican la reversión de los recortes y denuncian que la inversión educativa “si se mide en términos del PIB” ha pasado en España “del 4,99 por ciento en 2009, año en el que más se aproximó a la media de la UE, al 4,36 en 2013”.
Una ley clasista
Los cánticos y lemas de los congregados reflejan que la educación sigue estimándose como un terreno propio de la lucha de clases, ejemplos: “¿Qué quiere la derecha? ¿Qué quiere el capital? Que el hijo del obrero no pueda estudiar”; “El dinero del banquero para el Instituto obrero”; “Obreros y estudiantes, unidos y adelante”. Por supuesto, también se gritó “¡Viva la lucha de la clase obrera!”. La retirada de las reválidas aparecía en la mayoría de los mensajes y algunos de ellos las consideraban innecesarias y propias de la dictadura: “No queremos reválidas, ya somos válidos”; “Fuera las reválidas franquistas. Sindicato de Estudiantes”. La Coordinadora de Servicios Públicos de la Sierra Norte pedía “Menos reválidas y más profesores”; y pequeños carteles reclamaban Vicálvaro como “distrito sin reválidas”. Los grupos de estudiantes universitarios en sus mensajes orales y escritos ampliaban las reivindicaciones: rechazan el 3+2 (3 grados y 2 másteres) “por caro y clasista”, las prácticas no remuneradas y las subidas de las tasas; asimismo gritaban contra las privatizaciones: “Fuera las empresas de la educación”; “No a la privatización de la sanidad y la educación”. Una joven mostraba un cartón en el que se leía “Por la Filosofía” y de vez en cuando se coreaba “Menos policía, más Filosofía”. Como es habitual en las protestas educativas se reivindicó el laicismo: “Por una escuela pública y laica. Fuera la religión de la escuela” (pancarta).
La LOMCE o “ley Wert” —nombre del ministro que la defendió— es rechazada en su totalidad. Un joven llevaba un cartel que decía “No al Wertedero”, y sobre la “ballena” (cúpula acristalada) de la Puerta del Sol habían colocado esta pancarta: “Salta a la vista, la LOMCE es fascista” Algunos colectivos iban más allá y abogaban por buscar otra idea de educación: “Llevamos una escuela nueva en nuestros corazones. CGT Enseñanza Madrid”; “A luchar por la educación que soñamos. Frente de Estudiantes”.
La protesta se desarrolló pacíficamente y estuvo muy animada debido al vigor y entusiasmo de los participantes juveniles que saltaban, cantaban, danzaban, se agachaban, corrían. Había una enorme batucada situada hacia la cola de la protesta, la mayoría de sus integrantes vestían camisetas verdes y la gente a su alrededor no paraba de bailar. El público era de todas las edades: desde niñas y niños de Infantil y Primaria con sus familias hasta chicas y chicos  con las pancartas de sus institutos de Bachillerato y Formación Profesional. Había pancartas de “La Ecoaldea” y de “Economía Alternativa” de la Universidad Complutense de Madrid. Entre los partidos políticos llevaron sus símbolos para hacerse visibles IU, PCE, Podemos, Equo y Anticapitalistas. Contra la LOMCE estaban todos los colectivos estudiantiles que participaron, aunque había enfrentamiento entre ellos, por ejemplo el Bloque Antifascista Universitario decía que Sindicato  de Estudiantes no les representaba. Otros grupos concurrentes fueron CEAPA,  el Frente de Estudiantes, el Bloque Estudiantil Universitario, Solfónica, Latinoamerican Organismo Sociopolítico y  Yay@flautas.

Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 

viernes, 11 de noviembre de 2016

No a los tratados que empobrecen: CETA, TTIP y TISA

Después del verano la primera manifestación masiva fue la del 15 de octubre contra los tratados de libre comercio: el CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement), entre la UE y Canadá; el TTIP (Trasnatlantic Trade and Investment  Partnership), entre la UE y Estados Unidos; y el TISA (Trade In Services  Agreement), acuerdo internacional para liberalizar el mercado de servicios. La marcha comenzó a las seis de la tarde en Atocha (plaza del Emperador Carlos V), recorrió el Paseo del Prado y terminó en Cibeles frente al Ayuntamiento, donde estaba el escenario para la lectura del manifiesto. En esta convocatoria, con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza (17 de octubre), se denunció la desigualdad social y el empobrecimiento ya existentes, los cuales se supone que se agravarán con la aplicación de los tratados. Los convocantes fueron la Alianza Española contra la Pobreza  y la Campaña No al TTIP;  entre ambas plataformas agrupan a diversas organizaciones políticas, sindicales, ecologistas, pacifistas, culturales, de ayuda al desarrollo, etc. La acción es parte de la campaña Otoño en Resistencia, que se ha celebrado del 8 al 15 de octubre de 2016 en varias ciudades españolas con manifestaciones, concentraciones, conferencias, debates, talleres y otros eventos.  
En la cabecera iba la cabina de un camión con estas pancartas: “Unidos por un transporte digno”; “Mismo trabajo, mismo salario”. Después seis taxis forrados de carteles: “Taxistas contra el TTIP”. Ondeaban las banderolas de Élite Taxi y resonaban las bocinas y sirenas de los vehículos. Otro pequeño camión tenía un equipo de megafonía para animar a los presentes; por su micrófono se indicó que había “más de 20.000” personas. El grueso de la muchedumbre lo presidía la gran pancarta de los convocantes: “Las personas y el planeta por encima de las multinacionales. No a la pobreza, no a la desigualdad, no al TTIP. Alianza Española contra la Pobreza”. La de la otra plataforma convocante decía “TISA, CETA, TTIP,  tratados que empobrecen. www.noalttip.org”.
Una cadena de grandes eslabones amarillos fue sujetada por un buen número de asistentes. Se llevaba extendida a lo largo —de delante hacia detrás— y se puede interpretar como un símbolo de lo que pueden traer los tratados: encadenamiento, esclavitud. Precisamente la esclavitud y los perjuicios para la clase obrera fueron muy denunciados en las pancartas: “La clase obrera contra la esclavitud del TTIP y el CETA. Bloque Combativo y de Clase”; “TTIP, peligro de muerte de conquistas sociales y laborales. No a los mercados sobre las personas. CGT”; “Contra la Europa de las desigualdades. Justicia social y ambiental. Ecologistas en Acción”; “Ni TTIP ni CETA. Por la clase obrera y lo pueblos. PCPE”. Algunos mensajes se dirigían directamente a la UE: “Fuera la UE y sus mercaderes. Soberanía, trabajo digno, servicios públicos, sostenibilidad. PCE Madrid”; “STOP TTIP. Las transnacionales ordenan, la UE acata, la clase obrera pierde. Juventudes Comunistas”; “Fuera, fuera, fuera de la Unión Europea” (voz). También había una pancarta contra el fracking, otra reclamando “soberanía alimentaria” y un “mundo rural vivo”. La petición de la Asociación Universitaria Conciencia Minera fue esta: “Defiende nuestra energía, alimentos, derechos laborales y servicios públicos”.
En esta protesta contra los tratados de libre comercio, aparte de los partidos políticos, sindicatos y colectivos de la sociedad civil  mencionados anteriormente, también se vieron símbolos de IU, Unidos Podemos, círculos locales de Podemos, Equo, Anticapitalistas, Recortes Cero, ATTAC, UGT, CGT, CGT Enseñanza, CC OO, Coca‑Cola en lucha, AJUPE USO, Co.bas, Solidaridad Obrera, Corriente Roja, Yay@flautas, Marea Básica, Marea Verde, Plataforma por la Remunicipalización de Servicios Públicos de Madrid, Marchas de la Dignidad 22M, asociaciones por la memoria histórica y asambleas populares del 15M.
Al llegar a Cibeles la cadena de eslabones amarillos se había roto, dando a entender que la lucha había logrado vencer las ataduras de los tratados. En el escenario que se preparó frente al Ayuntamiento la periodista Olga Rodríguez y el locutor Juan Luis Cano leyeron un manifiesto, en el que, entre otras cosas, se advierte sobre los peligros de los tratados: “Por ello, nos oponemos a los tratados de libre comercio que ahondan la brecha de la desigualdad  y amenazan la democracia. Acuerdos que afectarán negativamente a la cultura, a los servicios públicos, a los derechos laborales y ambientales. Pondrán en peligro la agricultura tradicional y la soberanía alimentaria; reducirán el derecho a la salud en beneficio de las grandes farmacéuticas; priorizarán los combustibles fósiles en detrimento de las energías renovables. Y, sobre todo, limitarán nuestro derecho y capacidad para construir y lograr una sociedad más justa”. En el texto se critica que los tratados sean negociados “a espaldas de la ciudadanía” y se pide su paralización porque “multiplican el poder de las multinacionales y limitan los derechos de las personas y la protección del medioambiente”. Una vez acabada la lectura, los reunidos gritaron “Este tratado lo vamos a parar”. Finalmente, Juan Luis Cano anunció la actuación de la Solfónica para poner el “broche de oro” a la jornada. El grupo interpretó una canción contra el TTIP con la música de Bienvenido Mr.Marshall (película de Luis García Berlanga) y, al terminar, muchos de los presentes le acompañaron entonando el Canto a la Libertad de Labordeta.

Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 

lunes, 17 de octubre de 2016

“Los banqueros robando, los jueces ayudando”. La PAH pone en evidencia a los jueces ante la sede del Tribunal Supremo

El telón de fondo de todos los eventos era la fachada del Tribunal Supremo, la de verdad, la que da a la plaza de la Villa de París. Los superhéroes de esta historia, los que por todo el territorio nacional paran desahucios y rescatan familias con sus “abrazos de acero” —como dijo en su poema el periodista Javier Gallego—, agrupados en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), tomaron esta plaza los días 6, 7 y 8 de octubre para desarrollar las “Jornadas por el derecho a la vivienda ante el Tribunal Supremo”. El lema de la convocatoria “Sin justicia no hay derechos” estaba escrito en una pancarta que constituía un fondo de escenario más cercano, más íntimo, para cobijar a los diferentes conferenciantes. Nada más, no había ni tarima ni plataforma elevada sobre el escenario, tan solo unas sillas de plástico blanco iguales que las que se destinan para el público. Los héroes, sin máscara y ataviados con camisetas o chalecos donde se lee “PAH” o “Stop desahucios”, estaban por todas partes: en el escenario, sentados o de pie entre el público, en los tenderetes improvisados; colocando pancartas, preparando paellas. La heroicidad no suele ser cosa de masas, en fin, que no eran muchos; quizá de 200 a 300 en el evento más concurrido; no obstante, quién sabe, en tres días y dos noches pudo haber pasado bastante gente. Sí, en la plaza de la Villa de París unos pocos —la policía no permitía más de quince— pernoctaron, lo llamaron “La noche sin techo”. Las mujeres y hombres de la PAH que defienden con suficiente arrojo los Derechos Humanos acudieron a esta plaza flanqueada por las sedes del Tribunal Supremo, el Consejo General del Poder Judicial y la Audiencia Nacional para plantar cara a los jueces y exigir justicia. Denuncian su papel al lado de los poderosos y los usureros en esta gran estafa oculta tras la palabra “crisis”. Allí, prácticamente a las puertas de las más altas instituciones judiciales, el primer día cuando ya había oscurecido una batucada coreó una frase que se ha convertido en simbólica —no fue creada para la ocasión sino que lleva tiempo voceándose—, que sintetiza el deterioro moral y democrático que presienten también en los que debieran impartir justicia: “Los banqueros robando, los jueces ayudando”.
“Régimen de injusticia”
El jueves seis a la nueve de la noche se inauguraron las jornadas con la intervención del periodista Javier Gallego (de Carne Cruda) y la lectura del manifiesto por parte de una joven con acento iberoamericano. Seguidamente se guardó un minuto de silencio por todas las víctimas de la crisis-estafa y, después, apareció en la plaza la batucada coreando consignas, ataviada con pelucas y ropas de vistoso colorido.
En el manifiesto se recuerda que desde 2008 (fecha del colapso económico) aumentó el desempleo y se deterioraron las condiciones de vida, y añade: “Desde entonces más de 600.0000 ejecuciones hipotecarias, de dudosa legalidad, han expulsado 200.000 hogares, sin importar la presencia de niños, mayores o dependientes”. Estima de “crisis humanitaria” la situación, ante la cual “los poderes públicos rescataron a los especuladores con 53.000.000.000 €”. Recuerda, entre otras cosas, que rechazaron la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) apoyada por un millón y medio de firmas para detener los desahucios y a favor de los alquileres sociales, y que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea condenó a España por sus leyes hipotecarias. Además, cabe destacar dos frases que reprocha al Tribunal Supremo, concretamente dice: “En particular, el Tribunal Supremo mantiene a día de hoy que ‘las ejecuciones hipotecarias no se pueden suspender porque no son tan perjudiciales para los deudores’ (23/12/2015), o que ‘las cláusulas suelo son abusivas, pero que devolver todo el dinero a los afectados sería peligroso para el sistema financiero’ (09/05/2013)”. Estas frases fueron también duramente criticadas por algunos oradores a lo largo de las jornadas.
Tras mencionar los sucesos que han ido deteriorando el bienestar y recortando derechos (los desahucios, la venta de viviendas sociales a fondos “buitre”, la pobreza energética, la ley mordaza, los recortes sanitarios y educativos, la estafa de las preferentes, la corrupción, etc.), el texto concluye denunciando un “régimen de injusticia”, a pesar de que muchas leyes apelen a una “JUSTICIA” que defienda al débil y castigue al culpable o que hablen de proteger el ejercicio de los Derechos Humanos.
Reparación para las víctimas y castigo de los culpables
El manifiesto contiene seis exigencias dirigidas al “mundo de la justicia”:
“1) La aplicación directa de la Declaración Universal de Derechos Humanos, ordenando la paralización inmediata de todos los desalojos sin alternativa de vivienda digna.
2) La aplicación efectiva de la normativa europea (TJUE) que obliga a eliminar todas las cláusulas abusivas de los contratos, compensando a los afectados por los daños producidos. En consecuencia, deben anularse todos los procedimientos ya terminados en los que no ha existido derecho a la defensa y cancelar las deudas generadas en esos procesos ilegales.
3) Que se investigue y juzgue las actividades presuntamente delictivas de las entidades financieras que promovieron la burbuja y se beneficiaron de la crisis, depurando judicialmente las responsabilidades políticas.
4) Promover la despenalización de la ocupación de viviendas vacías por necesidad, y la tipificación del delito de usura.
5) Investigar la venta de viviendas sociales a Fondos Buitre, proteger a las víctimas de sus desahucios y adoptar medidas de reparación al daño causado.
6) Por último, exigimos la absolución de todos los detenidos y multados por participar en las movilizaciones contra los desahucios, pues no han hecho sino cumplir con su deber de defensa de los Derechos Humanos”.   
Como se puede observar, en algunas de estas reivindicaciones se contempla la reparación para las víctimas y el castigo para los culpables. En esto también hizo hincapié Javier Gallego en su discurso inaugural. Tras pedir justicia y que se cumplan las sentencias de los tribunales europeos, Gallego indicó que hay que reconocer — por parte del Gobierno y los jueces— que se ha desahuciado injustamente en España. Agrega que han de pagar los culpables: “Queremos ver sentados en el banquillo a todos los que han provocado este agujero”. Respecto a las víctimas señala que hay que reconocer el daño que se les ha hecho. Observa que muchos no saben que las víctimas son los desahuciados, los dependientes o los despedidos. Explica que hay que conseguir reparación para las víctimas, no sólo para el daño económico, sino también para “el daño moral, psicológico” y menciona la “humillación”. En su opinión, “tendría que haber una reparación de todas las víctimas de esta estafa”; apostilla: “que los culpables restañen las heridas de las víctimas”.  
Se cuestiona la independencia de los jueces
El viernes siete a las seis de la tarde los buitres de cartón acechaban colocados en los setos de la plaza. Uno estaba rodeado de billetes de 500€; otro, con las alas extendidas situado a la izquierda, miraba para el escenario. También a la izquierda una pancarta rezaba “No toleramos ni un desahucio más, ni niños en la calle”. A la derecha, antes de llegar al equipo de sonido, sobre una cuerda había tendidos enormes baberos en los que habían escrito nombres, se supone que de bebés, y la palabra “desahuciado”. Continuaban en la plaza los tenderetes con folletos y camisetas. Para esa hora estaban anunciados mesa redonda y debate con este título: “Vivienda, Derechos Humanos y Justicia”. Físicamente la mesa no estaba, pero sí las sillas blancas para todos sus integrantes: la moderadora, la periodista Olga Rodríguez, y los activistas de Amnistía Internacional, No Somos Delito, el Tribunal Ciudadano de Justicia y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Todas las sillas destinadas para el público estaban ocupadas y había personas de pie escuchando a los oradores, aunque, ciertamente, no abarrotaban la plaza. Las parejas de la Policía Nacional vigilaban de lejos. La temperatura de la tarde era agradable, no hacía ni frío ni calor; el ambiente, tranquilo, relajado. Cada conferenciante realizó ordenadamente su exposición.
El último fue un activista de la PAH, un joven abogado que explicó el escaso compromiso de los jueces. Indicó que habían invitado a participar en las jornadas a una asociación progresista de jueces, pero que estos, tras muy buenas palabras, rechazaron acudir. Durante el debate los activistas convinieron en señalar la falta de independencia del poder judicial. El joven abogado señaló al respecto que existe un “medio ambiente” y un sistema de premios y castigos que condiciona a los jueces. Aludió a los castigos conocidos sin llegar a mencionar ningún caso concreto.
A propósito de los medios de comunicación se estimó que su papel es muy importante, sin embargo también se cuestionó su independencia. Se quejaron de que los desahucios, que siguen produciéndose a diario, hayan desaparecido del relato informativo. La periodista Olga Rodríguez, por su parte, aseveró que “el periodismo debe ser subversivo”.  
La activista de No Somos Delito habló sobre las leyes mordaza, con las que se está atacando a la protesta social legítima. Al respecto, la activista de Amnistía Internacional declaró que había que seguir reclamando la manifestación sin comunicar.
Llegado el momento de la intervención del público, no se produjo precisamente un debate, aunque los participantes sí daban su opinión, preguntaban o exponían su caso. Así, llegó un testimonio estremecedor cuando una señora tomó el micrófono para decir que esta “crisis” había dejado sin padre a sus hijos. Se preguntaba qué hubiese sido de ellos sin la ayuda de su familia y la PAH. Nadie más (ninguna administración) la había ayudado.
Comenzó a oscurecer y el debate estaba acabando. Luego, alguien cogió el micrófono y preguntó que cuántos se quedaban, para saber las tazas de arroz que había que echar a la paella. Para esa misma tarde-noche estaba prevista la proyección del reportaje Garganta profunda: testimonio de un banquero arrepentido; finalmente, la “noche sin techo”. Así concluiría una jornada en la que por la mañana se pudo disfrutar de una parodia teatral y participar en un taller sobre la querella contra Bankia a cargo del Tribunal Ciudadano de Justicia.
El Gobierno de Rajoy y el Constitucional contra las leyes de vivienda autonómicas
El sábado 8 sobre un seto de la plaza había una ikurriña extendida en la que se leía “Ley de vivienda”. Era la prueba de que alguna PAH vasca había llegado a Madrid. Desde por la mañana estaban programados varios talleres: obra social, vivienda pública, titulizaciones, cláusulas abusivas e IRPH; precisamente este último a cargo de abogados de IRPH Stop Guipúzcoa. Por la tarde los activistas de las PAH de Valencia, Murcia, Barcelona y Madrid expusieron la situación de las leyes de vivienda y las ILP en sus respectivas comunidades autónomas.
La Ley 24/2015, llamada también la “ley catalana” por los oradores, fue reconocida por estos como la más avanzada hasta ahora. El activista de Barcelona explicó todo el proceso que llevó conseguirla. Necesitaban 50.000 firmas para la ILP y obtuvieron 150.000. Después lograron que fuese aprobada en el Parlament de Catalunya. El Gobierno en funciones del PP la recurrió, a mediados de 2016 el Tribunal Constitucional admitió a trámite el recurso y quedó suspendida parcialmente. El activista comentó las ventajas que generó durante los nueve meses antes de la suspensión. En el encuentro se mencionó que el Tribunal Constitucional ha suspendido leyes en esta materia de otras regiones (Andalucía, Navarra, País Vasco y Canarias).
El activista de Murcia explicó que cuando el PP perdió la mayoría absoluta en su comunidad autónoma, la oposición logró que se aprobase su ILP, pero el Gobierno murciano del PP que ha de defenderla, no lo hace. En Madrid se necesitan recoger las 50.000 firmas para la ILP, no obstante la activista aspira a triplicar o cuadruplicar ese número. Otro activista madrileño anunció que en breve comenzarán a preparar la campaña para esa recogida de firmas. 
Femenino genérico, diversidad de procedencias y cultura popular
 Las jornadas celebradas en la plaza de la Villa de París fueron una ocasión para aprender y compartir las diferentes experiencias sobre el activismo en materia de vivienda y Derechos Humanos, el papel de las instituciones judiciales y los medios de comunicación, y otros asuntos esenciales como el compromiso y la solidaridad. Todo esto ya es mucho, pero hubo más aún, por ejemplo la integración de niñas y niños en el evento, pues para el público infantil hubo teatro (“Los tres cerditos”) y función de títeres. El evento acogió a todo tipo de vecinas y vecinos, por lo que se pudo ver diversidad racial y cultural; entre los oradores, los activistas y el público participaron gentes de distintos lugares de procedencia, pues así lo denotaba su acento o su vestimenta. El feminismo se fortalecía con el lenguaje, ya que buena parte de los oradores y oradoras que pasaron por las jornadas usaron el femenino al hablar para incluir tanto a mujeres como a hombres. A lo largo de estos tres días la música la pusieron las batucadas, Mineral Sound System y la Solfónica.


“El poder viene de la solidaridad de los de abajo”
La inauguración de las jornadas estaba prevista para las ocho de la tarde del día seis, pero realmente comenzó a las nueve, ya en la oscuridad de la noche, y no eran muchos los presentes. Sin embargo, todo esto no restó emoción al acto. El discurso del periodista Javier Gallego con su poema, la lectura del manifiesto y el minuto de silencio por las víctimas llevaron a los reunidos a corear en varias ocasiones su consigna más emblemática, su grito de lucha y esperanza: “Sí se puede”. Por ella se les reconoce, es la fuerza y la palabra de los que paran desahucios, de la movilización más poderosa enfrentada a esos que a sus imprudencias y abusos llaman “crisis”. Son los de la PAH.
Javier Gallego en su intervención les reconoció su dignidad, su valor y su poder. Explicó la manipulación que se ha hecho del relato sobre la “crisis-estafa” para culparnos a nosotros”. En su opinión, es un relato falso y hay que recobrar la palabra para contar que los culpables han sido los que gobiernan y los que dirigen bancos y empresas. Añade: “Hay que dar la vuelta al discurso desde los medios de comunicación y la calle. Para Gallego ese es uno de los grandes logros de la PAH: “Habéis conseguido darle la vuelta a la conciencia de este país”.
Recordó la ILP que fue llevada al congreso y el millón y medio de personas que firmaron para apoyar la dación en pago y pedir que se detengan los desahucios; agregó que era uno de los momentos “más memorables” dentro de estos “años infaustos y catastróficos”.
Reivindicó que se cumplan las sentencias de tribunales europeos, se repare a las víctimas y se castigue a los culpables. Pidió que las leyes se adecuen a la realidad social de este país y que se pague la “deuda social” que se tiene con todas las personas que se han visto “sepultadas por este tsunami que ha sido la estafa llamada crisis”. Además, denunció la “pasividad absoluta de los poderes públicos y la administración”.
Gallego indicó que hay que recobrar la “soberanía popular” y habló de recuperar los barrios y de volver a reunirnos. Declaró que la PAH ha demostrado que “si se han parado tres mil desahucios y realojado a tres mil familias, es claro que el poder viene de la solidaridad de los de abajo”. Añade: “Esto lo tenemos que recordar cada día”. Dirigiéndose a los de la PAH: “Habéis levantado a muchas personas del suelo y ese es un poder que os hace inmensos”.
Compara a la PAH con un “ejército de salvación”, pues sus activistas han salvado a muchos afectados. Les otorga una importancia crucial: “Si no hubiera existido la PAH cuando este país se rompía por las costuras y por las heridas y se desangraba, cuando miles de familias salían a la calle con lo puesto o lo poco que habían podido llevarse de  sus de sus casas, si no llegáis a estar vosotros y vosotras para acogerles, para darles ese abrazo, esa protección, ese cobijo, ese refugio, esa casa que habían perdido, este país se hubiera venido abajo, se hubiera destruido”.
Acusa a los gobiernos, “tan indiferentes con el dolor de sus compatriotas”, de haberse beneficiado del trabajo que los activistas han hecho; y a esos activistas les dice: “Habéis hecho lo que ellos tenían que hacer, evitar que la gente cayese al arroyo”.
El protagonista del poema de Gallego es ese “ejército de salvación”. Comienza así: “No tienen más arma que su herida, ni más trinchera que su piel, no han disparado una sola bala, pero han detenido mil con su pecho y con sus manos”. A lo largo del poema insiste en los rasgos de sus armas: “Vencieron al enemigo enfrentándose a sus tanques con migas de pan y abrazos de acero”; “No tienen más fusil que sus palabras”. El autor sigue relatando sus hazañas para concluir  reconociendo su mérito y su importancia  para la vida en común: “Salen cada día a la batalla como un ejército de salvación indestructible que ha defendido a este país del sabotaje y lo ha rescatado de sus propias garras”.


Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 

lunes, 12 de septiembre de 2016

“La izquierda está en la calle y no, en el Parlamento”

Entre los partidos políticos de izquierdas es recurrente la vieja disputa por autoproclamarse la “verdadera izquierda”, de modo que la organización que así se reivindica excluye a los otros partidos de izquierda como si fuesen, por ejemplo, izquierdas “falsas” o “contaminadas” por los intereses de la derecha. Aparte de esta disputa entre partidos que se autoubican en la izquierda, los movimientos sociales y de protesta o, en términos más generales, la opinión pública que se moviliza esgrime la siguiente consigna: “La izquierda está en la calle y no, en el Parlamento”. Esta frase ha sido escuchada en diversas protestas que se han ido sucediendo en Madrid contra los recortes de derechos sociales y laborales, las privatizaciones y las medidas represivas que ha aplicado el Gobierno de Mariano Rajoy (Partido Popular) desde 2011 a 2016. Con esta autoproclamación, la opinión pública de izquierda que se moviliza, como otro actor más, reclama ser la parte del espectro político que mejor  defiende los intereses de la clase trabajadora.
Negación de la presencia de la izquierda en el Parlamento
Con la frase “La izquierda está en la calle y no, en el Parlamento” los manifestantes remarcan la brecha significativa que perciben —o establecen— entre los partidos políticos de izquierda con representación parlamentaria y los movimientos sociales y de protesta. No es solo que se trate de formaciones muy diferentes, es que están muy alejadas; y una de ellas, la izquierda parlamentaria, no va a ser reconocida como “izquierda” por una parte de los que se movilizan en la calle. Tras el estallido del movimiento de protesta 15M en 2011 (Gobierno de Rodríguez Zapatero, PSOE), ya se vio esta profunda brecha entre la democracia representativa y los manifestantes de la Puerta del Sol de Madrid que voceaban “Que no, que no, que no nos representan”. Por supuesto, no les representaba en el Parlamento la derecha, pero tampoco la izquierda; y expresaron sentir un vacío de representación. De ahí que surgiese Podemos como un partido de izquierdas, vinculado con el movimiento 15M, que supuestamente pretende rellenar ese hueco de representación en el escenario parlamentario. Sin embargo, ni Podemos ni ningún otro partido de izquierdas satisfacen ese vacío de representación, ya que la opinión pública de izquierda que se moviliza no se conforma con que la representen otros ni con la acción parlamentaria, sino que se reivindica a sí misma con la acción en la calle. Por eso, antes de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, los manifestantes voceaban “Gane, quien gane las elecciones, seguiremos en la calle”. Igualmente, la Marea Blanca (movimiento de defensa de la sanidad pública de calidad y universal) en sus manifestaciones de 2016 —año en el que tras las elecciones generales del 26 de junio sigue sin saberse quien gobernará y si habrá unas terceras elecciones— también corea “Gobierne quien gobierne, la sanidad pública se defiende”. Es decir, se desconfía del partido que accede al poder y, aunque sea de izquierda, la opinión pública de izquierda que se moviliza, le plantará cara; además, no quiere ser desplazada ni apagada por partido político alguno.
La acción en la calle, inherente a la izquierda
“La izquierda está en la calle y no, en el Parlamento” revela, en primer lugar, que la parte de la opinión pública de izquierda que se moviliza se autoproclama “la izquierda”, es decir, no se trata de cualquier izquierda u otra izquierda más, sino la única. En consecuencia, sería lo mismo que declararse la única defensora de los intereses de la clase trabajadora; a su vez, implícitamente se designa como el único contrincante de la derecha.

En la consigna se observa también que se autoproclaman “la izquierda” por el lugar que utilizan para sus medios de acción, esto es, su idea de izquierda se halla inevitablemente unida a la “lucha” en la calle. Este es el lugar donde transcurre la mayoría de las protestas: las manifestaciones, las concentraciones, las actuaciones simbólicas, los escraches, las sentadas, los cortes de tráfico, las acampadas. Así, estos medios de acción informales son incorporados al reconocimiento de lo que es la izquierda, como si la lucha en la calle le fuese inherente, su característica definitoria. De esta manera, la calle va a ser considerada como un escenario que le es propio siempre, frente al Parlamento, que es un espacio donde están otros, los que no son incluidos en “la izquierda” por estar ahí y actuar únicamente por la vía institucional.

“La izquierda está en la calle” evoca el concepto histórico de “lucha”, ahondando más, trae a la mente la idea de “lucha de clases”. Por tanto, en la proclama también se da a entender que la izquierda que está en la calle no ha renunciado a luchar para intentar resolver los problemas más acuciantes de la clase trabajadora. La calle ha sido y es el territorio primigenio y más tradicional de la acción del movimiento obrero, incluso antes de que este derivara en partidos políticos de izquierda parlamentaria. En la calle transcurre también la acción de los movimientos sociales de izquierda que se han ido sucediendo a lo largo de la historia: movimientos feministas, ecologistas, pacifistas, vecinales, estudiantiles, antirracistas, etc.

Se puede decir que la lucha de clases también se ha llevado al Parlamento a través  de los partidos políticos de izquierda, sin embargo,  si la opinión pública que se moviliza niega la existencia de la izquierda en tal escenario, quizá sea porque considera la lucha entre partidos de izquierda y de derecha como falsa, como un paripé en el que los parlamentarios de izquierda se van asemejando en sus formas e intereses a los de la derecha, así que entre ellos no puede haber lucha de clases porque todos conforman la misma “clase política”. (Si, además, defiende los intereses de la clase económicamente dominante no es extraño que se les vea en el bando contrario).
En la calle la clase trabajadora se defiende directamente a sí misma
El acceso al Parlamento (vía institucional) está claramente establecido: tanto los partidos de la supuesta izquierda como los de la derecha han de obtener un número determinado de votos en las elecciones generales; además, previamente, esos partidos han tenido que conseguir dinero para  financiarse y han establecido estructuras más o menos jerárquicas para organizarse. Por su parte, la calle es un lugar abierto a todos, donde se desarrolla una acción de protesta más informal, aunque sujeta a límites, vigilada policialmente y, a veces, arriesgada. En la calle pueden participar todos los actores que lo deseen: los partidos políticos con representación parlamentaria, los partidos políticos sin representación parlamentaria, las grandes centrales sindicales, los sindicatos minoritarios, los movimientos sociales, las asociaciones de todo tipo, los diversos colectivos, las plataformas creadas para reivindicaciones concretas, las plataformas con planteamientos globales y todos los que quieran a título individual. En definitiva, al Parlamento solo pueden acceder los supuestos representantes de la clase trabajadora, mientras que a la calle puede acceder directamente la clase trabajadora, cada persona individualmente o acompañado de sus grupos de asociación más pequeños donde se supone que ejercen la democracia participativa.

En la calle están y actúan directamente las trabajadoras y los trabajadores, parte de las personas afectadas por algún problema, parte de la opinión pública concienciada sobre lo que ella quiera y los que se solidarizan con los demás. Quizá los que realizan la acción en la calle vengan a decir: “Nadie mejor que la propia clase trabajadora para defender los intereses de la clase trabajadora”. Los partidos políticos supuestamente de izquierdas siguen a lo suyo.

Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 

lunes, 30 de mayo de 2016

Madrid resiste al fascismo a pesar de la Delegación del Gobierno (PP)

El sábado 21 de mayo una multitud acudió a la manifestación antifascista convocada por la plataforma “Madrid para todas” —con el femenino genérico incluyen a hombres y mujeres—, que a partir de las siete de la tarde recorrió las calles del centro desde Atocha (plaza del Emperador Carlos V) hasta la Puerta del Sol, pasando por el Paseo del Prado, Cibeles y Alcalá. Por las redes sociales se la ha llamado “contramanifestación” por considerarla una respuesta a otra marcha prevista en la capital  para ese mismo día una hora antes, de signo contrario, es decir, presuntamente neonazi, convocada por Hogar Social Madrid (HSM), anteriormente se autodenominaban Hogar Social Ramiro Ledesma (ideólogo del fascismo español). Este grupo es conocido por repartir comida sólo a personas de nacionalidad española y por el incidente con bengalas, tras los atentados yihadistas de Bruselas, en torno a la mezquita de la M-30; en una pasarela próxima una pancarta con su logotipo decía “Hoy Bruselas ¿mañana Madrid?” Además, HSM ha sido expulsado de los espacios que ocupó en Tetuán y Chamberí, distritos en los que se han realizado protestas contra el racismo y la xenofobia para mostrar rechazo a sus actividades. Su ocupación más reciente es la vieja sede del NO-DO en la calle de Joaquín Costa.
El Ayuntamiento de Madrid, según elpais.com, había pedido por carta a la Delegación del Gobierno que impidiese la celebración de la manifestación de la ultraderecha, o que la disolviera tan pronto como se produjeran delitos de odio. El Ayuntamiento en su misiva indicó que esta marcha se encuadra dentro de las movilizaciones que otros grupos de la extrema derecha (por ejemplo, Casa Pound en Italia o Amanecer Dorado en Grecia) tenían planeado celebrar el día 21 de mayo en varias ciudades europeas. Esta no ha sido la única solicitud a la Delegación del Gobierno, elpais.com añade que la Red Española de Inmigración y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado pidieron que se revisara de oficio la autorización de la manifestación. A pesar de estas peticiones, la Delegación del Gobierno (Partido Popular), con Concepción Dancausa a la cabeza, permitió la marcha del HSM; de esta manera —quizá sin pretenderlo— puso a competir al mismo nivel las dos opciones, como si luchar contra el fascismo fuese lo mismo que defenderlo o justificarlo, cuando en realidad son opuestas y excluyentes, por tanto, una de ellas no tiene cabida en democracia. El resultado de esta competición fue favorable para “Madrid para todas”, que tuvo más capacidad de convocatoria atrayendo una multitud de manifestantes. Su protesta se desarrolló en un ambiente distendido y pacífico; en su trayecto se pudieron observar diversas edades, razas y procedencias, y variedad de banderas y mensajes. La marcha de la ultraderecha salió de la plaza de España hasta la plaza del Dos de Mayo, fue escasamente secundada, increpada durante su recorrido y, al terminar, abucheada en Malasaña.
Madrid, plural y solidaria
La marcha antifascista arrancó coreando las emblemáticas proclamas “Madrid será la tumba del fascismo” y “¡No, no, no pasarán!” La pancarta, los altavoces  y las banderolas de la cabecera eran llevados por chicos y chicas de raza blanca y negra. La pancarta de fondo blanco estaba escrita en rosa y negro y llevaba estampadas las dos banderas del símbolo antifascista en esos mismos colores, en lugar de la combinación  clásica en rojo y negro. El texto de esta pancarta principal indica cómo se quiere la ciudad: “Madrid para todas. Madrid no es hogar de nazis”.  Por un lado, una ciudad acogedora, “para todas”; por otro, excluyente, “no es hogar de nazis”; esto último en alusión indirecta al HSM. Esta pancarta de cabecera sintetiza perfectamente la tónica de las reivindicaciones que aparecen en otras pancartas, en los mensajes orales y en el manifiesto leído en la Puerta del Sol al finalizar la protesta, pues gran parte de ellos indican a qué ciudad se aspira, señalando quien tiene cabida en ella y quien no. Así los manifestantes reivindican una ciudad acogedora y solidaria con los inmigrantes y los refugiados (por tanto, gentes de otras razas y religiones), o sea, los sectores que son presuntamente rechazados o excluidos por la ultraderecha. HSM en su pancarta  principal decía “Defiende España, defiende a tu gente”, y dos de sus consignas voceadas eran “Españoles, sí; refugiados, no” y “Ayudas sociales para los nacionales”. La marcha antifascista mostró su apoyo a los migrantes con estos mensajes: “Madrid por unas aulas diversas” (pancarta); “Madrid contra el racismo” (pancarta); “Madrid para todas las inmigrantes” (pancarta); “Pateras, naufraga la humanidad”  (pancarta); “Refugees welcome” (pancarta); “No a los Euroguantánamos” (pancarta); “La ONU suspende a España en racismo” (pancarta); “Papeles para todas o todas sin papeles” (voz); “Ningún ser humano es ilegal” (voz); “Nativa o extranjera, la misma clase obrera” (voz).
La lucha antifascista incluye acabar con las violencias machistas y las agresiones contra las personas cuya condición sexual pertenece al colectivo LGTBI. El manifiesto leído en Sol al respecto dice: “Reivindicamos un Madrid donde no existan las agresiones a las personas según su género o su condición sexual, un Madrid donde homosexuales y transexuales puedan salir a la calle sin temor a ser apalizadas”. En la marcha se pudieron contar al menos siete banderas arcoíris y en una gran pancarta ponía “Madrid contra la homofobia y la transfobia”. Contra el machismo se coreó “Nos tocan a una, nos tocan a todas”; “Patriarcado y capital, alianza criminal”; “La lucha será feminista o no será”. Una pancarta reclamaba “Madrid para todas las mujeres”.
En el manifiesto para englobar todas las reivindicaciones (sin racismo, sin violencias machistas, sin homofobia, etc.) se proclama un “Madrid libre de cualquier discriminación”. Durante su lectura también se señaló que la manifestación nace para reivindicar una ciudad plural e intercultural “donde todas convivamos, donde aprendamos unas de otras y donde seamos solidarias”. Agrega: “Un Madrid donde las personas migrantes tengan espacio para vivir, donde cualquiera sea aceptada sin importar su lugar de procedencia, su cultura o el concepto que se haya tenido de ella  a lo largo de la  historia”.
Los mensajes clásicos que relacionan el antifascismo con la lucha de la clase obrera también afloraron durante  la protesta. Una pancarta, en femenino genérico a semejanza de otras, decía “Madrid para todas las obreras”; y otra, “Fascismo y racismo, armas del capitalismo”. Se coreó “Así, así, ni un paso atrás, contra el fascismo, lucha popular”. En consecuencia, otro asunto que atañe a las exigencias antifascistas es combatir la represión actual contra las personas que luchan. En la protesta se voceó “Libertad, detenidos por luchar” y se pidió en concreto para Alfon (Alfonso Fernández Ortega, detenido tras huelga general del 14 de noviembre de 2012), Nahuel (Juan Manuel Bustamante Vergara, activista del colectivo Straight Edge Madrid) y Andrés Bódalo (concejal de Jaén en Común y sindicalista). Los compañeros de este último del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), que apoyan una huelga de hambre en Madrid para reclamar su libertad, llevaban pequeñas pancartas en las que exigían “Amnistía” y uno de ellos, Oscar Reina, intervino tras la lectura del manifiesto para animar la lucha antifascista recitando un poema de Rafael Alberti.
En la marcha del HMS se portaron banderas rojigualdas, mientras que en la de “Madrid para todas” ondearon las republicanas, las arcoíris y las banderolas de un solo color típicas antifascistas en rojo y negro, pero también en rosa. Además, había un grupo con banderas de Palestina y se voceó “Viva la lucha del pueblo palestino” e “Intifada”; el antifascismo madrileño acogió la lucha de los pueblos oprimidos.
Fuera fascistas de Madrid
Como en la conocida canción “La Muralla” que se abre y se cierra según quien venga, a la hora de definir la ciudad los antifascistas expresan lo que desean que haya dentro, pero también señalan lo que debe permanecer fuera: el fascismo en todas sus formas. Este se caracteriza principalmente por la violencia, una pancarta gráficamente  lo muestra: “Fascismo = crimen”. Se gritó “Hogar social, hogar criminal”. Como es habitual en estas protestas se dijo “Vosotros fascistas, sois los terroristas”. Los ataques violentos fueron rechazados en el manifiesto con crudas palabras: “Reivindicamos un Madrid donde las personas salgan a la calle sin miedo a ser perseguidas por grupos de neonazis armados”. Conforme a lo gritado en la protesta, a los fascistas no se les quiere ni en Madrid ni en los pueblos: “Fuera fascistas de nuestros barrios”; “Fuera fascistas de la sierra”. Se cantó “No, no, nazis no, nazis no”  y en las pequeñas pancartas figuraban esvásticas tachadas.
El rechazo al fascismo traspasa los límites de la ciudad y a quienes lo profesan o amparan se les quiere echar de todas partes. Un cartel en la valla que bordea la estatua ecuestre de Carlos III en Sol rezaba: “Fuera franquistas y sus herederos de las instituciones, el Gobierno y el callejero”. Una pancarta exhibía un mensaje que traspasa fronteras: “De Madrid a Roma, solidaridad antifascista. CasaPound not welcome”.

Madrid como ejemplo histórico de resistencia al fascismo
Un buen número de pancartas comenzaban  con la palabra “Madrid”, como la propia pancarta de la cabecera que contenía dos frases y las dos  empezaban  con el nombre de la ciudad: “Madrid para todas. Madrid no es hogar de nazis”. Otros ejemplos: “Madrid por unas aulas diversas”; “Madrid contra la represión”; “Madrid contra el racismo”; “Madrid para todas las obreras”; “Madrid para todas las inmigrantes”; “Madrid para todas las mujeres”; “Madrid contra la homofobia y la transfobia”. Al colocar el nombre de la ciudad en primer lugar emulan la emblemática frase “Madrid será la tumba del fascismo”,  que, siempre junto a “No Pasarán”, fueron los lemas más coreados a lo largo de la marcha; y, además, con todo ello evocan la heroica historia de resistencia al fascismo de la ciudad. En esta misma idea redundó la pancarta desplegada en horizontal, debido a su enorme tamaño, que fue extendida en el suelo de la Puerta del Sol y a cuyo alrededor se colocaron los concurrentes durante la lectura del manifiesto. En ella se veía la imagen de un oso pintado en rosa (color predominante en la protesta) rompiendo una esvástica. El oso y el madroño son símbolos de la ciudad. El oso, la parte animada del símbolo madrileño, destruye el símbolo nazi. Las y los manifestantes, entre quienes había muchas y muchos jóvenes, al decir o escribir “Madrid” no sólo admiran su cultura de resistencia al fascismo, sino que la retoman con orgullo. Hablan en nombre de Madrid para honrar su memoria  y, al mismo tiempo, siguen construyendo su identidad de ciudad antifascista.

Sin violencia
Desde algunos medios de comunicación se ha calificado de ultraizquierda a la manifestación antifascista, insinuando su carácter radical o incluso violento, con la intención de desprestigiarla y equipararla con los neonazis; sin embargo la marcha  desde Atocha hasta Sol demostró que se puede luchar contra el fascismo sin recurrir a la violencia. Un joven mostraba al respecto este cartel: “No somos violentos. Somos la verdad que duele”. La protesta transcurrió de manera pacífica, rodeada por un gran despliegue de la Policía Nacional. Internamente estaba vigilada por el equipo de seguridad de los propios manifestantes, que en esta ocasión lucían un brazalete rosa; como suelen hacer, se situaron en los laterales, bordeando el grueso de la marcha de modo que avanzase como un bloque protegido. La misma misión parecía tener la ubicación de las grandes pancartas, que no se llevaban de frente ni en lo alto, sino abajo y en los laterales de la marcha. Sólo la pancarta de la cabecera seguía el ritual tradicional  e iba colocada mirando al frente al principio del conjunto. A pesar de todas las medidas que cercaban la protesta, al ser masiva y la caminata tan larga, había gente que de vez en cuando salía y entraba en el bloque de congregados, o salía para continuar el trayecto más holgadamente por las aceras.
Como dato curioso cabe destacar que la mayoría de las pancartas llevaban escrita su reivindicación o consigna sin el nombre ni el logotipo de ningún colectivo que suscriba, lo cual no es muy habitual. De esta forma daban preeminencia al mensaje, aunque ocultar  el nombre también contribuye a la seguridad.
El ambiente de la protesta entre tanta vigilancia no fue exactamente festivo, aunque tampoco muy tenso. No había grandes batucadas, pero sí agrupamientos animados por algunos tambores. En Cibeles parte de los asistentes se detuvieron para ver y fotografiar una exhibición de humo con los colores del arcoíris. Entre los participantes en la protesta había gente de todas las edades, aunque destacaba el número de jóvenes. El carácter tranquilo de la marcha facilitó la participación de personas en sillas de ruedas y familias con bebés; un grupo de estas últimas con sus carricoches iba en la parte trasera donde también se habían situado unos cuantos ciclistas.
Algunos grupos de manifestantes proferían consignas radicales contra los nazis y la policía. Estos mensajes extremos convivían con otros más moderados sin incidentes. Cuando desde  la zona delantera se entonaba el cántico “Arriba, arriba, arriba / arriba, todas a luchar /que en los barrios se prepara (2) / pim, pam, pum, la revolución”, los grupos que preferían la versión más radical la coreaban con vehemencia. En algunos tramos de la marcha y al finalizar se oyeron frases en recuerdo de los jóvenes fallecidos tras ataques de los fascistas, como “Carlos, hermano, nosotros no olvidamos”, en memoria de Carlos Palomino. Igualmente se recordó a Richard (Ricardo Rodríguez García), atacado en Alcorcón; precisamente el 21 de mayo fue el vigésimo primer aniversario de su fallecimiento.
Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0