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sábado, 19 de noviembre de 2016

“Ante el golpe de la mafia, democracia. No a la investidura ilegítima”. PACÍFICA, COMUNICADA, MASIVA

Todos los carriles de la calle de Alcalá se iban llenando de gente antes de que la cabecera de la protesta hubiese llegado a la glorieta de Cibeles. Había manifestantes que se encaminaban hacia la  Puerta del Sol sin esperar al grueso de la marcha. Otros aguardaban alrededor de la fuente de la diosa para incorporarse. Cuando se oyeron los gritos de las proclamas procedentes del Paseo del Prado, los fotógrafos, camarógrafos, curiosos y manifestantes que aguardaban se agolparon frente a la pancarta de cabera que se aproximaba a Cibeles; todos querían conseguir imágenes de la protesta que tendría lugar en Madrid el mismo día de la investidura. En ella se rechazaba el golpe dado en el PSOE para quitar al secretario general, Pedro Sánchez, que reiteradamente  defendió votar “no” a la investidura de Rajoy. El partido pasó a ser dirigido por una gestora y se decidió la abstención en contra de algunos dirigentes y sin consultar a las bases. Los acontecimientos posteriores eran previsibles: con la abstención del PSOE Rajoy sería nuevamente presidente del Gobierno. El sábado 29 de octubre alrededor de las ocho de la tarde tendría lugar la segunda votación para la investidura. La manifestación fue convocada por la Coordinadora 25‑S para las seis de la tarde con el lema “Ante el golpe de la mafia, democracia. No a la investidura ilegítima”. Mientras sus señorías debatían y votaban en el Congreso, los manifestantes caminaron desde Neptuno hasta la Puerta del Sol y, precisamente a las ocho, esta plaza y sus calles aledañas eran un hervidero humano. La aglomeración, la gente encaramada a la “ballena” (entrada al tren de Cercanías), las banderas republicanas ondeando en lo alto, las pancartas y los cánticos recordaban la ocupación de la plaza por el movimiento 15M en mayo de 2011.
No se rodeó el Congreso
Los medios de comunicación dieron notable relevancia a la protesta incluso antes de producirse, en parte porque le achacaron un carácter violento que luego no tuvo. Los medios insistían en referirse a la protesta como un “Rodea el Congreso”, aun cuando su trayecto de Neptuno (plaza Cánovas del Castillo) a la Puerta del Sol pasando  por Cibeles ya había sido comunicado a la Delegación del Gobierno. Por tanto, era de sobra conocido que no se pretendía rodear el Congreso. La Coordinadora 25‑S convocó un “Rodea el Congreso” el 25 de septiembre —de ahí el nombre del colectivo— de 2012; en aquella ocasión sí hubo disturbios en Cánovas del Castillo y en la estación de Atocha. Algunos medios de comunicación atribuyeron anticipadamente a la protesta de octubre de 2016 nombres y rasgos de la de 2012 sin tener en cuenta los nuevos datos.
El matiz agresivo que le supusieron fue desmentido por la realidad de una protesta pacífica y en parte festiva, esto último gracias a la batucada que la acompañó y al buen humor, los cánticos y los bailes de los colectivos juveniles. A pesar de todo, en el relato informativo ha sido muy destacado el incidente que tuvo lugar una vez acabada la protesta, en el que intervino un grupo de manifestantes que en las cercanías del Congreso arrojaron monedas y pequeños objetos a algunos políticos cuando salían. Por lo que se refiere al despliegue policial, según informaron los medios de comunicación repetidamente y con mucha antelación, fue muy superior al habitual de otras manifestaciones madrileñas. Como es costumbre ante este tipo de protestas masivas, las inmediaciones del Congreso estaban cercadas por vallas y agentes de la Policía Nacional y, en el cielo, fue constante  la presencia de un helicóptero.
“Gran  coalición encubierta”
En el comunicado de la Coordinadora 25-S para anunciar la protesta se desarrolla el lema de la pancarta de cabecera “Ante el golpe de la mafia, democracia. No a la investidura ilegítima”. Indican que “el golpe de régimen se ha consumando, Rajoy  será finalmente investido”, y añaden: “Será un Gobierno ilegítimo de un Régimen ilegítimo”. Mencionan tres mafias que se llaman igual que tres conocidos casos de corrupción: “la mafia de Nóos”, “la mafia de los ERE”, “la mafia de la Gürtel”. “El golpe”, según el lema de la pancarta, lo da “la mafia”, así la corrupción queda relacionada con el autoritarismo. Opinan que es la oligarquía la que ha realizado movimientos en Ferraz (sede del PSOE) y en el Congreso para impedir un Gobierno alternativo al del PP. Según el comunicado, lo que se pretende es “continuar los ataques sociales y los nuevos recortes impuestos desde Bruselas”, y quien va a hacer eso es la “gran coalición encubierta”. Con estos términos aluden a la coalición del PSOE con la derecha ¾PP y Ciudadanos¾, propuesta por los líderes socialistas más conservadores y por las élites económicas para evitar que se llegase a formar Gobierno con otra alianza: la del PSOE con la izquierda ¾Unidos Podemos¾ y los nacionalistas. Si en el lema de la pancarta se reivindica democracia, en el comunicado se agrega: “Frente a su Congreso vacío de democracia oponemos nuestras plazas llenas de lucha”.
Por enésima vez, “PSOE, PP la misma mierda es”
Gran parte de los mensajes orales y escritos de la marcha se dirigían a los dos partidos políticos mayoritarios; se equiparó a ambos y como viene sucediendo en múltiples protestas desde la movilización del 15M, otra vez más y a pleno plumón, se proclamó “PSOE, PP la misma mierda es”. Con frecuencia también se oía “Que no (3) nos representan y “Esta investidura es una basura”. Los mensajes no sólo iban destinados a los partidos, también a los dirigentes protagonistas de los últimos acontecimientos, especialmente a Felipe González ¾expresidente del Gobierno (PSOE) y exconsejero de empresas privadas¾, Susana Díaz ¾presidenta de la Junta de Andalucía (PSOE)¾ y Mariano Rajoy ¾presidente del Gobierno (PP)¾. Se coreó, por ejemplo, “Felipe, golpista, eres un fascista” y “Este presidente es un delincuente”. Los de Jóvenes en Pie animaron la protesta con su energía, sus tambores y esta canción: “Susanita quiere un sillón / un  sillón en Madrid / y sabe que con una abstención / para allí se va a ir”. Se exhibieron carteles con  retratos fotográficos de Susana Díaz y otros dirigentes socialistas partidarios de la abstención en los que se les tildaba de traidores. Las pancartas que se referían al PP aludían al latrocinio y a la represión: “PP engaña, roba y amordaza”; “PP: falsario, feroz, ladrón, tirano”. Sin mencionar concretamente a ningún partido se coreaba “Ladrones, ladrones” y “Diles que se vayan (3) de una puta vez”. Las banderas republicanas fueron muy abundantes, lo mismo se portaban en su correspondiente mástil que se llevaban como bufanda, a modo de capa, rodeando el cuerpo o haciendo de falda. Un grupo llevaba sobre la solapa pegatinas en las que estaban estampadas la bandera republicana y la frase “Que se vayan los Borbones”.
A la convocatoria se adhirieron más de ochenta colectivos, según publicó la Coordinadora 25‑S. Durante la marcha se vieron, entre otras, pancartas y banderolas de Izquierda Unida, Izquierda Castellana, PCE, Juventudes Comunistas, 22M Marchas de la Dignidad, Solidaridad Obrera, Unidos Podemos, Tribunal Ciudadano de Justicia, Sindicato de Estudiantes, Anticapitalistas, Plaza de los Pueblos y de algunas asambleas populares del 15M; también estaba presente Alternativa Socialista (CLI‑AS) con su pancarta “Salvemos el Socialismo”. La Coordinadora 25‑S indicó en su web que la convocatoria de Madrid sería secundada con concentraciones en varias ciudades del Estado. Aparte de estas movilizaciones pero para mostrar también su rechazo a la investidura de Rajoy, a las siete de la tarde del viernes 28 hubo una concentración en la Puerta del Sol con el lema “No nos resignamos” en la que participaron Izquierda Abierta, Convocatoria Cívica,  Recortes Cero y otras organizaciones.

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sábado, 25 de julio de 2015

Espartanas de Coca-Cola, 18 meses en el “río de sangre”

Extendida sobre el suelo de la Puerta del Sol, la silueta recortada en tela roja de una botella de Coca-Cola en la que se lee “Coca-Cola nos quita la vida”; de la boca de la botella sale otra tira de tela roja que simboliza un “río de sangre”; sobre él siete mujeres vestidas de rojo (camiseta, gorra) y con los brazos, las piernas y las manos embadurnados del mismo color van cayendo una tras otra, después de llevarse las manos a la cara para expresar terror o pánico, al tiempo que el orador pronuncia frases desoladoras: “¡Tú, tu marido está despedido!”; “¡Tú, vas a conocer la angustia de no saber si podrás dar de comer a tus hijos!”; “¡Tú, mirarás con miedo e incertidumbre el futuro!”; “¡Olvidaos de soñar!” Seguidamente cambia el sentido del discurso y las exhorta a levantarse: “Esto es lo que la empresa quiere para nosotros, pero nosotros decimos que no, no lo van a conseguir, no dejaremos de soñar y no dejaremos de luchar porque nos levantaremos hasta la victoria”. Las mujeres en pie y toda la concurrencia vocean repetidamente “¡Ni un paso atrás!” Las mujeres de los trabajadores de Coca-Cola en Lucha, las espartanas de Coca-Cola (la marca aparece tachada en sus camisetas), realizaron la actuación sobre el “río de sangre” antes de comenzar la manifestación del 17 de julio de 2015, que transcurrió por las calles del centro de Madrid, desde la Puerta del Sol hasta la plaza de Santa Ana, donde se repitió la performance. Esta marcha de las trabajadoras y los trabajadores de Coca-Cola tiene lugar después de dieciocho meses de movilizaciones y tras varias sentencias ganadas en los tribunales. El pasado mes de abril el Tribunal Supremo confirmó la nulidad del ERE de Coca-Cola —se vulneró el derecho a huelga de la plantilla—, ratificando la decisión de la Audiencia Nacional que ya con anterioridad invalidó el despido colectivo. El 13 de julio la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional dio tres días de plazo a Coca-Cola Iberian Partners para comunicar a los despedidos su readmisión en el puesto de trabajo y sus condiciones de empleo. En la protesta, convocada por CC OO, también participaron Los ocho de Airbus, se trata de trabajadores para los que se piden penas de cárcel —ocho años y tres meses para cada uno— por los incidentes de la huelga general del 29 de septiembre de 2010.
Recorrido por las calles del centro
La actuación de las mujeres comenzó a las siete y media de la tarde. A pesar de que la sombra iba ganando terreno al sol, a esa hora el calor seguía siendo agobiante. La plaza estaba bastante concurrida y varias escenas llamaban la atención de los turistas y paseantes. Como siempre estaban los mariachis, las estatuas vivientes, los disfrazados de personajes infantiles; además, ya hace unos días en la Puerta del Sol permanecen los acampados contra las leyes mordaza (Ley de Seguridad Ciudadana, Código Penal y Pacto Antiterrorista). Están situados a un lado del “caballo” —estatua ecuestre de Carlos III—, y aquella tarde a aquella hora habían colocado sobre el suelo dos sombrillas, dos paraguas y pancartas de diferentes tamaños y variados mensajes, a saber: “¿Os habéis enterado del nuevo cambio de hora? El pasado 1 de julio a las 00:00 atrasamos nuestro reloj 50 años”; “Acampada Mordaza apoya luchas unificadas”; “Declaraciones del juez Vidal: ‘la desobediencia civil no es delito, es una forma de protesta’”. Mientras las espartanas se preparaban para la actuación, las pocas personas que había acampadas se pusieron de pie y a voces les mostraron su solidaridad: “La Acampada Mordaza no consume Coca-Cola”; “Contra su represión, nuestra solidaridad”; “No estamos solas, faltan las presas”. Por supuesto, en la plaza y durante la protesta se voceó la consigna que las espartanas y los espartanos han acuñado contra esa ley que también rechazan: “La ley mordaza para su puta madre”.
A las ocho los manifestantes iniciaron su andadura por la Puerta del Sol en dirección a la calle de la Montera. La pancarta de cabecera reza: “No al cierre de Coca-Cola Fuenlabrada. No bebas Coca-Cola. CC OOO”. Contiene la principal reivindicación de los trabajadores, pues, además del cumplimiento de las sentencias, exigen que la fábrica de Fuenlabrada no se cierre como centro de producción; para ello mantienen un campamento permanente – llamado Campamento de la Dignidad—cerca de la propia fábrica en el que los trabajadores vigilan para que no se desmantele. Como forma de presión plantean el boicot a los productos de la multinacional y en la protesta pidieron la solidaridad de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid y del resto de España con  diferentes proclamas, por ejemplo: “Si Madrid no fabrica, Madrid no consume”; “España no mola si bebe Coca-Cola”; “Después de dieciocho meses Coca-Cola sólo entiende un lenguaje: boicot, huelga y sabotaje”. Entre las consignas coreadas sobre la victoria en los tribunales y la readmisión estaban estas: “Que sí (3), que hemos ganado cinco sentencias y nos tienen que readmitir”; “Este ERE ha salido nulo y al que no le guste que le den por culo”.
La marcha transcurrió pacíficamente por calles estrechas y abarrotadas; una lechera de la Policía Nacional guiaba su paso entre las terrazas y los clientes de los comercios del centro. Las Juventudes Comunistas acudieron a la convocatoria con una pancarta que decía “Cumplimiento de la sentencia, ya”. También estaban presentes los del Sindicato de Estudiantes con este texto: “Coca-Cola despide a 1.250 trabajadores teniendo 920.000.000 € de beneficios. No bebas Coca-Cola”. Sin embargo, en esta marcha, más que los colectivos y los emblemas, lo que destacaba era la presencia de familias, de madres y padres con sus niñas y niños de todas las edades. Los más pequeños llevaban globos rojos en los que también se apelaba al boicot; unos globos que a lo largo de la marcha se repartieron entre los retoños de los transeúntes. La caminata fue amena y en ocasiones divertida. De vez en cuando se pronunciaban mensajes en inglés para informar a los turistas y solicitar su colaboración en el boicot: “Don’t  drink Coca-Cola”. Durante el trayecto, ante el micrófono, se imitó la voz de Rajoy gritando las reivindicaciones.
Cuando la marcha alcanzó la calle de Preciados se detuvo y desde el micrófono se agradeció el apoyo de los madrileños que no han consumido los productos de la multinacional. Los asistentes continuaron su recorrido por las calles Arenal, Fuentes y Mayor. Al llegar a la travesía de Bringas, antes de la angosta calle de Ciudad Rodrigo, hubo un ligero incidente con unos jóvenes ajenos a la marcha que la policía resolvió en pocos minutos, alejándolos de la protesta.
El ambiente distendido de la manifestación no impidió que se lanzasen mensajes realmente duros y acusadores contra la multinacional; se gritó: “Coca-Cola coacciona y extorsiona”; “Coca-Cola, terrorista empresarial”; “Multinacional corrupta y mafiosa”. Una pancarta ponía en evidencia sus emblemas publicitarios: “Sensación de vivir, la chispa de la vida, la fábrica de la felicidad. Hipócritas, mentirosos”. Otra denunciaba su actitud ante los ciudadanos y la ley: “Coca-Cola se ríe de mí, de ti, de la justicia”.
Al Gobierno y al PP se dedicaron también una gran parte de los mensajes que se oían a través del micrófono. Se aseveró que España no es una democracia, es una dictadura del PP y de los hijos del franquismo”. Los cánticos de máximo rechazo se dirigían al presidente Rajoy y a la ministra de Empleo, Fátima Báñez, por la reforma laboral. Y como tantas veces cantando se advirtió. “Si quieres trabajar, si quieres estudiar, no hay que votar al Partido Popular”.
El “río de sangre”
A las nueve la marcha atraviesa la plaza Mayor, donde se vuelven a pronunciar los mensajes en inglés para que los turistas que la visitan entiendan los motivos de la protesta. Después avanza tranquilamente por la plaza de la Provincia y Jacinto Benavente, y a las nueve y media alcanza su punto final en la plaza de Santa Ana, donde llama la atención de las personas que disfrutan de las grandes terrazas de los restaurantes de la zona provocando algunos aplausos. Se va a repetir la actuación de las mujeres que ahora son nueve —en Sol eran siete—, y vuelven a extender las telas rojas por el suelo: la silueta de la botella de Coca-Cola de la que mana un río de sangre. Alrededor de las telas se esparce más sangre simbólica (pintura). Una voz masculina vigorosa declama el discurso que acompaña a la representación. El relato transmite el cambio que han sentido los trabajadores respecto a la empresa. La han percibido como si fuera suya, “nuestra empresa, nuestra gran empresa”, aseguran que la han defendido “orgullosos”, y además: “Nos hemos dedicado a ella al cien por cien, en cuerpo y alma”. Pero “de la noche a la mañana” la chispa de la vida” se convirtió para ellos en la “chispa de la tristeza”. El discurso anticipa lo que las mujeres de los trabajadores van a mostrar, lo que han significado estos dieciocho meses “difíciles, tristes y amargos”. En ellos han sentido miedo, angustia, e impotencia, pero también la fuerza de la solidaridad, pues han demostrado “al mundo entero que sí se puede, que con la unión y la fuerza pueden vencer todas las injusticias”. Añade que no se van a rendir hasta abrir “nuestra fábrica de Fuenlabrada y tener un plan de futuro para nuestras familias, nuestros hijos”.
En el discurso simbólico de la performance, las mujeres comienzan a caer en el “río de sangre” cuando el narrador, que ahora es ficticiamente la voz de la empresa, se dirige a ellas individualmente, tuteándolas y anunciándoles un panorama desolador, por ejemplo: “¡Tú, tu marido está despedido!”; “¡Tú, no vas a pagar la hipoteca!”; “¡Tú, vas a conocer la angustia de no saber si podrás dar de comer a tus hijos!”; “¡Tú, vas a ver deteriorarse la salud de los tuyos!”; ““¡Tú, mirarás con miedo e incertidumbre el futuro!”; “¡Olvidaos de soñar!” El “río de sangre” simboliza la violencia de los despidos. Las empresas con sus decisiones de dejar a la gente en la calle crean situaciones dramáticas en las familias. La escenificación pone de manifiesto como para estos trabajadores existe un fuerte vínculo entre el empleo y el desarrollo de la vida y la protección de la familia. Ese vínculo lo rompen los despidos. Es un río, es decir, las sangres de muchas familias representadas por las mujeres puede ser la sangre de una comunidad. Y es también la sangre de los hijos, donde se proyecta el futuro. El orador continúa: “Esto es lo que la empresa quiere para nosotros, pero le decimos que no, no lo van a conseguir, no dejaremos de soñar y no dejaremos de luchar porque nos levantaremos hasta la victoria”. Las mujeres se levantan y junto a todos los reunidos exclaman varias veces: “¡Ni un paso atrás!”. La “chispa de la vida” es un eslogan publicitario, la vida de verdad la custodian las espartanas en pie sobre el “río de sangre”.
Ejemplo de lucha
En los discursos finales que siguieron a la actuación de las mujeres intervinieron el secretario general de CC OO en Madrid, Jaime Cedrún, una eurodiputada de Izquierda Unida y una diputada de la Asamblea de Madrid de Podemos, que coincidieron en el reconocimiento expreso de la lucha de los trabajadores de Coca-Cola, de los que se dijo que eran ejemplo para los demás. También se les agradeció su participación en otras luchas sociales. Después intervino uno de los compañeros de Los ocho de Airbus que insistió en la gratitud: “Gracias por acoger nuestra pelea en vuestra pelea”. Agregó que después de una lucha colectiva ahora tienen una lucha individual, ya que se enfrentan a penas de cárcel. Dijo: “Defendemos el derecho de huelga”. Los presentes les ofrecieron su apoyo gritando “Libertad, detenidos por luchar”.
Llamamiento: “No dejéis a nuestros hijos y mujeres solos”
Un trabajador de Coca-Cola que tomó la palabra se refirió al último auto “favorable”, al del 13 de julio, con el que la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional ejecuta la sentencia del Tribunal Supremo. Estimó que lo importante es “la readmisión en nuestros puestos de trabajo”. Añadió que “garantiza  que la fábrica de Fuenlabrada se va abrir” y que “la  admisión regular va a llegar”. Explicó que a partir del 3 de agosto la empresa les dará un curso de formación de siete días y después vacaciones forzosas. Indicó que no quieren su dinero, sino las vacaciones legales, las que están en su convenio colectivo. La formación será a 30 kilómetros de sus domicilios, “lejos del campamento, para que esté desprotegido”. Según el trabajador, quieren acabar con el campamento. Por eso mientras dure la formación sus mujeres e hijos se encargarán de protegerlo. Temiendo que en su ausencia desalojen a las familias realizó un llamamiento a la sociedad: “No dejéis a nuestros hijos y mujeres solos”.
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martes, 15 de noviembre de 2011

Manifestación de indignados a una semana del 20N. “Antes de las elecciones, no, pero luego nos van a caer hostias”

La mañana del domingo 13 noviembre era templada, aunque el cielo estaba bastante nublado. Las sandalias y las camisetas de tirantes del 15-O fueron sustituidas por ropas de abrigo para esta manifestación convocada por el 15M bajo el lema “¡Cambio de modelo ya!”, tal y como rezaba la pancarta principal. Las camisetas verdes en defensa de la educación pública ahora se ponen sobre los jerséis, las sudaderas y las chaquetas para que se vean, pero la lucha va para largo y los manifestantes son diseñadores creativos que ya han sacado a la calle su colección para la nueva temporada: la bufanda verde reivindicativa. Es moda para usar un otoño-invierno caliente. “Antes de las elecciones, no, pero luego nos van a caer hostias”, afirmaba un joven mientras charlaba con sus compañeros. Había, al principio del Paseo del Prado, bastantes furgones policiales estacionados en línea. La marcha comenzó con pitidos y abucheos, incluso parecía que algo se podría desmadrar, pero quedó solo en palabras a voces: “Menos policía, más educación”. Después, a grito “pelao”, los convocados dirigiéndose a los agentes uniformados repetían: “Vergüenza, vergüenza, vergüenza…” Así arrancó, a las doce de la mañana, una caminata desde Atocha hacia la Puerta del Sol que se tornó pacífica, festiva, cantarina.
El domingo que viene, 20 de noviembre, se celebran elecciones generales y el ambiente electoral o anti‑electoral ¾quizá sea más acertado llamarlo así¾ fue notorio durante la protesta. En cabeza de manifestación iba un ataúd simbólico en el que yacía un traje de caballero con dos cabezas: la foto de Rajoy y la de Rubalcaba debajo de las siglas PPSOE. A lo largo de toda la marcha grupos de personas repartían octavillas en las que cada cual pedía una cosa: el voto nulo, el voto en blanco computable, la abstención, la no abstención, el voto para partidos poco conocidos o en fase de reconstrucción. Por supuesto, las elecciones también hallaron reflejo en las pancartas: “Contra el capitalismo, tu voto equilibrante”; “No nos representan, vota bótalos”; “La abstención es rendición”; “Partidos muy grandes aplastan a sus votantes”; “Ley electoral más justa ¡ya!”; “Que cada voto valga igual”; “20N no avales el fraude, 21N la movilización es el camino. Corriente Roja”. Se vocearon las consignas de los indignados más emblemáticas al respecto: “Lo llaman democracia y no lo es”; “Que no, que no, que no nos representan”. Y una nueva: “El próximo parado que sea un diputado”.
La actualidad se impone: si las elecciones son inmediatas, el caso Urdangarín, de reciente aparición en los medios de comunicación, ha causado más enojo ¾aún si cabe¾ entre los manifestantes, los cuales dedicaron este cántico a la familia real: “Urdangarín, Urdangarín, a trabajar al Burger King; Marichalar, Marichalar, a trabajar a Pizza Hut; Leonor, Leonor, a trabajar al Hipercor; Sofía, Sofía de cajera en el Día; la precariedad, la precariedad para su majestad”. El enfado con los privilegios de la monarquía se hizo notar más veces: “Queremos saber qué pagan de hipoteca los borbones cada mes”; “Queremos un pisito como el del principito”; “Que recorten sus pensiones a diputados y borbones”.
“Esta crisis no la pagamos” fue el lema más coreado el 15-O, pero para el 13N sufrió una ligera modificación: “Vuestra deuda no la pagamos”. La crisis es deuda y ya no es tan anónima, pues se considera que es de otros, no del pueblo. Los manifestantes creen que esto tiene arreglo: “Tenemos la solución: los banqueros a prisión”; “Sí, sí, la deuda que la pague el FMI”. Al pasar al lado del edificio de La Bolsa ¾muy protegida por la policía¾, los convocados giran sus cabezas y vociferan: “Ahí está la cueva de Alí Babá”, “Botín, te cambio la pensión”. Lo que no se quiere es pagar la crisis con el desmantelamiento del estado del bienestar, y esto se lo echan en cara tanto a la presidenta de la Comunidad de Madrid como al presidente del gobierno. Al conocido cántico de “La escuela de la Espe es particular, si no tienes dinero, no puedes entrar…”, añaden otro que incluye la sanidad: “Mama Espe nos roba, nos roba, nos roba la educación; Mama Espe nos roba, nos roba, nos roba también la salud”; “Espe, paciencia nos vemos en urgencias”. Para el jefe del ejecutivo: “Zapatero, ya hemos visto tu talante, dinero para los banqueros, plan de ajuste a los currantes”. Lo público es resultado de la historia y de duras luchas sociales y, desde luego, algo que estos ciudadanos no están dispuestos a perder, así lo muestra una pancarta que sirve además de homenaje a todos los que se afanaron en ello: “Los edificios públicos son tuyos, son nuestros, porque son la herencia que nos legaron nuestros mayores con su esfuerzo. No vendemos”.
La lucha sigue y seguirá, al menos eso aseguran los manifestantes. Cánticos: “De Norte a Sur, de Este a Oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste”; “A ver, a ver, ¿quién lleva la batuta, el pueblo en la calle, o el gobierno hijo de puta?” Pancartas: “Unificar luchas. Hay que pararles los pies”; “Todo el poder para el pueblo”. Muchos de los manifestantes claman por una huelga general, aunque para ello haya que amonestar a los líderes sindicales: “Oé, oé, oé, oá/ a Toxo y a Méndez les queremos preguntar: / ¿cuántas razones hacen falta más/ para una huelga general?” Lo dicho, se necesita crear moda para pasar un otoño-invierno calentito. Los asistentes advierten: “Se va acabar la paz social”. Una pancarta recuerda que son muchos los afectados: “99% crisis, 1% ladrones”.
Los medios de comunicación estiman que asistió menos gente a esta manifestación que a otras, por ejemplo a la del d 15-O. Así es, sin embargo hubo variedad de grupos y temas. Una parte de las pancartas expresaba la procedencia de quienes la llevaban. El texto era simple, “Asamblea Popular de” y, a continuación, el nombre del barrio o la localidad correspondiente: Coslada, Collado Villalba, Arganzuela, Chamberí, Chueca; incluso había pancartas que venían de lugares considerados algo pijos como el barrio de Salamanca o Majadahonda”. Otros se habían esmerado más en el mensaje que portaban: “¡Lo público ni tocarlo! En defensa de la escuela pública” (Alcobendas y Sanse); “La Elipa está indignada y tenemos un dragón”; “Contra vuestra globalización: re­­­­‑evolución global” (San Fernando de Henares); “Nuestros sueños no caben en sus urnas” (Guindalera); “El problema es el sistema. Rebélate” (Alcorcón); “En lucha y sin cuartel” (Carabanchel). La tercera edad también se quiso hacer ver con su pancarta: “¡No nos robéis nuestros derechos! Jubilados y pensionistas. Veteranos 15M”. Una de las frases más repetidas por los mayores fue: “Depuración de los jueces franquistas”. En la marcha hubo de todo, pues también estaban los que luchan contra la discriminación sexual; su texto: “Stop transfobia, sexismo, homofobia, sexofobia. Transmaricabollo de Sol”. En el Paseo del Prado un pequeño grupo de hombres y mujeres, ellas ataviadas con pañuelo, sujetaban una pancarta: “Siria con el 15M”. La marcha recibe apoyos y los ofrece a pueblos que padecen enormemente: “Occupy Sol, no Palestine”; “No a las ocupaciones, no a la guerra. Paz y Justicia. Fuera de Afganistán y Libia. Autodeterminación de los pueblos”. No es de extrañar que otra de las consignas coreadas fuese: “Menos gastos militares, más gastos sociales”.
La manifestación desembocó en Sol donde se procedió a leer un manifiesto y a presentar, en un foro, las propuestas que los grupos han ido elaborando durante seis meses.
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miércoles, 19 de octubre de 2011

15-O Madrid: “Esta crisis no la pagamos”

El sábado 15 de octubre ¾cinco meses después del 15-M, día de San Isidro¾ las marchas procedentes de distintos puntos de Madrid llegan a la plaza de la Cibeles por el paseo de Recoletos, la calle de Alcalá y el paseo del Prado. Son las seis de la tarde, y todas estas marchas se transforman en una que se dirige hacia la Puerta del Sol para poner de manifiesto que cada vez son más los indignados por todo lo que está sucediendo en torno a la llamada “crisis económica”. A las siete menos cuarto de la tarde la fuente de la diosa sigue rodeada debido a que los manifestantes se aproximan por todos los flancos, especialmente por el sur. Si se echa un vistazo al paseo del Prado no se atisba un hueco; si se mira hacia la calle de Alcalá en dirección a Sol lo que se ve es un mar de cabezas sobre el que navegan pancartas, banderas republicanas y arcoíris, globos y caricaturas. Hay lleno total y la marcha avanza despacio; algunos se encaraman a las vallas, a las farolas o a cualquier otro tipo de mobiliario urbano que les permita hacer una fotografía panorámica de la colorida muchedumbre.
El conjunto de los manifestantes es variopinto: niños, jóvenes y mayores; bicicletas, cochecitos de bebé y sillas de ruedas; profesores, filósofos y actores famosos; indumentaria formal e informal, cómoda, deportiva, hippy, punk, elegante y hasta algo pija; y, por supuesto, camisetas verdes de las que reivindican la educación pública. Hay varias batucadas a lo largo de la marcha y una pequeña orquesta con sus clarinetes, tambores y otros instrumentos. Algunos grupos llevan papelitos con las letras de sus canciones, que además bailan.
El griterío y las pancartas son sobre el origen y las soluciones que se están dando a esta crisis de carácter mundial, por eso con frecuencia se ven frases escritas en inglés u otros idiomas. Y de lo global a lo local, pues hay textos y voces que aluden al PSOE y al PP, a Rubalcaba y a Rajoy, y a Esperanza Aguirre, presidenta del gobierno de la Comunidad de Madrid. Se está en contra de los bancos, el sistema, el hambre, la desigualdad, los recortes y las privatizaciones; se está a favor de la democracia participativa, la lucha y el cambio. En esta gran manifestación confluyen pancartas y cánticos oídos en otras marchas anteriores más específicas: por la enseñanza y la sanidad públicas, por un estado laico, por el trabajo decente, hasta por el agua. No obstante, el grito más repetido es: “Esta crisis no la pagamos”. Dicha consigna, breve y clara, se vocea con decisión durante el recorrido, en los momentos clave, para levantar el ánimo y a la llegada a Sol.
Contra los bancos y el sistema
Contra los bancos algunos manifestantes entonan una canción con la música de “Hola Don Pepito/Hola Don José”, solo que ésta dice: “¡Hola BBV!/ ¡Hola Santander!/ ¿Se quedó con las casas?/ Con las casas me quedé/ ¿Qué hizo con la deuda?/ Al Estado la pasé/ ¡Qué bien BBV!/ ¡Qué bien Santander!” Las pancartas que tienen a los bancos como protagonistas son de las más numerosas, ejemplos: “No al fraude hipotecario”; “Por una banca pública”; “Nacionalizar cajas y bancos; banca, al banquillo”; RoBankia”; “ERE al Banco de España”; “Bankero, ratero, devuelve el dinero”; “Fuck the bank”; “Bankero, ladrón, no tienes corazón”; “Bancos usureros”; “Las cajas, nuevo botín”. Se corea eso de “Un bote, dos botes, banquero el que no bote”. Otras pancartas exigen que paguen la crisis quienes la originaron: “Se forraron con la burbuja y ahora que pague Rita, la ciudadana”; “Que paguen la crisis sus culpables”; “No al sakeo”.
Un grupo lleva en alto unas escobas y en el cartel que las acompaña se lee: “La revolución de las escobas, dispuestas a barrer todo lo que no nos gusta del sistema”. Otro grupo, ataviado con ropa oscura sobre cuya camiseta está estampada la palabra “Bomberos”, porta una enorme pancarta en la que un texto rodeado por una llama de fuego dice: “Quemados con el sistema”. Más allá otros manifestantes sujetan otra gran pancarta: “Neoliberalismo: tóxico para el plantea y para el hombre”. No se está conforme con un sistema que produce desigualdad: “Unos, palacios; otros, ni espacio”; “Reparto de la riqueza”.
Por la democracia, el cambio y el estado de bienestar
Unas caricaturas de cartón gigantes que representan a Rajoy, Rubalcaba, Merkel y Sarkozy van tras una silueta que lleva el símbolo del dólar en dorado sobre el fondo oscuro de la chaqueta de su traje. Y es que la democracia y la política están también muy presentes en la protesta. Se grita: “Ley electoral, estafa total”. Se canta: “Oé, oé, lo llaman democracia y no lo es. Es una dictadura, eso es”. Se lee: “PPSOE, hay que pararlos”; “Democracia participativa”; “Cargando Democracia 2.0”; “Políticos, somos vuestros jefes y os estamos haciendo un ERE”; “Tomamos las calles, tomamos el poder”; “Bilderberg siempre gana las elecciones antes de que votemos”.
Unos carteles contienen simplemente la palabra “Cambio” en varios idiomas, otros, “Global change”; una pancarta grande invita a ese cambio más directamente: “Sal a la calle, crea otro mundo”. No faltan los cánticos que siempre reconfortan y animan a la lucha: “De Norte a Sur, de Este a Oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste”; “Que viva la lucha de la clase obrera”; y el que todo el mundo conoce es coreado con vehemencia en Sol y calles adyacentes: “El pueblo unido, jamás será vencido”.
Un conjunto de pancartas en colores negro y amarillo explican los motivos de la protesta, a saber: “Porque quieres trabajo, no caridad”; “Porque estás hart@”; “Porque no estudias para esto”; “Porque sin tu voz no hay democracia; “Porque usarán tu sed para forrarse”. Otras pancartas se refieren a la sanidad y a la educación públicas consideradas pilares del estado del bienestar. La gente se ríe y dice “muy buena” a esta: “Copago sanitario, copollas en vinagre”. Un grupo de jóvenes al llegar a Sol se sube a lo alto de un quiosco para extender una pancarta con la leyenda: “Trabajamos para la vida. Una vida sin recortes. Indignados H. La Paz”. Las camisetas verdes se pueden ver durante todo el trayecto luciendo su reivindicación: “Educación pública: para tod@s de tod@s”. Como en otras manifestaciones al llegar a la consejería de Educación se oye: “Esperanza, dimisión”; y, como tantas veces en los últimos tiempos, sea sobre lo que sea la protesta en Madrid: “Espe, Espe, especulación”.
Kilómetro Cero
Como la calle de Alcalá en dirección a la Puerta del Sol va llena, llenísima, los manifestantes pretenden llegar a la emblemática plaza subiendo por Gran Vía o Caballero de Gracia para luego bajar por Montera, Carmen o Preciados. Son rutas por las que se desvía mucha gente aprovechando que el tráfico está cortado y algunas de esas calles son peatonales. Se camina mejor, aunque también está muy concurrido: manifestantes, turistas, consumidores de las tiendas del centro, vendedores callejeros, gente vestida para salir la noche del sábado. Entre las ocho y las ocho y media todos quieren avanzar hacia el Kilómetro Cero, pero es tarea ardua, aun así la gente se empeña en ello. Muchos de los que han entrado, salen con helados, hamburguesas, refrescos. Desde la megafonía se ruega que se sitúen cerca de Ópera y la Calle Mayor que está más despejado; la entrada por Alcalá es un embudo atascado en el que puede haber problemas. Milagro: desde la calle del Carmen una ambulancia del Samur atraviesa Sol entre la multitud.
Alrededor de las nueve de la noche, una mitad de la plaza, la cercana a la calle Mayor y a Arenal, está llena pero es más fácil ir de un lado para otro. En la otra mitad, en la que mira a Alcalá, desplazarse sigue siendo un reto. Los manifestantes jóvenes se han sentado en el suelo ocupando una zona que limita con un lado de la acristalada entrada al tren de cercanías ¾donde se ubica la megafonía¾ y la calzada de Alcalá donde ya trabajan los operarios de limpieza; pero también se extiende la sentada hacia Montera y junto a la estatua de Carlos III, la cual está rodeada por pancartas sobre diversos temas, desde la tragedia del hambre en el mundo hasta la reivindicación de las bibliotecas públicas. Hay gente sentada en las barandillas de la boca del metro, incluso en algunos andamios. La gente conversa en sus corrillos o escucha lo que suena por un micrófono que va cambiando de manos: música, un orador que dice que vamos a hacer un exorcismo a los mercados, alguien que entona una canción protesta compuesta para la ocasión. La noche avanza y las voces se sucederán ante el micrófono. Los jóvenes se quedan.
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