Después del
verano la primera manifestación masiva fue la del 15 de octubre contra los
tratados de libre comercio: el CETA (Comprehensive
Economic and Trade Agreement), entre la UE y Canadá; el TTIP (Trasnatlantic Trade and Investment Partnership), entre la UE y Estados
Unidos; y el TISA (Trade In Services Agreement), acuerdo internacional para
liberalizar el mercado de servicios. La marcha comenzó a las seis de la tarde
en Atocha (plaza del Emperador Carlos V), recorrió el Paseo del Prado y terminó
en Cibeles frente al Ayuntamiento, donde estaba el escenario para la lectura
del manifiesto. En esta convocatoria, con motivo del Día Internacional para la
Erradicación de la Pobreza (17 de octubre), se denunció la desigualdad social y
el empobrecimiento ya existentes, los cuales se supone que se agravarán con la
aplicación de los tratados. Los convocantes fueron la Alianza Española contra la Pobreza y la Campaña No al TTIP; entre ambas
plataformas agrupan a diversas organizaciones políticas, sindicales,
ecologistas, pacifistas, culturales, de ayuda al desarrollo, etc. La acción es
parte de la campaña Otoño en Resistencia, que se ha celebrado del 8 al 15 de
octubre de 2016 en varias ciudades españolas con manifestaciones,
concentraciones, conferencias, debates, talleres y otros eventos.
En la cabecera
iba la cabina de un camión con estas pancartas: “Unidos por un transporte
digno”; “Mismo trabajo, mismo salario”. Después seis taxis forrados de
carteles: “Taxistas contra el TTIP”. Ondeaban las banderolas de Élite Taxi y
resonaban las bocinas y sirenas de los vehículos. Otro pequeño camión tenía un
equipo de megafonía para animar a los presentes; por su micrófono se indicó que
había “más de 20.000” personas. El grueso de la muchedumbre lo presidía la gran
pancarta de los convocantes: “Las personas y el planeta por encima de las
multinacionales. No a la pobreza, no a la desigualdad, no al TTIP. Alianza
Española contra la Pobreza”. La de la otra plataforma convocante decía “TISA,
CETA, TTIP, tratados que empobrecen. www.noalttip.org”.
Una cadena de
grandes eslabones amarillos fue sujetada por un buen número de asistentes. Se
llevaba extendida a lo largo —de delante hacia detrás— y se puede interpretar
como un símbolo de lo que pueden traer los tratados: encadenamiento,
esclavitud. Precisamente la esclavitud y los perjuicios para la clase obrera
fueron muy denunciados en las pancartas: “La clase obrera contra la esclavitud
del TTIP y el CETA. Bloque Combativo y de Clase”; “TTIP, peligro de muerte de
conquistas sociales y laborales. No a los mercados sobre las personas. CGT”;
“Contra la Europa de las desigualdades. Justicia social y ambiental.
Ecologistas en Acción”; “Ni TTIP ni CETA. Por la clase obrera y lo pueblos.
PCPE”. Algunos mensajes se dirigían directamente a la UE: “Fuera la UE y sus
mercaderes. Soberanía, trabajo digno, servicios públicos, sostenibilidad. PCE
Madrid”; “STOP TTIP. Las transnacionales ordenan, la UE acata, la clase obrera
pierde. Juventudes Comunistas”; “Fuera, fuera, fuera de la Unión Europea” (voz).
También había una pancarta contra el fracking,
otra reclamando “soberanía alimentaria” y un “mundo rural vivo”. La petición de
la Asociación Universitaria Conciencia Minera fue esta: “Defiende nuestra
energía, alimentos, derechos laborales y servicios públicos”.
En esta protesta
contra los tratados de libre comercio, aparte de los partidos políticos,
sindicatos y colectivos de la sociedad civil mencionados anteriormente, también se vieron
símbolos de IU, Unidos Podemos, círculos locales de Podemos, Equo, Anticapitalistas,
Recortes Cero, ATTAC, UGT, CGT, CGT Enseñanza, CC OO, Coca‑Cola en lucha, AJUPE
USO, Co.bas, Solidaridad Obrera, Corriente Roja, Yay@flautas, Marea Básica,
Marea Verde, Plataforma por la Remunicipalización de Servicios Públicos de
Madrid, Marchas de la Dignidad 22M, asociaciones por la memoria histórica y
asambleas populares del 15M.
Al llegar a
Cibeles la cadena de eslabones amarillos se había roto, dando a entender que la
lucha había logrado vencer las ataduras de los tratados. En el escenario que se
preparó frente al Ayuntamiento la periodista Olga Rodríguez y el locutor Juan
Luis Cano leyeron un manifiesto, en el que,
entre otras cosas, se advierte sobre los peligros de los tratados: “Por ello,
nos oponemos a los tratados de libre comercio que ahondan la brecha de la
desigualdad y amenazan la democracia.
Acuerdos que afectarán negativamente a la cultura, a los servicios públicos, a
los derechos laborales y ambientales. Pondrán en peligro la agricultura
tradicional y la soberanía alimentaria; reducirán el derecho a la salud en
beneficio de las grandes farmacéuticas; priorizarán los combustibles fósiles en
detrimento de las energías renovables. Y, sobre todo, limitarán nuestro derecho
y capacidad para construir y lograr una sociedad más justa”. En el texto se
critica que los tratados sean negociados “a espaldas de la ciudadanía” y se
pide su paralización porque “multiplican el poder de las multinacionales y
limitan los derechos de las personas y la protección del medioambiente”. Una
vez acabada la lectura, los reunidos gritaron “Este tratado lo vamos a parar”.
Finalmente, Juan Luis Cano anunció la actuación de la Solfónica para poner el
“broche de oro” a la jornada. El grupo interpretó una canción contra el TTIP
con la música de Bienvenido Mr.Marshall
(película de Luis García Berlanga) y, al terminar, muchos de los presentes le acompañaron
entonando el Canto a la Libertad de
Labordeta.
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