miércoles, 7 de octubre de 2015

Euromarchas 2015: “Me recuerdan los grupos de la resistencia contra el fascismo en Europa”

La frase la pronunció Lourdes Lucía, activista de ATTAC, en la asamblea que las Euromarchas 2015 realizaron en la plaza situada frente al Museo Reina Sofía de Madrid el cuatro de octubre, desde el mediodía hasta las dos, bajo un cielo otoñal totalmente gris. Había poca gente para escuchar las exposiciones de los diferentes oradores y pocos medios de comunicación masiva para difundirlas. La mañana nublada y la amenaza de lluvia no explican por sí solas la desmovilización, ya que en la templada y agradable tarde del día anterior, sábado tres, tampoco fue precisamente masiva la manifestación con la que los madrileños recibieron a las Euromarchas a su llegada a la capital. Por supuesto, en la manifestación hubo más participantes que en la asamblea. La manifestación que culminó en Cibeles con la actuación de la Solfónica, que interpretó la ópera bufa El Crepúsculo del Ladrillo, resultó algo más atractiva para los medios de comunicación, especialmente los llamados alternativos, porque para los predominantes poco de todo esto mereció ser destacado. Angustias, la conocida yayafaluta del 15M, tomó la palabra en la plaza frente al Reina Sofía para quejarse de la escasa asistencia: “No hemos recibido a las Euromarchas como se merecen”. Preguntó dónde estaban los reporteros y los fotógrafos y se lamentó por todos los que no hacen nada. La frase de Lourdes Lucía “Me recuerdan los grupos de la resistencia contra el fascismo en Europa”, aludiendo a las Euromarchas y a los que luchan, quizá sea compartida por muchas personas, pero aquella mañana no estaban allí. Los que luchan en este movimiento de resistencia europeo contra la troika, la austeridad o el TTIP, no recibieron suficiente apoyo en Madrid, la ciudad donde nació el 15M y donde las movilizaciones han sido masivas durante estos últimos años.
Reivindicaciones
En las escaleras que hay frente al museo estaban sentados con sus chalecos amarillos los yay@flautas ­–alrededor de una decena–; los bancos que cercan la plaza se iban llenando de asistentes a la asamblea, curiosos y turistas; frente al escenario, que estaba al fondo, próximo a la calle Santa Isabel, los congregados que permanecían de pie no llegaban a ocupar ni la mitad del recinto. Las pancartas de las Euromarchas son de fondo azul con letras blancas, como sus camisetas y los autobuses. La que utilizaron para el escenario rezaba: “Euromarchas 2015. Construyamos otra Europa. Por una Europa de las personas, digamos ¡basta! a la Europa del capital”. Los colectivos participantes añadieron tres pancartas más: “Paraísos fiscales, delincuencia organizada”; “No al fracking. Asamblea Merindades Norte Burgos”; y “Absolución de los Campamentos Dignidad Extremadura y el Poder Popular”. Ante el micrófono se presentó el acto  afirmando que más de cuarenta organizaciones están implicadas en las marchas. Después se procedió a dar la palabra a seis oradores que disponían de cinco minutos cada uno para hacer su exposición sobre los principales temas de sus reivindicaciones.
Pobreza
Pablo Martínez de la Asociación Española contra la Pobreza recordó que el problema no es nuevo ni solo europeo y que se ha incumplido el compromiso que hubo hace quince años para erradicar “la pobreza de los más pobres”. “Para luchar  contra la pobreza tenemos que esperar a que distribuyan los sobrantes de sus cuentas de resultados”, denunció Martínez. Exigió que se tenga en cuenta a los pobres antes de tomar las decisiones, que las políticas sociales no sean subordinadas a los grandes acuerdos que privilegian los intereses de una minoría de gente, y que los procesos se hagan con transparencia: “Lo que se puede acordar a puerta abierta es lo que beneficia a todos y todas”.
TTIP (Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión)
Cuca Hernández de la Campaña contra el TTIP habló no sólo del TTIP sino de la existencia de varios tratados a nivel global, como el CETA –con Canadá– y el TISA, en el que están cincuenta países. Denunció que a través de ellos se produce una “apropiación de nuestros derechos” y que “se deja a la democracia sin sentido mediante mecanismos que permiten a las empresas demandar a los estados”, (Mecanismos de Resolución de Controversias entre Inversor y Estado). Añadió: “Cualquier política social transformadora puede ser demandada por una empresa”. Explicó que en el Consejo de Cooperación Reguladora los lobbies o grupos de presión “se sientan en la mesa con capacidad de vetar, modificar o corregir cualquier ley presente, pasada o futura”. Según Hernández, todo esto abre la puerta a las privatizaciones de los servicios públicos o al fracking y proclama un modelo de crecimiento y consumo masivo. Terminó su discurso con la consigna “¡No es un tratado, es un golpe de Estado!”
Austeridad y empleo
Irene de la Cuerda de la CGT definió la troika como “un organismo de tecnócratas no elegidos que dictan políticas económicas de austeridad que determinan el aumento de la pobreza”. Explicó que las normas que los estados tienen que cumplir se articulan en cuatro bloques: políticas donde los salarios deben decrecer; reformas laborales para dar flexibilidad interna y donde el empresario lo decide todo; pensiones que bajo el presupuesto de que no pueden ser asumidas por el Estado deben bajar; y un déficit en el que los estados deben asumir las deudas de las empresas privadas. Agregó que el déficit recae sobre los impuestos que paga la ciudadanía. Tras señalar que los políticos legislan para las élites que controlan el poder económico remachó: “esas leyes son armas de destrucción masiva de nuestros derechos”. Llamó a la ciudadanía a organizarse en los barrios, los pueblos y las fábricas “para dar respuesta a esta agresión del poder absoluto de la troika”.
Deuda
Berta Iglesias de Ecologistas en Acción dijo que el endeudamiento no es coyuntural, sino parte del capitalismo. Afirmó que la deuda atenta contra las personas y el planeta y que es una “herramienta de sometimiento”, como ya se había demostrado antes en los países del Sur, donde las economías se volvieron más dependientes. “La deuda es un traspaso de recursos del pueblo a las élites”, aseguró Iglesias. En su opinión la Unión Europea es “directamente culpable” y fue diseñada desde el origen para beneficiar a las élites. Denunció que los supuestos rescates a Irlanda, Grecia, Portugal y España que obligan a firmar los memorándum de entendimiento “atrapan a las generaciones siguientes”. Tras decir que la deuda aumenta las desigualdades y que es “impagable”, pidió que la asuman las élites. Proclamó: “¡No debemos, no pagamos!”
Servicios públicos
Carmen Esbrí de la Marea Blanca de Madrid (movimiento en defensa de la sanidad pública) aseguró que los servicios públicos “son un goloso elemento para hacer mercado” y “el objetivo más deseado de las transnacionales”. Denunció unos servicios públicos que funcionan con ese nombre, pero en los que hay muchísimas privatizaciones. Según Esbrí tenemos un “Gobierno colaboracionista de un sistema decadente, retrasado y criminal”, y aludió al caso de las muertes de los enfermos de hepatitis C. Reivindicó unos servicios cien por cien públicos. Finalmente señaló que la riqueza se redistribuye con los servicios públicos que además generan empleo.
Otra Europa
“Es una Unión Europea en la que gobiernan organismos que no representan a la ciudadanía, sino a la banca y las grandes corporaciones”, aseveró Lourdes Lucía (ATTAC). También denunció la existencia de paraísos fiscales que sirven a las grandes fortunas para evadir impuestos. En su opinión, estamos ante una “Europa falaz, que permite movimientos de capital y levanta muros para la gente”. También denunció que en las instituciones europeas se haya debatido sobre Venezuela y no sobre Hungría. Acabó su discurso hablando de las Euromarchas que son una “movilización de los que queremos una Europa democrática basada en la dignidad de todas las personas”.
Próximas acciones
Las Euromarchas son una acción conjunta de movimientos sociales y organizaciones políticas y sindicales de diversos pueblos europeos constituidas por cuatro columnas: suroeste (España, Portugal y Francia); sureste (Grecia e Italia); noreste (Países Nórdicos y Alemania); noroeste (Islas Británicas). La columna suroeste partió el uno de octubre en la frontera con Gibraltar –no tenía permiso para hacerlo dentro de la verja– y confluirá con las demás columnas en Luxemburgo; una vez juntas , culminarán su recorrido al llegar a Bruselas, donde permanecerán los días 15, 16, y 17 de octubre. “Tenemos dificultades económicas” aseguró Pedro Arrojó, uno de los organizadores de las Euromarchas, tras tomar el micrófono en la reunión frente al Reina Sofía. Animó a la compra de chapas y camisetas y al crowdfunding. Explicó que la iniciativa salió de la Red de Agua Pública de Aragón y que el tema griego la aceleró: “Era una obligación reaccionar”.
Arrojó distinguió entre dos objetivos: uno es decir ¡basta! y otro es iniciar un “proceso de reconstrucción de Europa”. Rememoró lo logrado por el 15M  y las mareas, especialmente por la Marea Blanca de Madrid, y los denominó “movimientos de referencia”.
Entre las acciones que se desarrollarán en Bruselas Arrojó anunció las siguientes: el día 15 rodearán la Cumbre de Jefes de Estado de la UE “de manera no violenta pero decidida”; el 16 tendrá lugar una “explosión de foros” sobre los temas de sus principales reivindicaciones; y para el 17 se prepara una gran manifestación europea en la que intervendrá la Solfónica junto a otros coros del continente e interpretarán Grândola, Vila Morena, una canción griega y el Himno a la Alegría.
En el turno de micrófono abierto a los asistentes tomaron la palabra Paco Sánchez de las Marchas de la Dignidad (22M), Angustias de los Yay@flautas y un hombre que exigía quitar la monarquía. Otro orador se refirió a la OTAN y dijo que se estaba produciendo la mayor movilización militar desde la Guerra Fría. Tras su mensaje, los congregados corearon “OTAN no, bases fuera” y “No a la guerra”. También tomó la palabra un abogado que trató el tema de la vivienda y los desahucios; otro hombre perteneciente al Círculo de Mayores de Sol dijo que los mayores estaban “culturalmente marginados” y pedía que tuviesen más información. Una inmigrante pasó ante el micrófono para recitar un poema de César Vallejo. Antes de concluir el acto se avisó de nuevas convocatorias que tendrán lugar en Madrid: el 24 de octubre habrá una acción contra la OTAN, y el 17 una manifestación de Atocha a Cibeles a las seis de la tarde de apoyo a la marcha de Bruselas. Además se animó a participar en la Euroconsulta, en cuya web hay un formulario en diversas lenguas de Europa. 
Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 

sábado, 25 de julio de 2015

Espartanas de Coca-Cola, 18 meses en el “río de sangre”

Extendida sobre el suelo de la Puerta del Sol, la silueta recortada en tela roja de una botella de Coca-Cola en la que se lee “Coca-Cola nos quita la vida”; de la boca de la botella sale otra tira de tela roja que simboliza un “río de sangre”; sobre él siete mujeres vestidas de rojo (camiseta, gorra) y con los brazos, las piernas y las manos embadurnados del mismo color van cayendo una tras otra, después de llevarse las manos a la cara para expresar terror o pánico, al tiempo que el orador pronuncia frases desoladoras: “¡Tú, tu marido está despedido!”; “¡Tú, vas a conocer la angustia de no saber si podrás dar de comer a tus hijos!”; “¡Tú, mirarás con miedo e incertidumbre el futuro!”; “¡Olvidaos de soñar!” Seguidamente cambia el sentido del discurso y las exhorta a levantarse: “Esto es lo que la empresa quiere para nosotros, pero nosotros decimos que no, no lo van a conseguir, no dejaremos de soñar y no dejaremos de luchar porque nos levantaremos hasta la victoria”. Las mujeres en pie y toda la concurrencia vocean repetidamente “¡Ni un paso atrás!” Las mujeres de los trabajadores de Coca-Cola en Lucha, las espartanas de Coca-Cola (la marca aparece tachada en sus camisetas), realizaron la actuación sobre el “río de sangre” antes de comenzar la manifestación del 17 de julio de 2015, que transcurrió por las calles del centro de Madrid, desde la Puerta del Sol hasta la plaza de Santa Ana, donde se repitió la performance. Esta marcha de las trabajadoras y los trabajadores de Coca-Cola tiene lugar después de dieciocho meses de movilizaciones y tras varias sentencias ganadas en los tribunales. El pasado mes de abril el Tribunal Supremo confirmó la nulidad del ERE de Coca-Cola —se vulneró el derecho a huelga de la plantilla—, ratificando la decisión de la Audiencia Nacional que ya con anterioridad invalidó el despido colectivo. El 13 de julio la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional dio tres días de plazo a Coca-Cola Iberian Partners para comunicar a los despedidos su readmisión en el puesto de trabajo y sus condiciones de empleo. En la protesta, convocada por CC OO, también participaron Los ocho de Airbus, se trata de trabajadores para los que se piden penas de cárcel —ocho años y tres meses para cada uno— por los incidentes de la huelga general del 29 de septiembre de 2010.
Recorrido por las calles del centro
La actuación de las mujeres comenzó a las siete y media de la tarde. A pesar de que la sombra iba ganando terreno al sol, a esa hora el calor seguía siendo agobiante. La plaza estaba bastante concurrida y varias escenas llamaban la atención de los turistas y paseantes. Como siempre estaban los mariachis, las estatuas vivientes, los disfrazados de personajes infantiles; además, ya hace unos días en la Puerta del Sol permanecen los acampados contra las leyes mordaza (Ley de Seguridad Ciudadana, Código Penal y Pacto Antiterrorista). Están situados a un lado del “caballo” —estatua ecuestre de Carlos III—, y aquella tarde a aquella hora habían colocado sobre el suelo dos sombrillas, dos paraguas y pancartas de diferentes tamaños y variados mensajes, a saber: “¿Os habéis enterado del nuevo cambio de hora? El pasado 1 de julio a las 00:00 atrasamos nuestro reloj 50 años”; “Acampada Mordaza apoya luchas unificadas”; “Declaraciones del juez Vidal: ‘la desobediencia civil no es delito, es una forma de protesta’”. Mientras las espartanas se preparaban para la actuación, las pocas personas que había acampadas se pusieron de pie y a voces les mostraron su solidaridad: “La Acampada Mordaza no consume Coca-Cola”; “Contra su represión, nuestra solidaridad”; “No estamos solas, faltan las presas”. Por supuesto, en la plaza y durante la protesta se voceó la consigna que las espartanas y los espartanos han acuñado contra esa ley que también rechazan: “La ley mordaza para su puta madre”.
A las ocho los manifestantes iniciaron su andadura por la Puerta del Sol en dirección a la calle de la Montera. La pancarta de cabecera reza: “No al cierre de Coca-Cola Fuenlabrada. No bebas Coca-Cola. CC OOO”. Contiene la principal reivindicación de los trabajadores, pues, además del cumplimiento de las sentencias, exigen que la fábrica de Fuenlabrada no se cierre como centro de producción; para ello mantienen un campamento permanente – llamado Campamento de la Dignidad—cerca de la propia fábrica en el que los trabajadores vigilan para que no se desmantele. Como forma de presión plantean el boicot a los productos de la multinacional y en la protesta pidieron la solidaridad de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid y del resto de España con  diferentes proclamas, por ejemplo: “Si Madrid no fabrica, Madrid no consume”; “España no mola si bebe Coca-Cola”; “Después de dieciocho meses Coca-Cola sólo entiende un lenguaje: boicot, huelga y sabotaje”. Entre las consignas coreadas sobre la victoria en los tribunales y la readmisión estaban estas: “Que sí (3), que hemos ganado cinco sentencias y nos tienen que readmitir”; “Este ERE ha salido nulo y al que no le guste que le den por culo”.
La marcha transcurrió pacíficamente por calles estrechas y abarrotadas; una lechera de la Policía Nacional guiaba su paso entre las terrazas y los clientes de los comercios del centro. Las Juventudes Comunistas acudieron a la convocatoria con una pancarta que decía “Cumplimiento de la sentencia, ya”. También estaban presentes los del Sindicato de Estudiantes con este texto: “Coca-Cola despide a 1.250 trabajadores teniendo 920.000.000 € de beneficios. No bebas Coca-Cola”. Sin embargo, en esta marcha, más que los colectivos y los emblemas, lo que destacaba era la presencia de familias, de madres y padres con sus niñas y niños de todas las edades. Los más pequeños llevaban globos rojos en los que también se apelaba al boicot; unos globos que a lo largo de la marcha se repartieron entre los retoños de los transeúntes. La caminata fue amena y en ocasiones divertida. De vez en cuando se pronunciaban mensajes en inglés para informar a los turistas y solicitar su colaboración en el boicot: “Don’t  drink Coca-Cola”. Durante el trayecto, ante el micrófono, se imitó la voz de Rajoy gritando las reivindicaciones.
Cuando la marcha alcanzó la calle de Preciados se detuvo y desde el micrófono se agradeció el apoyo de los madrileños que no han consumido los productos de la multinacional. Los asistentes continuaron su recorrido por las calles Arenal, Fuentes y Mayor. Al llegar a la travesía de Bringas, antes de la angosta calle de Ciudad Rodrigo, hubo un ligero incidente con unos jóvenes ajenos a la marcha que la policía resolvió en pocos minutos, alejándolos de la protesta.
El ambiente distendido de la manifestación no impidió que se lanzasen mensajes realmente duros y acusadores contra la multinacional; se gritó: “Coca-Cola coacciona y extorsiona”; “Coca-Cola, terrorista empresarial”; “Multinacional corrupta y mafiosa”. Una pancarta ponía en evidencia sus emblemas publicitarios: “Sensación de vivir, la chispa de la vida, la fábrica de la felicidad. Hipócritas, mentirosos”. Otra denunciaba su actitud ante los ciudadanos y la ley: “Coca-Cola se ríe de mí, de ti, de la justicia”.
Al Gobierno y al PP se dedicaron también una gran parte de los mensajes que se oían a través del micrófono. Se aseveró que España no es una democracia, es una dictadura del PP y de los hijos del franquismo”. Los cánticos de máximo rechazo se dirigían al presidente Rajoy y a la ministra de Empleo, Fátima Báñez, por la reforma laboral. Y como tantas veces cantando se advirtió. “Si quieres trabajar, si quieres estudiar, no hay que votar al Partido Popular”.
El “río de sangre”
A las nueve la marcha atraviesa la plaza Mayor, donde se vuelven a pronunciar los mensajes en inglés para que los turistas que la visitan entiendan los motivos de la protesta. Después avanza tranquilamente por la plaza de la Provincia y Jacinto Benavente, y a las nueve y media alcanza su punto final en la plaza de Santa Ana, donde llama la atención de las personas que disfrutan de las grandes terrazas de los restaurantes de la zona provocando algunos aplausos. Se va a repetir la actuación de las mujeres que ahora son nueve —en Sol eran siete—, y vuelven a extender las telas rojas por el suelo: la silueta de la botella de Coca-Cola de la que mana un río de sangre. Alrededor de las telas se esparce más sangre simbólica (pintura). Una voz masculina vigorosa declama el discurso que acompaña a la representación. El relato transmite el cambio que han sentido los trabajadores respecto a la empresa. La han percibido como si fuera suya, “nuestra empresa, nuestra gran empresa”, aseguran que la han defendido “orgullosos”, y además: “Nos hemos dedicado a ella al cien por cien, en cuerpo y alma”. Pero “de la noche a la mañana” la chispa de la vida” se convirtió para ellos en la “chispa de la tristeza”. El discurso anticipa lo que las mujeres de los trabajadores van a mostrar, lo que han significado estos dieciocho meses “difíciles, tristes y amargos”. En ellos han sentido miedo, angustia, e impotencia, pero también la fuerza de la solidaridad, pues han demostrado “al mundo entero que sí se puede, que con la unión y la fuerza pueden vencer todas las injusticias”. Añade que no se van a rendir hasta abrir “nuestra fábrica de Fuenlabrada y tener un plan de futuro para nuestras familias, nuestros hijos”.
En el discurso simbólico de la performance, las mujeres comienzan a caer en el “río de sangre” cuando el narrador, que ahora es ficticiamente la voz de la empresa, se dirige a ellas individualmente, tuteándolas y anunciándoles un panorama desolador, por ejemplo: “¡Tú, tu marido está despedido!”; “¡Tú, no vas a pagar la hipoteca!”; “¡Tú, vas a conocer la angustia de no saber si podrás dar de comer a tus hijos!”; “¡Tú, vas a ver deteriorarse la salud de los tuyos!”; ““¡Tú, mirarás con miedo e incertidumbre el futuro!”; “¡Olvidaos de soñar!” El “río de sangre” simboliza la violencia de los despidos. Las empresas con sus decisiones de dejar a la gente en la calle crean situaciones dramáticas en las familias. La escenificación pone de manifiesto como para estos trabajadores existe un fuerte vínculo entre el empleo y el desarrollo de la vida y la protección de la familia. Ese vínculo lo rompen los despidos. Es un río, es decir, las sangres de muchas familias representadas por las mujeres puede ser la sangre de una comunidad. Y es también la sangre de los hijos, donde se proyecta el futuro. El orador continúa: “Esto es lo que la empresa quiere para nosotros, pero le decimos que no, no lo van a conseguir, no dejaremos de soñar y no dejaremos de luchar porque nos levantaremos hasta la victoria”. Las mujeres se levantan y junto a todos los reunidos exclaman varias veces: “¡Ni un paso atrás!”. La “chispa de la vida” es un eslogan publicitario, la vida de verdad la custodian las espartanas en pie sobre el “río de sangre”.
Ejemplo de lucha
En los discursos finales que siguieron a la actuación de las mujeres intervinieron el secretario general de CC OO en Madrid, Jaime Cedrún, una eurodiputada de Izquierda Unida y una diputada de la Asamblea de Madrid de Podemos, que coincidieron en el reconocimiento expreso de la lucha de los trabajadores de Coca-Cola, de los que se dijo que eran ejemplo para los demás. También se les agradeció su participación en otras luchas sociales. Después intervino uno de los compañeros de Los ocho de Airbus que insistió en la gratitud: “Gracias por acoger nuestra pelea en vuestra pelea”. Agregó que después de una lucha colectiva ahora tienen una lucha individual, ya que se enfrentan a penas de cárcel. Dijo: “Defendemos el derecho de huelga”. Los presentes les ofrecieron su apoyo gritando “Libertad, detenidos por luchar”.
Llamamiento: “No dejéis a nuestros hijos y mujeres solos”
Un trabajador de Coca-Cola que tomó la palabra se refirió al último auto “favorable”, al del 13 de julio, con el que la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional ejecuta la sentencia del Tribunal Supremo. Estimó que lo importante es “la readmisión en nuestros puestos de trabajo”. Añadió que “garantiza  que la fábrica de Fuenlabrada se va abrir” y que “la  admisión regular va a llegar”. Explicó que a partir del 3 de agosto la empresa les dará un curso de formación de siete días y después vacaciones forzosas. Indicó que no quieren su dinero, sino las vacaciones legales, las que están en su convenio colectivo. La formación será a 30 kilómetros de sus domicilios, “lejos del campamento, para que esté desprotegido”. Según el trabajador, quieren acabar con el campamento. Por eso mientras dure la formación sus mujeres e hijos se encargarán de protegerlo. Temiendo que en su ausencia desalojen a las familias realizó un llamamiento a la sociedad: “No dejéis a nuestros hijos y mujeres solos”.
Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 

jueves, 25 de junio de 2015

Movilízate contra el Estado policial y el neofranquismo


Madrid, 30 de junio: última manifestación contra las leyes mordaza antes de que entre en vigor.

Recorrido: Neptuno, Cibeles, Sol. A las 19 h.



Una convocatoria como la que acabo de escribir y estoy difundiendo por internet parece ser que me convertirá en “organizadora” o “promotora” de una protesta a partir del 1 de julio, véase lo dice el artículo 30 de la Ley Mordaza —llamada eufemísticamente Ley de Seguridad Ciudadana—: “se considerarán organizadores o promotores (…) quienes por publicaciones o declaraciones de convocatoria de las mismas, por las manifestaciones orales o escritas que en ellas se difundan(…), pueda determinarse razonablemente que son directores de aquellas”. O sea, que me convierto en “sujeto responsable” y me podrán castigar ya no sé ni por qué, ¡qué más da!, por lo que les dé la gana. Algunas de las acciones que hasta ahora hemos realizado libremente a partir de julio —la semana que viene— podrán ser faltas o delitos. Es lo que ocurre en un Estado policial disfrazado de democracia. Cuando nosotros creemos estar haciendo uso de nuestros derechos y libertades, se da poder a la policía para convertir esos actos en delito. Así es, el Estado policial no afectará solo a los activistas y manifestantes que salen a la calle voceando sus reivindicaciones, también influirá en los blogueros, periodistas o reporteros gráficos y, desde luego, en los internautas que están en su casa: ¡cuidado con lo que escribes y buscas por la red! Además, aseguran los expertos que ese aumento de poder de los policías conlleva una merma de poder para los jueces.
El próximo 1 de julio entran en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana y el Código Penal. Hay convocadas manifestaciones y eventos contra las leyes mordaza desde el 25 de junio hasta que entren en vigor en diversas ciudades españolas, la mayor parte de ellas tendrán lugar el día 30 de junio. La plataforma No somos Delito, integrada por varios colectivos profesionales y sociales, las nombra, así, en plural “leyes mordaza”, es decir, la lucha no es solo contra la Ley de Seguridad Ciudadana, sino también contra el Código Penal (reformado por el PP) y el Pacto Antiterrorista (firmado por PP y PSOE).En anteriores convocatorias también se incluyeron entre las leyes mordaza la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y la Ley de Tasas. En realidad, incluir unas u otras ya es lo de menos, pues no se trata solo de las leyes mordaza, sino de las mordazas en general, pues el ambiente de represión es irrespirable, el neofranquismo del Partido Popular y del Gobierno de Rajoy apesta: desde las leyes mordaza hasta la brutalidad policial sobre los que protestan, pasando por lo que llaman “crispación” pero que hoy en día se ha transformado en la persecución extrema, absurda e incluso ridícula de los adversarios políticos.
Si tras el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 la gente salió masivamente a la calle para manifestarse por la democracia, el 30 de junio de 2015 tendremos que hacer lo mismo. Quieren que la democracia se reduzca al voto cada cuatro años y que votemos siempre a los mismos, es decir, que elijamos únicamente entre dos partidos determinados. El resto del tiempo “calladitos” y “quietos”. Ese es el concepto de democracia de un partido fundado por un exministro franquista y a cuyos miembros este hecho no repugna.
Movimientos sociales, partidos políticos, sindicatos, colectivos vecinales, mareas (blanca, verde, morada, etc.), asociaciones de periodistas, juristas, internautas o ciudadanos en particular, todas y todos tendremos que salir de nuevo a la calle para llenarla masiva y pacíficamente con el fin de defender la DEMOCRACIA, sí, con mayúsculas, no ese sucedáneo que nos quieren imponer.
Difunde y acude

viernes, 22 de mayo de 2015

El 15M celebra su cuarto aniversario reivindicando los derechos que permitieron su existencia: “No nos amordazarán, la lucha sigue en las calles”

Los días 15 y 16 de mayo se realizaron actos conmemorativos de la movilización social conocida como 15M que comenzó en 2011 en la Puerta del Sol de Madrid y que se extendió por otras plazas de España. El día de San Isidro desde las once de la mañana hubo en Sol un buzón de iniciativas, asambleas y talleres y, para finalizar la jornada (8 de la tarde), teatro denuncia a cargo del colectivo No Somos Delito. Sin embargo, el día grande del aniversario fue el sábado 16, pues se convocó el acto de protesta por excelencia, la manifestación, la cual a partir de las seis de la tarde transcurrió pacíficamente de Cibeles a Sol. Fue al mismo tiempo un acto de celebración que una marcha reivindicativa. Se entonó el “Cumpleaños Feliz” y en las pancartas y proclamas se mencionaron viejos y nuevos temas. Como en otras ocasiones se llamó “estafa” a la “crisis económica”, se reclamaron los servicios públicos (sanidad, educación, justicia, agua, etc.) y se voceó contra los desahucios, la pobreza, la corrupción. Pero un tema destacó sobre los demás: la reivindicación de los derechos  que permitieron al movimiento su propia existencia, es decir, el derecho de reunión y la libertad de expresión. Junto al derecho a la información son esenciales para la democracia. En virtud de estos derechos los ciudadanos han podido reunirse  libremente en las calles para debatir en asambleas y protestar en manifestaciones, así como saber unos de otros y divulgar los hechos internacionalmente. Estos derechos se convierten en instrumentos de lucha y son fundamentales para una democracia más participativa. Sin embargo, son derechos que están en peligro debido a las leyes neofranquistas del Gobierno del Partido Popular: Ley Mordaza —llamada eufemísticamente Ley de Seguridad Ciudadana—, la reforma del Código Penal y el Pacto Antiterrorista. Estas normas criminalizan la protesta social que es la base del movimiento 15M, de ahí que la pancarta de cabecera intentase reafirmar su propia esencia: “No nos amordazarán. La lucha sigue en las calles”. La protesta contra las leyes mordaza y la represión policial se vio reforzada con la participación de No Somos Delito, cuya pancarta “No a la Ley Mordaza” iba portada por personas amordazadas, y de Greenpeace, que avanzaba con una réplica enorme de la escultura de un león de la entrada del Congreso de los Diputados que llevaba una mordaza amarilla. En el mismo tema ahondaba la presencia de actores o payasos disfrazados de agentes de policía. “La voz del pueblo no es ilegal” y  “Sí se puede” fueron las proclamas más coreadas.
Una vez que la manifestación llegó a la Puerta del Sol se sucedieron los otros eventos programados: actuación de la Solfónica, “cacerolada estatal”, representación realizada por el grupo de teatro del 15M de Arganda, “microabierto” para quien quisiera intervenir y “micromanifiestos”.
Enorme despliegue policial para una manifestación pacífica y festiva
La manifestación no había sido comunicada oficialmente a las autoridades, aunque la difusión de la convocatoria había sido constante durante la semana anterior en las redes sociales. No obstante, los agentes de policía procedieron con las identificaciones nada más se desplegaron las primeras pancartas. La manifestación ni se prohibió ni se reprimió —periodo electoral: sólo faltaba una semana para los comicios—, pero fue extremadamente vigilada por la policía. Para que transcurriera la protesta se cortó el tráfico en los carriles de la calle de Alcalá en dirección a Sol y los agentes se apostaron en el separador de las dos corrientes de la circulación. Esta ubicación de los agentes suele ser habitual y comprensible, esto es, se trata de marcar claramente la zona en la que sigue el tráfico de vehículos y la zona por la que avanza la manifestación. Es más desacostumbrado, en una protesta pacífica y no exageradamente masiva, que haya muchos agentes en las aceras; sin embargo allí estaban apostados, uno a dos o tres metros del otro, junto a los edificios, viendo pasar la marcha por los carriles de subida, los transeúntes, los turistas, los mirones. De esta manera la marcha quedaba cercada a la izquierda por los agentes subidos a esa pequeña mediana que divide las distintas corrientes del tráfico; a la derecha, por los apostados en las aceras; también había agentes y furgones cortando el paso por Gran Vía y en la cola de la protesta, cerrando la misma. Además de esto, cerca del cruce con la calle del Barquillo algunos agentes se pusieron frente a la cabecera de la marcha e hicieron fotografías con sus móviles. Esta excesiva vigilancia policial contrastaba con una protesta que en sus primeros metros era poco numerosa, aunque la cantidad de participantes fue creciendo camino a Sol. Al principio sólo ocupaba el tramo que va desde la confluencia con Cibeles hasta pocos metros más allá del cruce con la calle del Barquillo, si bien es cierto lo que decía una señora: “Parece que vamos muy ‘apretujaos’”.
La réplica de cartón piedra del león del Congreso con su mordaza amarilla se iba desplazando gracias a una plataforma con ruedas arrastrada por voluntarios de Greenpeace. Su entrada hacia el centro de la marcha fue aplaudida por los congregados al tiempo que gritaban “La voz del pueblo no es ilegal”, “De Norte a Sur, de Este a Oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste”. El conjunto apretado de la protesta se iba abriendo y la gente avanzaba caminando o bailando al ritmo de los tambores. Había gente de todas las edades: jóvenes, mayores, personas en sillas de ruedas y bebés en carritos. La batucada se situó en la parte delantera de la marcha animando a la concurrencia con su percusión, baile y consignas encajadas en la propia música: detenía o aminoraban el sonido para vocear “Justicia”, “Dignidad”, “No somos mercancía”.
Parodias policiales
Al carácter lúdico de la protesta también contribuyeron los actores con la cara pintada de blanco y narices rojas de payasos que parodiaban la represión policial. Eran los del grupo de teatro del 15M de Arganda que iban disfrazados de antidisturbios con ropas negras, cascos de montar en bici también negros, porras y escudos de cartón y plástico. En la marcha danzaban “pegándose” porrazos entre ellos. Cerca de la cabecera otro actor o mimo iba sobre altos zancos, vestido de azul marino con una gorra que se asemejaba a la de los agentes. Sobre su espalda se leía “Policía Necional”. Tenía la cara pintada de blanco y su nariz de payaso era negra. También llevaba una porra y una libreta. En su representación burlesca juagaba a golpear en broma con la porra a los más cercanos y, de vez en cuando, el "policía necional" se daba algún cachiporrazo a sí mismo.
Los asistentes no portaban de forma destacable ni pancartas ni banderolas de los partidos políticos. Sí llamó la atención de curiosos y fotógrafos un manifestante con una camiseta en la que ponía “Podemos. México”. Las pancartas más numerosas eran las de las distintas asambleas populares del 15M de las localidades de la comunidad autónoma y de los barrios de la capital, por ejemplo: Sierra Norte, Coslada, Malasaña, Carabanchel, San Blas, Usera, Puente de Vallekas, Hortaleza, Prospe. También acudieron los Yay@flautas de Madrid con su pancarta “Luchamos y lucharemos”, y otro colectivo de mayores que coreaba “Sin memoria no hay democracia”. En la parte trasera de la marcha estaba el colectivo Transmaricabollo de Sol que, entre otras cosas, cantaba: “Vamos a quemar la Conferencia Episcopal por machista y patriarcal”. Los textos que se podían leer a lo largo de la caminata eran de todo tipo, desde pequeños carteles contra el TTIP hasta una enorme pancarta que rezaba: “Unidad de todas las luchas. Por nuestros derechos y libertades. Fuera Gobierno. Proceso constituyente”.
Solfónica y “cacerolada estatal”
A las siete y cuarto la mayor parte de los manifestantes ha llegado a Sol. Se oye vocear “Ley mordaza, reforma laboral, terrorismo estatal”. El sol calienta y cae sin piedad sobre los reunidos que como pueden lo soportan. Se veían viseras, sombreros de verdad o hechos con papel de periódico, algún paraguas haciendo la función de sombrilla, pero la mayoría no llevaba nada sobre su cabeza para protegerse de los rayos del sol. El escenario se estableció donde siempre, o sea, en el lado de la “ballena” —entrada acristalada al tren de Cercanías— que mira para la calle de la Montera. La gente se agolpaba en semicírculo de cara a este escenario, donde ya actuaba el coro de la Solfónica. Sobre los cristales de la “ballena” habían colocado a modo de telón de fondo un sol de cartón y varias pancartas, entre ellas la de cabecera y estas otras: “Invisibles Villaverde. Desempleo, precariedad, pobreza, desahucios”; “El que sueña no es traidor. 15M Desobediencia”. En un lateral también lucía estirada una bandera de Palestina. Unos cuantos jóvenes estaban subidos  en el lateral de la “ballena”, entre pancartas y carteles. Unos hacían fotos o grababan, otros escribían en el teléfono móvil —parecía que tuiteaban—, otros observaban la dimensión de la protesta.
El escenario no está elevado, es el mismísimo suelo. La Solfónica canta “Queremos una democracia real…”, pero no se oye muy bien debido a que el bullicio aumenta en la plaza conforme llegan más y más manifestantes. Pasan los minutos y los reunidos van tomando posiciones: crece el número de personas que se sientan en el suelo y también el de las que están de pie detrás de los sentados. Por la derecha va acercándose a la “ballena” el león amordazado del Congreso mientras el gentío jalea su entrada. La Solfónica entona Rianxeira  con la letra modificada: “Chorizos vienen y van…”. La concurrencia aplaude y la disposición a escuchar es cada vez mayor lo que hace que disminuya un poco la bulla. La gente vocea las conocidas consignas: “Sí se puede”, “Que no nos representan” y, otra vez más, “La voz del pueblo no es ilegal”. Desde la Solfónica se anuncia la siguiente canción: “Manos de mayo”. El público presta atención, al coro se le oye bastante mejor. Más silencio para escuchar, más emoción. Los concurrentes levantan los brazos con las palmas de las manos abiertas y los dedos separados haciendo un movimiento de semigiro. La Solfónica corea el final de la canción: “Manos, desnudas manos / Manos, desnudas manos”. Seguidamente los congregados a voz en grito proclaman: “El pueblo unido jamás será vencido”.
Por el micrófono se presenta el próximo acto, la cacerolada convocada para las siete y media a nivel estatal, es decir, en diferentes ciudades. Comienza el ruido. Al principio se oye el estruendo de silbatos, tambores, carracas y algunos utensilios pequeños de cocina (cazos de servir y vasos metálicos contra cucharas). Conforme avanzan los segundos los que no han llevado nada se animan a aumentar el ruido con lo que pueden: unos cuantos sacan sus llaves y las agitan; el contagio es inmediato, mirando en panorámica se ven llaves en alto por todo el semicírculo. Los disfrazados de policías dan porrazos sobre sus simbólicos escudos. Algunos hacen ruidos con la boca, por ejemplo, gritan y se dan con la mano como si jugasen a los indios. Otra gran cantidad de gente ha decidido aplaudir todo el tiempo. En el último minuto dan palmas acompasadamente, el acto se aproxima a su fin, el ruido da paso a un grito muy vehemente que pronuncian repetidamente: “Sí se puede”.
“Un sol distinto salió del Kilómetro Cero de Madrid”
A la izquierda de la “ballena” sujetan una pancarta desplegada en lo alto donde se puede leer: “Marea Básica. Contra el paro y la precariedad, renta básica”. Por la misma zona continúan aún extendidas en lo alto las pancartas de las asambleas populares de San Blas y Puente de Vallekas. De allí sale el sonido de la batucada que animó a bailar a los congregados mientras aguardaban el siguiente evento, la actuación del grupo de teatro del 15M de Arganda, que empezó un poco antes de las ocho de la tarde.
A ver la función se quedó mucha gente, incluso se sumaron curiosos y paseantes. Para que pudiera ser mejor disfrutada por todos se pidió al personal  que se sentase, así que el número de espectadores por el suelo llegó a ser igual o mayor al de los que estaban de pie. La “ballena”, el escenario y las primeras filas del público estaban al sol. Hacía calor en esta parte y una mujer con una botella con espray rociaba agua sobre algunos de los sentados al sol que había cerca de ella. La otra mitad del público, la más alejada del escenario, quedaba situada a la sombra que a partir de aquella hora se iba alargando bastante y proporcionaba un ambiente más agradable.
En la función un hombre y una mujer leen alternativamente un texto, son los narradores. Como los demás actores van vestidos de negro y llevan las caras pintadas de blanco. Comienzan su relato hablando de desigualdad entre ricos y pobres, banqueros y pensionistas. Mencionan las medidas políticas de recortes y las privatizaciones y se preguntan: “¿Qué hace el pueblo? Y se contestan: “Sufrir en silencio”. Recurren al chascarrillo: “Como las almorranas”. Los narradores dicen que el poder implanta un ambiente de miedo, pero que sus estrategias ya no valen y que no nos pueden engañar a todos todo el tiempo. Añaden que creían tenerlo todo atado en un marco que llaman “democracia”, pero no lo es. Entonces el público responde: “Lo llaman democracia y no lo es, es una dictadura, eso es”. El espectáculo se desarrolló de forma interactiva. Los actores denunciaban o reivindicaban un tema y los espectadores respondían con las consignas acuñadas sobre ese determinado asunto durante estos cuatro años en las diferentes protestas. La participación del público y el humor hicieron que la representación se desarrollase de forma amena, divertida, entre risas.
La narradora y el narrador enseguida aluden al propio movimiento 15M: “Un sol distinto salió del Kilómetro Cero de Madrid”. Agregan: “Alumbró la lucha social y la ira del pueblo”. Finalmente: “Nació aquí, en esta plaza, y ahora ilumina todo el planeta”. El público aplaude, hace la ola, ríe. Después los narradores proceden a hacer un repaso en el que se denuncian los diferentes problemas que han suscitado la protesta social. Hablan de la justicia “desconocida en este país” y aluden al caso del juez condenado por investigar. Luego sale un actor con chistera y un cartel en el que pone "político". La concurrencia grita: “No hay pan pa’ tanto chorizo”. Los policías antidisturbios caminan muy despacio hacia el político corrupto que se lleva el dinero para, de esta manera, simbolizar la lentitud de la justicia cuando persigue los delitos de los poderosos. Una lentitud que contrasta con la celeridad que los mismos antidisturbios se dan para reprimir a los manifestantes. Cuando los actores agentes van deprisa a pegar a los que protestan, el público vocea: “Vergüenza me daría ser policía”. El narrador explica que quien roba una barra de pan va a la cárcel y el que roba millones a Telecinco. Resuenan las carcajadas y después: “Televisión, manipulación”. La narradora dice “Nos piden sacrificio y paciencia” y añade: “Que se sacrifiquen ellos”. El público contesta: “Basta ya de tantas mentiras”.
Un hombre besa y abraza a su familia antes de ir a trabajar. Cuando está realizando su faena el jefe lo llama para despedirlo, los espectadores vocean: “Obrero despedido, patrón ‘colgao’”. Los antidisturbios acuden al desahucio de la vivienda de la familia de este desempleado; la gente grita mostrando las palmas de sus manos: “Estas son nuestras armas”. El desempleado y desahuciado tiene ahora una soga al cuello para ahorcarse, los espectadores vocean: “No son suicidios, son asesinatos”; “Un desahucio, una ocupación”. Los narradores reclaman que se resuelva el problema de la vivienda  con la misma rapidez que se tramitaron determinados indultos o se reformó un artículo de la Constitución. La narradora afirma que en la Comunidad de Madrid se producen cincuenta desalojos al día; el público responde a grito pelado: “No toleramos ni un desahucio más”.
Una actriz se pasea por el escenario anunciando los diferentes temas. Muestra un cartel que pone “Elecciones” y la narradora añade que en campaña los políticos están por todas partes. La muchedumbre: “Ladrones, ladrones”. Después se procede al recuento de votos y el público denuncia: “Tongo, tongo”. Desde el escenario se aconseja: “A quien te roba, no le votes”. Los espectadores: “Gobierne quien gobierne, el pueblo siempre pierde”.
“Sólo nos vamos a poder poner enfermos el mes antes de las elecciones”
Llegó el turno de la sanidad. Los narradores preguntan: “¿Cómo queremos la sanidad? Los reunidos responden: “Pública, universal y de calidad”. Se denunciaron los medicamentos caros para los enfermos de cáncer, hepatitis C o SIDA. Sobre el escenario algunos actores vestían la camiseta roja de los afectados por hepatitis C. El gentío volvía a gritar con vigor: “No son muertes, son asesinatos”. Pasado un rato y con más calma la narradora ironizaba: “Sólo nos vamos a poder poner enfermos el mes antes de las elecciones”. Los presentes al finalizar este tema coreaban “Es criminal recortar en sanidad”.
La narradora aseguró que a los poderosos no les interesa que haya una educación de calidad porque un pueblo inculto es más fácil de manipular. Un espontáneo se desgañitaba: “La Uni no se vende, se defiende”. Los demás le siguen. Se denunció que hay dinero para la educación privada y no para la pública. Mientras un actor pasaba un botijo a los asistentes, los narradores defendían el carácter público del Canal de Isabel II, una empresa que, según decían, tiene beneficios y un gran patrimonio. Recopilaron reivindicaciones diciendo que lo que es del pueblo debe permanecer en el pueblo: sanidad, educación, agua, transportes. Público y actores gritaron “No es una crisis, es una estafa” y “Vuestra crisis no la pagamos”.
El grupo de teatro procede de Arganda, así que antes de terminar la actuación se refirió a un problema de su localidad. Los actores, que se habían puesto a la altura de la nariz un triángulo naranja para simular el pico de los pájaros, extendieron unas tiras de plástico negras que simbolizaban una laguna. Mientras los actores movían sus brazos en torno a la laguna como si fuesen alas de aves, los narradores denunciaron el problema medioambiental de los vertidos ilegales, que es también un perjuicio para la salud. Gritaban: “No queremos chapapote”. La actuación está finalizando. Los actores y las actrices lanzan al público pétalos de flores. El público y los cómicos otra vez más vocean los lemas que les refuerzan y animan: “Sí se puede”; “La lucha es el único camino”, etc. La gente espontáneamente vuelve a cantar “Cumpleaños feliz”. Los cómicos saludan, el público les aplaude y da las gracias.
A partir de las ocho y media, el último evento: “Microabierto y micromanifiestos”. Una o dos personas se encargan de tomar el turno de palabra de los que desean intervenir. El primero en hablar es un activista de la Marea Básica. Informa sobre un caso que sobrecoge. Silencio para escuchar el triste anuncio. El próximo martes, a las diez de la mañana, un parado de larga duración absolutamente desesperado iniciará una huelga de hambre. Según indica el orador, el objetivo es pedir un debate sobre la renta básica en medios públicos. Las siguientes en el turno de palabra son dos mujeres del grupo Transmaricabollo de Sol que leen un manifiesto. El sol ha desaparecido de la plaza, pero todavía no ha anochecido. El número de reunidos va disminuyendo. El uno de julio la Ley Mordaza entra en vigor, si nada cambia lo previsto.
Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 
 

sábado, 25 de abril de 2015

Día de Acción Global contra el TTIP: “No es un tratado, es un golpe de Estado”

Por el equipo de sonido un animador de la protesta comunica que “53 ciudades del Estado español y 700 en todo el mundo” están secundando el Día de Acción Global contra el TTIP, el CETA y el TISA, evento convocado para el 18 de abril de 2015. El joven que lo vocea por megafonía está en la manifestación de Madrid que comenzó a las seis de la tarde en Neptuno (plaza de Cánovas del Castillo) y finalizó en la Puerta del Sol. No es la primera vez que en la capital se protesta contra el TTIP, el 11 de octubre de 2014 tuvo lugar otra marcha desde la glorieta de Atocha hasta la plaza de la Provincia con motivo del Día de Acción Europea contra esos mismos tratados y Día de Acción Mundial contra el fracking. Según los sectores críticos, las negociaciones del Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión, TTIP (siglas en ingles), se están desarrollando en extremo secreto y los escasos datos que se conocen del mismo llegan a través de filtraciones. Los colectivos opositores explican que en este acuerdo de libre comercio se intenta equiparar la legislación de Estados Unidos y la Unión Europea a la baja, es decir, con desregulaciones. Esto intensificará las privatizaciones y repercutirá en la pérdida de derechos laborales, sociales y ambientales. Con la desregulación también entrarán en Europa productos químicos y alimentos que actualmente están prohibidos. Uno de los puntos que más rechazo suscita es el Mecanismo de Resolución de Conflictos entre Inversor y Estado (ISDS, siglas en inglés); se trata de tribunales de arbitraje —dicen los opositores que  estarán compuestos por abogados corporativos— ante los cuales las grandes empresas podrán pedir indemnizaciones a los estados soberanos si las decisiones de estos para proteger a los trabajadores, los consumidores, los pacientes o el medio ambiente disminuyen sus ganancias. En la protesta de Madrid los textos de las pancartas y los cánticos denunciaron la gravedad del TTIP por suponer un fuerte ataque a los derechos conquistados. Se insistió también en la idea de que es una amenaza para la democracia, a lo que contribuyó el hecho de redefinir el TTIP con estas palabras: “No es un tratado, es un golpe de Estado”. La pancarta de cabecera exigió no tratar a las personas y al medio ambiente como objetos lucrativos: “Las personas y el planeta no somos mercancía. http://noalttip.blogspot.com.es/”.
Golpe de Estado, dictadura de las multinacionales
Consignas coreadas
“No es un tratado, es un golpe de Estado”
“Son criminales las transnacionales”
Pancartas
“Contra la dictadura de las multinacionales. Equo”.
“Fuera las transnacionales de nuestras vidas. Anticapitalista”
“Contra el golpe de Estado financiero. En defensa de lo público y las libertades. Mareas Ciudadanas”.


Interpretación
En el escueto discurso de las pancartas y las consignas voceadas se dice directamente, desvelando lo que esconden los eufemismos o reinterpretando las palabras, que el tratado entre la Unión Europea y Estados Unidos es un “golpe de Estado”. Con estos términos, como mínimo, se denuncia que se están quebrantando los procedimientos democráticos. Las negociaciones son tan secretas, que algunos eurodiputados no pueden participar ni siquiera acceder a la información, por tanto, se dan fuera de los órganos de debate donde están los representantes de los ciudadanos. De esta manera, el TTIP es una patada incluso para la mera democracia formal, la democracia representativa. Si los representantes políticos no pueden acceder a la información sobre las negociaciones, menos aún los ciudadanos de a pie. En definitiva, no hay transparencia ni derecho a la información. Además, al irrumpir en el poder de esa forma, el TTIP y los otros tratados sustituyen la democracia parlamentaria por lo que en la protesta se ha denominado “dictadura de las multinacionales”. Ahora son estas grandes corporaciones las que gobiernan o, mejor dicho, a las que se va a dar sin cortapisas el poder de hacerlo. Según las consignas de los participantes en la protesta las transnacionales son la fuente de la verdadera tiranía.
Rechazo a la mercantilización del ser humano
Consignas coreadas
“Somos personas, no mercancías”
“Que no, que no, que no somos mercancías”
Pancartas
“Las personas y el planeta no somos mercancía. http.noalttip.blogspot.com.es”
“Proteger a las empresas, no a las personas. Hijos de puta”
“TTIP. Peligro de muerte de conquistas sociales y laborales. No a los mercados sobre las personas. CGT”
“Por la clase obrera y los pueblos. No al TTIP. PCPE, CJC”
“Fronteras para la especulación, no para la inmigración. No al TTIP. Tratado Terrorista Intoxica Pueblos”


Interpretación
“Somos personas, no mercancías” es una frase que deja claro que el ser humano no puede ni debe tener un valor monetario, ni ser reducido a un simple objeto de ganancias. Los manifestantes reafirman su condición de personas porque consideran que el TTIP redunda en una sociedad deshumanizada. Si estuviésemos en una sociedad en la que se respeta a las personas por encima de todo, incluidos los intereses económicos, esta reafirmación no se tendría que hacer. Aseverar que “somos personas” es también dejar traslucir toda la historia de derechos que como tales se nos reconocen. Rechazar la idea del ser humano como un objeto lucrativo es, yendo más lejos, defender la cultura y la civilización en la que avanzamos en oposición a la barbarie. Por cierto, la pancarta de cabecera sitúa a las personas y al planeta en el mismo nivel.
Algunos colectivos abogaron en sus pancartas por la soberanía de los pueblos y a lo largo de la marcha los caminantes exhibieron globos de colores que, según explicaron por megafonía, representaban la diversidad. En la protesta participaron grupos que mostraron mensajes de solidaridad con Palestina, los alumnos desaparecidos en Ayotzinapa (Méjico) y los inmigrantes.
Parar el TTIP, objetivo de la lucha de la clase obrera
Consignas coreadas
“Este tratado lo vamos a parar”
“Luchar, vencer, no al TTIP”
“De Norte a Sur, de Este a Oeste, paramos el tratado, cueste lo que cueste”
“Unidad de lucha, lucha de unidad, si con el TTIP queremos acabar”
“¡Alé, la clase obrera en pie!”
“¡Que viva la lucha de la clase obrera!”
“¡Estamos hartas del sistema capitalista!”
Pancartas
“No al TTIP. Stop al esclavismo laboral. Solidaridad Obrera”
“No al TTIP. Por los derechos laborales. CC OO”
“Por el empleo digno, contra la corrupción, por los servicios públicos. #ReivindicaDemocracia. Equo”
“No al pago de la deuda: ilegal, ilegítima, odiosa. Derecho a vivienda para tod@s. Empleo digno con derecho a renta básica. Servicios públicos para todas las  personas. No al TTIP, Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión. Marchas de la Dignidad”
“TTIP ataca nuestros derechos. Greenpeace”
“Palomitas de maíz transgénicas. Te comes el TTIP”



Interpretación
Los colectivos que se manifestaron también reivindicaron los derechos conquistados a través de la historia de la lucha de clases, especialmente los derechos laborales y los servicios públicos; a los que hay que añadir los logrados por los movimientos sociales como son los derechos de los consumidores y los ambientales. Algunas de las pancartas y de las proclamas voceadas eran las mismas que se han empleado en las movilizaciones contra los recortes sociales y otras medidas de la política de austeridad que el Gobierno ha tomado para falsamente salir de la “crisis económica”, expresión que usa la clase dominante para tapar los abusos e irresponsabilidades que llevaron a la economía mundial al colapso en 2008. El TTIP según los grupos denunciantes ahondaría en esas medidas de recortes, privatizaciones y de pérdidas de derechos laborales. Si estas medidas parecían temporales para supuestamente paliar la “crisis”, con el TTIP se entiende que se implantarán, que se harán estables y formarán parte del contexto en el que habrá que vivir. En resumen, entre la lucha contra las medidas de austeridad aplicadas  a la “crisis estafa” y  la lucha contra el TTIP hay continuidad, ambas se encuadran dentro de la lucha de clases; en la protesta de Madrid una gran parte de los mensajes de los asistentes indicaban con claridad que parar el TTIP es un objetivo muy importante en la lucha de la clase obrera.
Secretismo y desinformación
La protesta no fue masiva, pero sí lo bastante numerosa como para cortar el tráfico en los carriles de un solo sentido de la calle de Alcalá. Cuando la cabecera de la marcha llegaba a Sol, la cola estaba en la glorieta de Cibeles. Se puede decir que fue una manifestación mediana, pero insuficiente por la gravedad del tema que se denuncia. El hecho de que no sea una protesta masiva también se explica por la ignorancia que existe en torno al  tratado: el TTIP y sus consecuencias siguen siendo desconocidos para una gran parte de la población. De mantener esta desinformación bien se han encargado las autoridades políticas, que —como ya se ha señalado— llevan las negociaciones con tanto secretismo que incluso se dificulta el acceso a los documentos a determinados europarlamentarios. A ello hay que añadir el comportamiento de los medios de comunicación masivos que apenas informan sobre las negociaciones del TTIP y los otros tratados, menos aún recogen las opiniones de  los opositores a los mismos. En la marcha también hubo alusiones a este carácter secreto de las negociaciones, por ejemplo: “Cocinan el TTIP en secreto porque es puro veneno”; “Stop TTIP. No al Tratado de Troya. TTIP secret”.
Grupos asistentes a la protesta
Entre los asistentes a la protesta y, por tanto, contrarios al TTIP estaban los siguientes grupos (visibles a través de sus banderolas y pancartas):
·        Partidos políticos: Izquierda Unida, Equo, Podemos (también presente a través de las pancartas de diversos círculos locales), Anticapitalista, PCPE, CJC, PCE, JuventudesComunistas.
·        Sindicatos: CGT, Solidaridad Obrera, CC OO y un grupo de trabajadores de Coca-cola de CC OO.
·        Movimientos sociales: Greenpeace, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, ATTAC, Marchas de la Dignidad, Mareas Ciudadanas, Red de Solidaridad Popular, 15M (diversas asambleas populares), Plaza de los Pueblos, Solfónica.

Manifiesto y música
Una vez que la mayoría de los congregados alcanzó su destino en la Puerta del Sol, avanzaron por la plaza y se situaron frente a un humilde escenario: una pequeña plataforma que no tenía ni telón de fondo. Allí la escritora Almudena Grandes leyó un manifiesto y, seguidamente, una joven anunció un evento para el 13 de mayo en el que participarán ayuntamientos rebeldes al TTIP. Después por el equipo de sonido se pudo escuchar el RAP #NoalTTIP de Ecologistas en Acción. Finalmente el coro de la Solfónica entonó algunas de sus canciones, entre ellas Canción del Pueblo de ‘Los Miserables’ y el Canto a la Libertad de Labordeta. 
Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0 

viernes, 20 de marzo de 2015

Trigésima Marea Blanca. El poder de una lucha pacífica y continuada

El viernes 13 en una entrevista en la Cadena SER Cristina Cifuentes, actual delegada del Gobierno y candidata popular a la presidencia de la Comunidad de Madrid, declaró que no descartaba seguir con el proceso privatizador de la sanidad pública emprendido por su propio partido. Dos días después, en un mitin en San Sebastián de los Reyes, la candidata rectifica sus palabras y dice que “No habrá nuevas privatizaciones ni externalizaciones”. Ese mismo día, el 15 de marzo de 2015, por trigésima vez, como cada tercer domingo de cada mes desde hace algo más de dos años, recorrió las calles del centro de Madrid la Marea Blanca, cuya presencia continuada en la calle seguramente influye para que ningún candidato o candidata que quiera ganar las elecciones se atreva a decir públicamente que proseguirá con el proceso privatizador de sistema sanitario madrileño.
Hacer manifestaciones de forma persistente es muy costoso, aunque finalmente en el caso de la Marea Blanca ha dado sus frutos. Es muy difícil cuantificar qué grado de influencia hayan podido tener las protestas en los actos de los políticos, pero lo cierto es que mientras la Marea Blanca ha estado saliendo a la calle los gobernantes han tomado decisiones que los manifestantes se han atribuido como éxitos. Uno de los primeros fue el caso emblemático de La Princesa que lo querían convertir en un centro especializado en mayores de 75 años, pero que tras las movilizaciones se ha mantenido como hospital de carácter general, de referencia para más de 300.000 habitantes, conservando su unidad de urgencias pues también la querían desmantelar. Después se logró paralizar el proceso de privatización de la gestión de 27centros de salud y de seis hospitales, y también quedó anulado el euro por receta. Además, durante estos años de movilizaciones han abandonado sus cargos dos consejeros de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty y su sucesor Javier Rodríguez, y la ministra del ramo Ana Mato. Hay que añadir que el pasado 10 de marzo catorce partidos entre los que no están PP ni Ciudadanos (PSOE, Geroa-Bai, Podemos, IU, CC, ERC, UPyD, PNV, BNG, CyU, Amaiur, Nueva Canaria, Equo y Compromís) han firmado un pacto para restituir la sanidad universal, lo que supondrá derogar el Real Decreto Ley 16/2012 con el que el PP dio de baja más de 800.000 tarjetas sanitarias de extranjeros residentes en España.
Constancia
Uno de los rasgos más destacables de la Marea Blanca, como ha quedado demostrado, es su constancia. Se puede decir que ha ido evolucionando de masiva a persistente. Ha habido marchas en las que partían columnas desde los grandes hospitales hasta Cibeles para encaminarse todas juntas hacia la Puerta del Sol, para ello era necesario cortar el tráfico rodado en el centro de la ciudad, pues todos los carriles de la calle de Alcalá y adyacentes estaban abarrotados de gente. En la trigésima el recorrido comenzó a mediodía en Neptuno y finalizó en Sol; se ocuparon los carriles en una sola dirección permaneciendo los de la dirección contraria abiertos al tráfico de vehículos. Es obvio que se han producido cambios en las características de la Marea Blanca: en las últimas hay menos gente, pero se está logrando mantener la movilización en el tiempo. En todas las estaciones del año se han convocado manifestaciones o concentraciones —según gente que se preveía que iba a asistir— y siempre ha habido respuesta; hasta en los meses de julio y agosto, cuando el calor aprieta, los manifestantes se han situado frente al Ministerio de Sanidad, bajo las sombras de los árboles del Paseo del Prado, para mostrar sus pancartas y escuchar las canciones de la Solfónica que como en tantas ocasiones ha animado la reunión. No cabe duda, la Marea Blanca es la gente que la sustenta y en Madrid, hasta ahora, sigue habiendo vecinos y colectivos que acuden a la protesta aunque otros hayan decidido abandonarla por aburrimiento, cansancio o desesperanza. La Marea Blanca es quien participa, en definitiva, existe en la propia acción, en el acto de asistir a una convocatoria tras otra.
La trigésima fue convocada por la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (MEDSAP)-Marea Blanca y en cabecera iba la pancarta llamada “la sábana”, por llevarse entre varias personas extendida en horizontal; en ella se lee: “No a los recortes y privatizaciones. Sí a la sanidad y a los servicios públicos”. Los otros colectivos que se hicieron visibles a través de sus pancartas o camisetas fueron: AFEM, Plataforma de Usuarios-Pacientes de La Princesa, Plataforma de Afectados por la Hepatitis C, enfermos de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica, Marea Blanca de Fuenlabrada, Centro de Transfusiones de la Comunidad de Madrid, defensores de los Centros de Salud, trabajadores de la Lavandería Pública y trabajadores de Coca-cola (con siglas de CC OO en sus camisetas). Por supuesto, la Marea Blanca también la constituyen las personas que acuden de forma particular, anónimamente o sin el símbolo de ningún colectivo. Detrás de la Marea Blanca caminaba un pequeño grupo encabezado por una batucada (Batuseira ponía en su ropa) que había convocado otra protesta en cierto modo afín por sufrir también los efectos de la estafa llamada “crisis”, eran los afectados por los fraudes financieros o de la banca. Predominaban entre ellos las personas mayores; llevaban pancartas de ADICAE y sus leyendas denunciaban los abusos de las acciones preferentes, las hipotecas basura y las cláusulas suelo.
Pacífica y festiva pero con lenguaje acusador
La Marea Blanca siempre ha estado acompañada por batucadas y orquestillas y los propios congregados en ocasiones han coordinado bailes y canciones. Su ambiente ha sido sumamente pacífico. En ella han podido desfilar tranquilamente personas en sillas de ruedas y familias al completo incluidos abuelas y bebés. Este carácter pacífico a lo largo de tantas marchas la convierte en una lucha admirada y respetada. El pacifismo y el acomodo a la legalidad la fortalecen también ante las  propias autoridades porque no hay ningún flanco por donde atacarla, no se puede decir nada malo de su comportamiento; no les queda más remedio que reconocer que es una lucha ejemplar. Sin embargo, estos rasgos pacíficos y lúdicos no han impedido que desde la Marea Blanca se haya sido contundente en la denuncia, es decir, ha habido libertad para que cada grupo se exprese como desee de modo que algunas veces ha aflorado el lenguaje irrespetuoso y con acusaciones extremas. Por ejemplo, en 2013 se pedía la dimisión del entonces consejero voceando esta consigna: “Lasquetty, dimisión, por fascista y por cabrón”. También haciendo un juego de palabras con el anterior apellido de la ministra de Sanidad se decía: “Ana mata”. Si en las anteriores marchas se protestaba por lo que iba a ocurrir —las privatizaciones, los despidos, las derivaciones, los recortes— en las más recientes y en la trigésima, se denuncian los efectos devastadores de esas medidas: el encarecimiento de los servicios, el deterioro de la calidad asistencial y los presuntos efectos sobre la salud, incluidos los mortales. El caso más notable es el de los enfermos de hepatitis C en cuyas camisetas afirman que “los recortes matan” y exigen “tratamientos para tod@s”. Un portavoz de los enfermos, en los discursos finales que siguieron a la lectura del manifiesto en la Puerta del Sol, indicó que algunos pacientes siguen sin recibir los tratamientos a pesar de las promesas de diferentes autoridades. En estas circunstancias las consignas pronunciadas durante la marcha resultaron acusadoras y de radical crudeza: un grupo gritaba repetidamente separando las sílabas con cada golpe de voz “¡A-se-si-nos! ¡A-se-si-nos!”; otro aminoraba el sonido de los tambores y de otros instrumentos de la batucada para que emergiera bien fuerte la exclamación “¡No son muertes, son asesinatos!”
Un nombre para las manifestaciones
El nombre de Marea Blanca designa específicamente las manifestaciones y concentraciones realizadas en defensa del carácter público y universal de la sanidad convocadas en Madrid para el tercer domingo de cada mes, por eso se enumeran (30ª), y se diferencian de otras formas de acción como las huelgas, la recogida de firmas, las consultas informales o los encierros en centros de salud y hospitales, aunque tengan el mismo objetivo. No obstante, la expresión Marea Blanca también en ocasiones se ha usado de forma extensa, abarcando a todos los colectivos y movilizaciones en defensa de la sanidad pública madrileña. El nombre, como se sabe, hace referencia al color de las batas, camisetas y complementos (pelucas, gorros, pompones, etc.) que los participantes han estado exhibiendo durante las marchas.





Registrado en Safe Creative con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObra Derivada 3.0