martes, 12 de marzo de 2013

Madrid resiste con una jornada de protesta extraordinaria: más de 500 clases de la universidad pública en calles y plazas

De seis a siete y media de la tarde el profesor Ramón Cotarelo, rodeado por cientos de personas, estuvo explicando las raíces históricas y filosóficas de la desobediencia civil en la Puerta del Sol, a un lado de la cúpula que da entrada al tren de Cercanías. Unos jóvenes repartían octavillas en las que debajo de un pequeño dibujo se leía: “No olvides tu paraguas. No dejes que la lluvia ahogue tu compromiso con una universidad pública y de calidad”. Pero, a pesar de la incesante lluvia de los últimos días, no hizo falta abrir el paraguas. El profesor Cotarelo pudo impartir su clase sin incidentes ni contratiempos bajo unas amenazantes nubes grises que no se atrevieron a empañar la movilización del 9 de marzo de 2013. Los fenómenos atmosféricos, como si intuyesen que algo magnífico iba a ocurrir, se contuvieron o, quizá, mostraron respeto ante una acción de protesta realizada con mucha generosidad por los docentes que acercaron su saber a todos los vecinos y transeúntes que quisieran escuchar. Al igual que Cotarelo, alrededor de 600 profesores de las seis universidades públicas de Madrid (Complutense, Autónoma, Politécnica, Carlos III, Alcalá de Henares y Rey Juan Carlos), la UNED y el CSIC impartieron por la mañana y por la tarde unas 560 clases en las calles, plazas y otros lugares de acceso al público de la capital, Leganés, Getafe, Alcalá de Henares, Collado Villalba y Móstoles. La jornada de lucha se cerró en la Puerta del Sol con las actuaciones del coro de Voces para la Justicia Social y la orquesta Solfónica, y la lectura del Manifiesto la Uni en la calle que, entre otras cosas, denuncia la situación precaria de la universidad pública y la investigación por la política de recortes, la subida “brutal” de tasas, la reducción de las becas y los despidos de personal; además se exige la derogación del decreto 14/2012, “que conculca el principio constitucional de autonomía universitaria”, y se rechaza la LOMCE (Ley Wert). Los participantes en esta excelente iniciativa ¾cuyos primeros pasos se dieron en el otoño pasado¾ se suman a la Marea Verde, a la Marea Blanca y a todos los movimientos que se resisten a aceptar la destrucción de lo público, tal y como recalcan en las últimas líneas del Manifiesto: “Esta iniciativa es solidaria con el resto de luchas y reivindicaciones que se están llevando a cabo en defensa de la educación, la sanidad y otros servicios públicos, así como con todas las personas que están sufriendo el actual proceso de desposesión colectiva”.
La clase: ávidos de saber
Ramón Cotarelo García, catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED, y sus oyentes se habían situado donde los del 15M suelen celebrar sus asambleas, esto es, en el lado junto a la cúpula acristalada del tren de Cercanías que mira hacia la calle de la Montera. El profesor se encontraba próximo a la cúpula, dándole la espalda y dirigiéndose a su auditorio que estaba frente a él, rodeándolo en semicírculo. A la derecha del profesor estaba el equipo de sonido y a la izquierda, la intérprete del lenguaje de signos. Las primeras filas del auditorio estaban constituidas por oyentes sentados en el suelo, en su mayoría, jóvenes. Bordeando a estos, el semicírculo se ensanchaba con más filas de personas de variadas edades que estaban de pie. Unos permanecieron allí todo el tiempo que duró la conferencia, otros eran curiosos que iban y venían; alguien comía un bocadillo mientras alguien tomaba apuntes; otros se subían a la cúpula para hacer fotografías; unos niños con globos se colocaron durante bastante tiempo tras el profesor sin que él se percatara. Cerca había unas chicas que reían y cantaban porque estaban celebrando una despedida de soltera. Hacia el centro de la plaza había otro círculo de congregados disfrutando de una exhibición de acrobacias ciclistas. Los de la conferencia del profesor Cotarelo, en medio de aquel bullicio de sábado por la tarde, se esforzaban por escuchar y se quejaban cuando el maldito micrófono fallaba en su función de hacerles llegar las doctas palabras. “Profesor póngase ahí”, le indicaban para que se oyese mejor. El tema de su clase era: “Legalidad, legitimidad y desobediencia: una actualización”. Cotarelo estuvo hablando de Locke y el gobierno por consentimiento, de Kant y la legitimidad como libre aceptación de los gobernados frente a los gobernantes. Nombró el positivismo jurídico de Carl Schmitt, y explicó que para este autor “no hay más legitimidad que la legalidad”; el profesor remató diciendo que “el hijo del positivismo es el nazismo”. Después de aludir a la Constitución alemana que reconoce el Derecho a la Resistencia, Cotarelo manifestó que la desobediencia civil es “un derecho de los ciudadanos frente a los gobiernos tiránicos”. Dijo que se trata de “desobedecer públicamente la ley por considerarla una injusticia”. También destacó su carácter moral y simbólico; según el profesor, el desobediente civil no es un delincuente y “no escurre el bulto”, es decir, “espera su sanción correspondiente”, por ejemplo, la cárcel. Recordó a desobedientes civiles ejemplares como Henry David Thoreau, Mahatma Gandhi, Rosa Parks y Martin Luther King. El profesor para explicar cómo se distingue un gobierno tiránico recurrió a Maquiavelo, e indicó que por el origen o forma de alcanzar el poder, pero también por el ejercicio del mismo si se infringe la ley o se cambia arbitrariamente. Cotarelo consideró que el actual Gobierno es ilegítimo de origen, por engaño con el programa electoral, y de ejercicio. El catedrático también mencionó la insurrección actual de las muchedumbres que llevan casi dos años manifestándose y formando mareas. Definió estas movilizaciones como “multitud de individuos conscientes, movilizados por un sentido moral de responsabilidad a través de redes”.
A eso de las siete y media el conferenciante concluyó su discurso y dio paso al debate. Una joven le preguntó “¿Por qué la gente tiene miedo?”, y el profesor contestó tajantemente: “¡Porque el poder responde a hostias!” Un chico le preguntó por qué la Constitución alemana reconoce el Derecho a la Resistencia y la española, no. Cotarelo le respondió que la Constitución alemana lo reconoce frente a quienes alteren el orden constitucional; añadió que fue un imperativo de las potencias vencedoras después de la II Guerra Mundial. A lo largo del debate el profesor dijo que la universidad debe ser crítica, aunque también habló de la libertad y del respeto a otras posturas acomodaticias u obedientes. Cotarelo reconoció que los sanitarios y la enseñanza no universitaria son ejemplares en las actuales movilizaciones y, en cierto modo, dio a entender que, precisamente, la universidad no lo había sido.
Colofón
A las ocho el profesor seguía conversando con sus oyentes, mientras el auditorio iba creciendo considerablemente. Más gente llegaba desde otras plazas para asistir al colofón del acto, en el que se leería el Manifiesto la Uni en la calle y actuaría el coro Voces para la Justicia Social y la Solfónica. También habían aumentado los furgones y agentes de la Policía Nacional y de la Municipal. No se puede decir que llovía, pero algunas débiles gotas se sentían sobre el rostro. Cuando el profesor Cotarelo se retiró su lugar fue ocupado por el primer coro, al cual no se le podía escuchar bien debido a que el gentío estaba hablando y se carecía de un adecuado equipo de megafonía. Después el lugar fue ocupado por la Solfónica. Para que se pudiera oír su actuación muchas de las personas que estaban de pie se sentaron en el suelo y la mayoría optó por guardar silencio. El violinista-director de la Solfónica se dirigió a la concurrencia y les habló de un discurso en el que Federico García Lorca reclamaba cultura con estas palabras: “Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan, sino que pediría medio pan y un libro”. La gente, cuando el violinista-director terminó de rememorar la alocución del poeta, voceaba repetidamente “Sí se puede”. Después interpretaron Por qué cantamos, poema de Mario Benedetti, seguido de Los cuatro muleros, El pueblo (de Los Miserables) y Rianxeira, estas últimas con una letra, como señaló la violinista-director, “adaptada a las circunstancias”. Hacia las nueve se cedió la palabra a los representantes de la Universidad Politécnica, donde se pueden producir 301 despidos; denunciaron la “opacidad de las cuentas” y añadieron que “el equipo rectoral no tiene intención de negociar”. Los concurrentes gritaban “Conde, dimisión” ¾dirigido al rector¾ y “Pública, pública”. Luego se procedió a la lectura del manifiesto por parte de varias personas, entre las que había profesores, representantes de las mareas y una cineasta. Cuando se llegó al punto en el que se dice “no sobran personas tituladas sino que faltan puestos de trabajo cualificado”, los allí reunidos rompieron en aplausos. A las nueve y veinte concluyó la lectura del manifiesto y algunos de los presentes se retiraron pues, además, comenzó a llover. La Solfónica retomó su actuación y bajo un leve chaparrón entonó Grândola, Vila Morena, rememorando la lucha en Portugal. Pasó el chubasco, pero la Solfónica y los congregados se resistían a irse; seguían con más canciones: Bienvenido MR. Marshall (adaptada a Adelson y Eurovegas), L’Estaca, Canto a la libertad (Labordeta) y No nos moverán.
¡Madrid resiste!
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martes, 19 de febrero de 2013

16-F. En la manifestación de Madrid contra los desahucios se acusa a políticos y banqueros

El pasado día 12 el Congreso de los Diputados aceptó debatir la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre desahucios, ¾ la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha recogido casi un millón y medio de firmas para apoyarla¾ que contempla, entre otras medidas, una moratoria para los desahucios, la dación en pago retroactiva y la ampliación del parque de viviendas de alquiler social; a pesar de este pequeño logro, las convocatorias de manifestación bajo el lema “Por el derecho a la vivienda y contra el genocidio financiero” se mantuvieron en diversas ciudades para el sábado 16 de febrero. Los medios de comunicación al informar sobre la marcha de Madrid han resaltado por encima de todo los abucheos recibidos por los socialistas Beatriz Talegón, secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, y Juan Fernando López Aguilar, eurodiputado y exministro de Justicia, pero no han destacado apenas las características de la protesta, como el ambiente no precisamente festivo y el discurso acusador de pancartas y consignas. La mayor parte de las acusaciones ¾algunas de extrema gravedad¾ se dirigían a los banqueros, al Gobierno de Rajoy y al Partido Popular. También fueron objeto de reproches la monarquía y el clero. En esta protesta, como en otras que se vienen sucediendo desde que el 15M y otros colectivos comenzaron las movilizaciones contra la gran estafa llamada “crisis”, se gritó “Que no nos representan”, “El pueblo unido funciona sin partidos” y “PSOE, PP, la misma mierda es”; consignas con las que los asistentes muestran su rechazo a los políticos en general. En este contexto y sumidos en un ambiente serio y contenido hubo personas que no toleraron que los políticos de la supuesta izquierda socialista acudiesen para salir en la foto y ganar protagonismo. Talegón ha sido crítica con los socialistas, pero a algunos congregados esto no les debió parecer suficiente. No es la única vez que ha habido abucheos para famosos políticos socialistas, incluso los ha habido para personas anónimas que portaban el banderín del PSOE. Se trata de incidentes provocados por unos pocos manifestantes y sofocados por otros que no dudan en vocear “Respeto, respeto”. Cuando los increpados son desconocidos afiliados de base las aguas vuelven pronto a su cauce, pero si se trata de dirigentes socialistas la bronca se agrava, como en este caso, que los abucheados abandonaron la protesta con protección policial.
Del lateral derecho a los carriles centrales
La marcha salió a las seis de la tarde desde la plaza de Colón hacia la Puerta del Sol pasando por Cibeles. En un principio quedó confinada en el lateral derecho ¾si se baja¾ del paseo de Recoletos. Los manifestantes, los fotógrafos, los camarógrafos y los periodistas se movían apretujados en una pequeña acera y dos carriles cercados, a la derecha, por edificios y, a la izquierda, por los setos y las zonas ajardinadas del paseo. La estrechez producía una sensación claustrofóbica. Los agentes de la Policía Nacional se distribuyeron a lo largo del paseo para hacer barrera e impedir que se cortase el tráfico en los carriles centrales, pero, según avanzaban los minutos, iba llegando más gente y era obvio que en el lateral derecho no se cabía ni las grandes pancartas se podían desplegar. En cabeza iba una que decía: “Sí se puede. Stop desahucios. 574 desahucios parados”. Mientras la marcha se decidía a salir un hombre se colocó junto a la estatua de Valle Inclán y repetidamente voceaba: “¡Don Ramón, qué esperpento de país!”, los que estaban cerca aplaudían. La marcha arrancó al grito de “Sí se puede” y cuando alcanzó el primer cruce se desvió del lateral derecho, atravesó el paseo y ocupó los carriles centrales por donde aún circulaban vehículos. La policía no tuvo más remedio que cortar el tráfico rodado pues los carriles centrales iban repletos de caminantes. Las grandes pancartas, por fin, se pudieron extender: “Paralización total desahucios. No a la Ley Hipotecaria. Ni casas sin gente, ni gente sin casas”; “No más muertos por la codicia de políticos y banqueros.15M Vallekas. Stop desahucios”; “Hasta las tetas de la hipotecas. Asamblea Transmaricabollo 15M”; “Nos han robado por encima de nuestras posibilidades. PAH 1, Bancos 0”; “Derecho a la vivienda. Stop desahucios. Políticos y banqueros ¡Crimen! La ILP no se negocia”. También desfilaron los afectados por las preferentes de Bankia ataviados de verde. Entre las banderas y pancartas estaban las de los Yay@flautas, las asambleas populares del 15M, ADICAE, Corriente Roja, Equo, los acampados de Celenque y los que reclaman la III República.
Reivindicaciones y acusaciones
La manifestación, aparte de los incidentes con los dirigentes socialistas, fue tranquila pero no de carácter lúdico, no había cabida para muchas risas ni diversión: poco baile y pocas orquestinas, sí tambores dispersos; mínimas parodias o representaciones teatrales. El lenguaje fue directo, acusador; el tono de la lucha serio, firme, quizá triste, conteniendo la rabia y echando a un lado el dolor. Con los mensajes coreados y exhibidos en esta protesta se pueden hacer tres grupos: las reivindicaciones, las acusaciones y el simbolismo radical. Los mensajes reivindicativos coinciden en su mayoría con lo contemplado en la ILP, por ejemplo: “Dación en pago y alquiler social” (voz); “No toleramos ni un desahucio más” (voz); “La ILP no se toca, se defiende “(voz); “Derecho a techo” (pancarta); “No más familias en la calle” (pancarta). Entre las acusaciones lanzadas contra gobernantes, políticos y banqueros había unas que mencionaban el robo y la corrupción y otras que aludían a crímenes que implican muerte. El léxico empleado era duro, severo, sin vocablos que sirvan para atenuar: “Gobierno, dimisión, por corrupto y por ladrón”; “Rajoy y Cospedal a Soto del Real”; “Son asesinos, no son banqueros”; “Ladrones”; “No son suicidios, son asesinatos”; “No son suicidios, son homicidios”; “Rato, ratero, devuélveme el dinero”; “Tenemos la solución, los banqueros a prisión”; “Nuestro dinero lo tiene el tesorero”; “Pueblo de Madrid, movilízate, a estos sinvergüenzas párales los pies”; (estos ejemplos fueron dichos a plena voz). El último grupo de mensajes se caracteriza por un simbolismo que apela a la lucha radical, es decir, unos cánticos y un lenguaje oral que evocaba una tradición de lucha con violencia: “A la guillotina, en rodajas el chorizo está mejor”; “Guillotina, oé”; “A las barricadas”; “Si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra”. También se voceó: “Desobediencia”; “Sí, sí, unidad y al gobierno derrocar”.
Dos trayectos, un destino: Sol
La marcha desde Cibeles avanzaba hacia Sol por todos los carriles de la calle de Alcalá. Los que iban en la parte delantera llegaron a Sol a través de esta última calle, pero otro gran número de participantes no hizo el mismo recorrido, sino que se subió por la Gran Vía, atravesó Callao y siguió por Preciados hasta desembocar en Sol. Por La Gran Vía los manifestantes reforzaban sus cánticos mientras los transeúntes y los turistas les observaban y hacían fotografías. Los de la protesta les llamaban a la participación con las consignas “No nos mires, únete” y “A ti que estás mirando, también te están robando”. Un grupo de personas mayores dulcemente les animaba: “Estás invitado, camina a nuestro lado”. Por Callao y Preciados la marcha se mezclaba con los viandantes que habían ido de compras al centro, los adolescentes que habían quedado para pasar la tarde del sábado, los manteros que llevaban mercancía colgando del hombro y las personas que duermen en los umbrales de puertas entre mantas sucias y cartones. A través de este incesante trasiego humano la marcha se va adentrando en Sol y, de nuevo, suenan los silbatos y la frase emblema: “Sí se puede”. Una vez que todos los caminantes han llegado a la plaza, la marcha se disuelve y sus integrantes se dispersan hacia distintos puntos de congregación. Los hay que se van hacia el Congreso y lo anuncian por sus altavoces; otros se agolpan en torno a la estatua de “el caballo” (Carlos III) para leer las pancartas que otros previamente allí han colocado. En una pequeña pone “Pueblo de ovejas engendra Gobierno de lobos”; otra más grande y más fotografiada por los presentes dice: “Artículo 143.1 Código Penal: “El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años”. Donde más gente hay es a un lado de la cúpula acristalada del tren de Cercanías, lugar en el que suelen hacer asambleas los del 15M. En la cúpula han colocado una de las grandes pancartas de la manifestación y a sus pies está ofreciendo una actuación la SolFónica. Con tono coral y la música de Guantanamera cantan “González ¿quién te ha votado?”. Son algo más de las ocho y van a acabar el acto entonando Santa Bárbara Bendita (himno de los mineros), lo que hace aumentar el número de espectadores, y una versión indignada de de Los cuatro muleros cuyo estribillo dice: “De la Puerta del Sol (3 veces) / mamita mía/ nadie se marcha (2) Las gentes indignadas (3 veces)/ mamita mía / ¡qué bien te guardan! (2)”
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miércoles, 6 de febrero de 2013

Asamblea de Profesionales de Cerrajería de Pamplona, Matrícula de Honor en solidaridad

Hay quien considera que las manifestaciones, las huelgas, las acampadas y los encierros son formas de acción que no sirven para nada, incluso llegan a decir que hace falta más imaginación a la hora de actuar e influir en los poderosos (gobernantes, banqueros, empresarios), pero, luego, no proponen ninguna idea nueva y más eficaz que las anteriores u otras conocidas, siempre dentro de las formas de acción no violentas, claro está. Sin embargo, no solo se necesita imaginación para actuar, también hace falta determinación, valentía y coraje, además de dignidad, mucha dignidad. Eso es lo que tienen en la Asamblea de Profesionales de Cerrajería de Pamplona que, según informó el 29 de diciembre de 2012 Elpais.com rechazan cambiar las cerraduras en los desahucios. (Ver: “Los cerrajeros boicotean los desalojos). Esta decisión sencilla pero tajante se ha tomado a través de la rutina democrática de la asociación: en una reunión como único punto del orden del día “se aprobó por unanimidad”. Añade Elpais.com: “Las 15 empresas de cerrajería que trabajan en el área urbana de la ciudad lo tuvieron claro debido a la experiencia vivida los últimos años, en los que se ha pasado de un desahucio al mes a una media de tres semanales”.
Los cerrajeros de Pamplona simple y llanamente se han plantado ante una situación inhumana y cruel. Desde Elpais.com destacan las palabras del portavoz de la Asamblea, Iker de Carlos, un hombre muy joven que dice: “Sabemos que no vamos a comenzar una revolución, pero queremos que sirva como mecha para que la sociedad navarra se plantee cómo solucionar una situación injusta”. Evidentemente, ellos solos no pueden hacer una revolución, pero sí es cierto que pueden encender la mecha porque, en estos momentos, son las personas anónimas y organizadas en grupos de la sociedad civil las únicas que están custodiando y portando la antorcha de la decencia contra esa infamia llamada “crisis económica”. Son estos cerrajeros navarros los que pueden llevar la cabeza bien alta debido a que han hecho algo más que un gesto: han enfrentado su solidaridad y generosidad con la usura y la codicia de otros, y en ello pierden dinero porque prefieren a las personas. Ha de saberse que “este tipo de trabajos ha llegado a suponer algo más del 10 % de la facturación”, y que “es una labor que está mejor pagada que las que se realizan habitualmente”, tal y como se explica en la mencionada noticia. Por cierto, una información que por la categoría moral de sus protagonistas debería haber aparecido a cuatro columnas en la portada de todos los periódicos nacionales, sí, esos mismos que prefieren destacar en tal espacio lo que hacen personajes con mucho poder pero, que si tuvieran un ápice de vergüenza, no se atreverían a mirar a estos cerrajeros a los ojos.
En los desahucios, esas situaciones tan terribles en las que se echa a la gente de sus casas para que se las queden los bancos y que han llevado a algunas personas al suicidio, intervienen diversos profesionales, pero solo los cerrajeros se han plantado de forma contundente, por lo que solo ellos son dignos de Matrícula de Honor. Hay, en cambio, otros profesionales, funcionarios ellos ¾con sueldo garantizado¾, que son muy poco apreciados en los desalojos, tan poco que se merecen un cero; en realidad, habría que calificarlos con un número negativo, por ejemplo un -10, porque en lugar de sumar, restan. Acuden a los desahucios con casco, escudo y armas, no dudan en empujar a los ancianos que simplemente observan la situación o en llevarse detenidos a los vecinos que han ido a mostrar su solidaridad con los afectados. No vale la pena hablar más de estos últimos porque, aunque al fin y al cabo en los dos grupos aludidos hay trabajadores, no todos tienen la misma actitud al obrar. Unos pueden imponer autoridad con golpes, porrazos y detenciones hasta llegar a la humillación, pero esos han perdido definitivamente la admiración y el respeto que podamos llegar a sentir por el digno plante de los cerrajeros de Pamplona.
Con gente como los cerrajeros de Pamplona “Sí se puede”. Muchas gracias.

lunes, 17 de diciembre de 2012

“Sanidad, sanidad / sanidad, te quiero / pública y de calidad / pública y de calidad / para el mundo entero”

En Madrid un manto de nieve no suele cubrir la capital en el mes de diciembre, pero en este de 2012 sus habitantes han visto teñidas sus calles y sus plazas por la Marea Blanca: sanitarios y vecinos que ataviados con batas, camisetas y otras prendas de ese color están llevando a cabo diversas acciones en defensa de la sanidad pública. Huelgas, encierros, recogida de firmas, manifestaciones son parte esencial de las movilizaciones de la Marea Blanca desde que el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y el consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty, anunciaran una reforma sanitaria que, entre otras medidas, pretende implantar el euro por receta y privatizar seis hospitales y veintisiete centros de salud. Todos los domingos de diciembre ha habido acciones contra esta política sanitaria aberrante y destructora:
· día 2, concentraciones bajo el lema “Abraza tu hospital” en los seis hospitales que quieren privatizar ¾Infanta Sofía, Infanta Cristina, Infanta Leonor, Henares, Sureste y Tajo¾;
· día 9, manifestación de Neptuno hasta la Puerta del Sol convocada por la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM);
· día 16, otra manifestación convocada por la Plataforma Asamblearia de Trabajadores y Usuarios por la Salud (P.A.T.U. SALUD), constituida por cuatro marchas sobre Madrid que confluyeron en Cibeles para avanzar juntas hacia la Puerta del Sol.
Los sanitarios y vecinos madrileños de la Marea Blanca acumulan ya muchas acciones de lucha pero, lejos de acusar el cansancio, se han hecho más fuertes tal y como demostraron en la última protesta mencionada, donde se convirtieron en un tsunami que inundó el centro de la capital. La marcha entre la fuente de la diosa y Sol comenzó antes de las doce del mediodía ¾a las doce menos cuarto ya estaba entrando en Cibeles la columna que venía del hospital La Paz¾ y terminó a las dos y media. Durante la primera hora todos los carriles de la calle de Alcalá iban repletos de gente; a la una de la tarde aún seguían entrando por el Paseo del Prado los que portaban pancartas de los hospitales del sur. El número de asistentes debió ser muy llamativo para las autoridades pues los manifestantes fueron “visitados” de forma insistente por un helicóptero, a pesar de no producirse ningún incidente en una marcha que transcurrió pacífica y festivamente con la presencia de muchas familias, incluidos los bebés. Era tan pesada la vigilancia desde las alturas que los presentes saludaban moviendo sobre sus cabezas folios, octavillas, pompones, pancartas y cualquier otra cosa que tuvieran de color blanco cada una de las veces que se acercaba “el pajarito”, de modo que este gesto espontáneo se convirtió en un elemento atractivo y de cohesión dentro de la protesta.
Los sanitarios y vecinos de la Marea Blanca reivindican una sanidad cien por cien pública, universal y de calidad, tal como escriben en gran parte de sus pancartas, pero además, por supuesto, saben transformar estas aspiraciones en cánticos, por ejemplo en este que, aprovechando la música de Carnaval, Carnaval de Georgie Dann, dice así: “Sanidad, sanidad / sanidad, te quiero / pública y de calidad / pública y de calidad / para el mundo entero”. No obstante, el lema más utilizado tanto en pancartas y camisetas como a plena voz fue: “La sanidad pública no se vende, se defiende”. A continuación más lemas y cánticos recogidos en las manifestaciones del 9 y del 16 de diciembre, téngase en cuenta que se trata solo de una pequeña muestra pues fue mucho lo que hubo.
Voz (consignas y cánticos)
“Los buenos sanitarios tenemos un deseo / que para la privada no haya dinero / dinero por aquí, dinero por allá / pública pa’lante, privada pa’tras
“Mariano, capullo, recórtate lo tuyo”.
“González, capullo, recórtate el orgullo”.
“Sí se puede”.
“Paciente, escucha por ti es esta lucha”.
“Que no, que no, que no queremos pagar su deuda con salud y educación”.
“Vecino sal, que venden tu hospital”.
“Lasquetty, paciencia nos vemos en urgencias”.
“Sanidad pública”.
“Lasquetty, dimisión”.
“Oé, oé, esta batalla no la vamos a perder”.
“Ahora, al robar, lo llaman recortar”.
“Pollardón, el justiciero”.
“Capio, escucha, seguimos en la lucha”.
“Luego diréis que somos cinco o seis”.
“Capio y Sanitas se frotan las manitas”.
“Arriba, arriba, arriba / arriba, todos a luchar / la sanidad es un derecho / la sanidad es un derecho / no es para especular”.
“¡Qué jeta, qué jeta, un euro por receta!”
“Lasquetty, ponte un enema”.
“Me cago, me cago, me cago, en el copago”.
Pancartas
A las protestas de los domingos 9 y 16 acudieron sanitarios y pacientes de hospitales y centros de salud con sus respectivas pancartas, pero también asociaciones vecinales y otros grupos de trabajadores de varios oficios que se verán afectados por los recortes en sanidad. La cantidad de centros de salud fue impresionante, venidos de todas partes de la comunidad autónoma; algunos de ellos eran: Torrelodones, Yébenes, Numancia, Felipe II, Margaritas, Calesas, Buenos Aires, Villamil, Monterrozas, Rivas. Resultaba complicado recoger el nombre de todos, sin embargo, sí fue más fácil recoger el nombre de los hospitales, aunque también es posible que falte alguno. Seguro que estaban estos: La Paz, Ramón y Cajal, Infanta Sofía, Infanta Cristina, Infanta Leonor, Henares, Sureste, Tajo, Getafe, Doce de Octubre, Severo Ochoa, Instituto de Cardiología, Carlos III, La Princesa, Niño Jesús, Gregorio Marañón, Virgen de la Torre, La Poveda, Alcorcón, Puerta de Hierro, Cruz Roja y Clínico. Otros colectivos fueron los grupos vecinales, como los de San Blas, La Latina y el Barrio del Pilar. Otros asistentes llevaban pancartas indicando su procedencia: Centro de Transfusiones, Lavandería Central, Tesorería General de la Seguridad social, Samur, Summa, 15‑M Alco-Sanse, Mayores del 15‑M, Coordinadora 25‑S, Universidad de Alcalá, Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Aravaca, Plataforma de Mejora y Defensa de la Sanidad Pública del Henares, Izquierda Anticapitaslista, CAS‑Madrid, Matusalem. Estos son los textos de algunas pancartas:
“Somos médicos, somos pacientes, defendemos la sanidad pública (AFEM)”.
“Contra la privatización de la sanidad, derogación de la Ley 15/97 (CAS‑Madrid, Matusalem)”.
“No a los despidos de interinos y eventuales”.
“Se vende hospital a empresario modélico, como Díaz Ferrán”.
“Roban tu salud”.
“Gestor incompetente, sanidad deficiente”.
“Los recortes en sanidad matan”.
“No se venden las manos que te atienden”.
“Sanidad pública, una muerte anunciada, después no servirá llorar”.
“Con Sanidad del PP, al cielo pronto iré”.
“La salud no es un negocio”.
“La respuesta sois vosotros. No lo esperaban. Un millón de firmas, un millón de gracias”.
“Doña Rosa, que no la mientan, la sanidad sí está en venta. La Paz.” (En alusión al vídeo propagandístico de la Comunidad de Madrid).
“Colectivos a extinguir: cocineros, pinches, costureras, albañiles, mecánicos, electricistas… La Paz”
“Unimos las manos por la sanidad pública”, (pancarta con manos blancas).
“”Laboratorio centralizado, nefastos resultados. Transporte de muestras ¿rápido y fiable?”
“El terror jacobino es la solución”.
“¿Por qué externalización sin antes escuchar?”
“No a los despidos, en sanidad no sobra nadie”.
“Consejería de sanidad = Vergüenza”.
“Defiende tu bolsa y tu vida”.
“PP, Partido Peligroso”.
“Con el plan Lasquetty, hacemos confeti”.
“Bienvenidos a la burbuja sanitaria”.
“Tu silencio, su victoria, no te calles”.
“Ana Mato, copaga, tu coche oficial”.
“Sanidad a subasta, para que los políticos amasen más pasta”.
“Clínica Puerta de Hierro, nos costaba nada y ahora cerrada. Hospital Puerta de Hierro, Majadahonda, 48.000.000 €, 678.000.000 pesetas al mes ¿Esta es vuestra gestión?
“Sureste pa’ Rato vs C’Hospedal del Sureste”.
“Si el Gobierno no escucha, la sanidad seguirá en lucha”.
Muchas gracias a todos los que os habéis manifestado en defensa de la sanidad pública y en contra de las medidas sanitarias de puro terror que nos quieren imponer.
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domingo, 18 de noviembre de 2012

14-N. La otra manifestación de Madrid: desde la Beata hasta Atocha, desde Atocha hacia los disparos y el humo

Se conoce como “Atocha”, pero en realidad es la Plaza del Emperador Carlos V, en ella está la Fuente de la Alcachofa que constituye una gran rotonda, por tanto, también se llama “Glorieta de Atocha”. El 14 de noviembre ¾día de la segunda huelga general que se hace en 2012 al Gobierno de Rajoy¾ en Madrid por la tarde hubo dos manifestaciones significativas cuyos recorridos tenían en común la Glorieta de Atocha, aunque para una de ellas era el principio y para la otra, el final. La manifestación con mayor reflejo en los medios de comunicación, la convocada por las centrales sindicales CC OO, UGT y la Cumbre Social, salió a las seis y media de la Glorieta de Atocha, recorrió el Paseo del Prado, pasando por Neptuno, y finalizó en la Plaza de Colón. La otra marcha, convocada por CGT, CNT, el Bloque Unitario y la Plataforma “Hay que pararles los pies” (HQPLP), partió a las seis desde la Plaza de la Beata María Ana de Jesús y se dio por concluida en la Glorieta de Atocha. En principio, los convocantes de esta última marcha pidieron autorización para que transcurriera desde la Beata hasta Neptuno, pero la Delegación del Gobierno en Madrid prohibió que acabase en dicho lugar e impuso otro trayecto: desde la Beata hasta la Glorieta de Atocha y, después, calle de Atocha, Jacinto Benavente, Carretas y Puerta del Sol. Los grupos afectados pusieron un recurso contra esta decisión, pero el Tribunal Superior de Justicia de Madrid lo desestimó. Los convocantes no aceptaron al completo el trazado alternativo que impuso la Delegación del Gobierno, sino que decidieron acortarlo al establecer el fin de la protesta en la Glorieta de Atocha. Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno advirtió¾en declaraciones a la Cadena SER¾ que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado actuarían en caso de que se incumpliera el mandato judicial, es decir, en caso de que se llegara a Neptuno. Igualmente indicó que estaba prohibido pernoctar en ese emblemático lugar próximo al Congreso de los Diputados, pues miembros del 25‑S pretendían hacerlo. Así es, este colectivo llamó a pasar la noche en Neptuno, desde las siete y media de la tarde hasta la mañana del día siguiente, para pedir a sus señorías que rechacen los Presupuestos Generales del Estado para 2013, denominados por este grupo “Presupuestos de la Deuda y la Vergüenza”.
Desde la Puerta del Sol al Teatro Español, saludo a los trabajadores que están en el balcón
A las cinco y cuarto una marcha de unas doscientas personas, encabezada por una pancarta en la que se lee “Asamblea Popular de Malasaña”, sale de la calle de la Montera cantando consignas, atraviesa la Puerta del Sol, sube por Carretas, gira a la izquierda por la plaza del Ángel y avanza hasta el fondo de la plaza de Santa Ana porque allí van a hacer una parada: se sitúan frente al Teatro Español en el cual los actores están realizando un encierro. En el balcón del teatro han colocado una pancarta que reza: “Trabajadores del espectáculo en lucha. Huelga general”. Los recién llegados dirigen sus consignas a los que están en balcón y juntos, unos y otros, con el puño alzado, acaban coreándolas. Después de este saludo, los de la Malasaña reanudan la caminata por las calles del Príncipe y Huertas y, seguidos por dos coches de la Policía Municipal, alcanzan la plaza de Matute hasta desembocar en la calle de Atocha. La marcha ¾a la que se ha unido más gente¾ baja por el carril derecho de la calle de Atocha seguida de algunos vehículos hasta que los agentes municipales deciden desviar el tráfico. Los manifestantes tuercen a la derecha por Doctor Drumen gritando “Hoy no se consume, hoy no se trabaja”. Frente al Museo Reina Sofía se cruzan con cientos de manifestantes de diversos colectivos que están preparándose para alguna de las dos convocatorias. Los que siguen a la pancarta de Malasaña salen por Santa Isabel y se dirigen hacia el Paseo de las Delicias, camino de la Beata. Mientras tanto la Glorieta de Atocha o, mejor dicho, toda la plaza del Emperador Carlos V y las calles aledañas se convierten en un hervidero. El bordillo de la Fuente de la Alcachofa está repleto de personas que allí han tomado asiento. Son las seis y los que vienen de la estación de tren se dividen: unos suben hacia el Paseo del Prado ¾manifestación de las centrales¾; otros bajan hacia el Paseo de las Delicias ¾manifestación que comienza en la Beata¾. Camarógrafos y periodistas buscan declaraciones de los asistentes. Hay fotógrafos profesionales y aficionados inmortalizando las múltiples escenas, aparte de gran número de asistentes que hacen lo propio con sus móviles. Se oye gran bullicio cerca de la boca del Metro, se trata de jóvenes cantando y haciendo ondear banderas republicanas y banderolas de los Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJC). En lo alto del Paseo del Prado pende la pancarta de las centrales sindicales y la Cumbre Social “Nos dejan sin futuro. Hay culpables, hay soluciones. 14‑N. Huelga general. Tarea Común”. En el suelo, al pie de la Cuesta de Moyano, sale música de una furgoneta forrada con carteles en los que las fotos de Rajoy, Merkel y Draghi, están acompañadas de este mensaje: “14‑N. Huelga general. Un fantasma recorre Europa ¡Qué se vayan todos! Izquierda Anticapitalista.” Cerca del cruce con la calle de Atocha avanzan los de ADICAE con sus pancartas contra la banca: “Stop embargos. Moratoria ¡Ya!”; “Corralito español. La banca nos ha robado nuestros ahorros”; “Valores Santander, productos tóxicos”.
Por el Paseo de las Delicias se increpa al Gobierno y se vuelve a gritar “No son desahucios, son asesinatos”
Los manifestantes de la pancarta de Malasaña ¾al igual que muchos de los que acudieron a la convocatoria de la CNT, CGT y otros colectivos¾ tuvieron que recorrer el Paseo de las Delicias dos veces: primero hacia abajo, camino de la plaza de la Beata y después, ya manifestándose, hacia arriba hasta la Glorieta de Atocha donde se cerraba el acto. En Delicias algunos comercios estaban cerrados y otros echaban las persianas al paso de los congregados. Los ventanales y los cajeros automáticos de las sucursales bancarias estaban empapelados de carteles y pegatinas que hacían alusión a la jornada. Había coches de la Policía Municipal vigilando y en el cielo, de vez en cuando, se veía pasar al helicóptero que era recibido por los presentes con pitidos, abucheos y manos alzadas haciendo la peineta. La manifestación se desarrolló pacífica y festivamente. Los animadores ¾como es habitual¾ cantaban pegados a las furgonetas y los equipos de sonido. Un grupo muy cantarín y bailón iba en el centro, animado por jóvenes con chaleco amarillo de UPS Vallecas; entre ellos también había una chica que traducía los cánticos y lemas¾unos ya típicos de estas movilizaciones y otros nuevos¾ al lenguaje de signos. Hacia el final de la marcha había una gran batucada con diferentes instrumentos de percusión cuyo ritmo incitaba a los asistentes a mover los pies. La pancarta de cabeza llevaba los emblemas del Bloque Unitario y HQPLP, y decía: “Contra los recortes, las reformas laborales, el pacto social. No al pago de la deuda”. Tras ella seguían, aparte de las banderolas y pancartas de la CNT y la CGT, las de otros grupos, a saber: Solidaridad Obrera, Comisiones de Base (Co.bas), Coordinadora Anti‑privatización de la Sanidad(CAS), Alternativa Sindical de Trabajadores(AST), Izquierda Anticapitalista, Corriente Roja, Intersindical SF, Red Roja, Partido Comunista de los Pueblos de España(PCPE), Coordinadora Sindical de Madrid(CSM); también estaba el 15M como Bloque Crítico y varias asambleas populares y grupos de trabajo de este movimiento. La reforma sanitaria madrileña emprendida brutalmente por el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, logró que los colectivos de este sector se hicieran notar, por ejemplo, con estas pancartas: “Para frenar la privatización de la sanidad pública: derogación de la ley 15/97 y rescate hospitales privatizados. CAS Madrid”; “Defendamos la sanidad pública. Contra el expolio. Hacia la autogestión. CNT/AIT”; “Hoy como ayer…Siempre por una sanidad pública. Sindicato Único de Sanidad e Higiene.” Una consigna bien conocida resonó varias veces: “Los hospitales no se venden, se defienden”. Por supuesto, también estaba presente la marea verde de la educación pública con sus camisetas y pancartas, por ejemplo: “En la pública pintamos tod@s”.
El pago de la deuda se considera un asunto con efectos cada vez más graves, así lo demuestran las siguientes pancartas: “Deuda odiosa, con nuestra sangre ¡No!”; “La deuda te aplasta ¿te vas a quedar quiet@? Red Roja”; “No al pago de la deuda. Por un plan de rescate de los trabajadores y el pueblo. Co.bas”; “O su deuda o nosotros. Fuera Rajoy y la Troika. Corriente Roja”. El problema sangrante de la vivienda y los desahucios quedó patente a plena voz. A las viejas consignas “Rescatan al banquero, desahucian al obrero”, “Qué pasa, qué pasa, que nos quitan las casas”, “El próximo desahucio que sea en la Moncloa”, los asistentes sumaron otra nueva que viene a renombrar los últimos trágicos acontecimientos: “No son suicidios, son asesinatos”. Aunque el acto fue lúdico, el clamor contra el Gobierno y su política era fuerte y contundente, con exabruptos que denotaban el máximo enfado. “Illa, illa, illa, Rajoy, hijo de puta” es uno de los gritos más pronunciados en las últimas protestas y el 14‑N volvió a resonar con insistencia. Además se voceó “Rajoy, sicario del Fondo Monetario” y “A ver, a ver, quién lleva la batuta, si los trabajadores o el Gobierno hijo de puta”. El hartazgo es monumental: “¡Basta ya de recortes, reformas, reajustes, reestructuraciones! ¡Rehostias! UR. Las Rozas” (pancarta). La repulsa que produce el Gobierno y, en general, los políticos es evidente: El próximo parado que sea un diputado; si es un senador, será mucho mejor; si es la Cospedal, será fenomenal” (cántico).
Retirada forzosa
Después de que gran parte de los manifestantes de la Beata llegaran a la Plaza del Emperador Carlos V, varios oradores de los colectivos convocantes pronunciaron un discurso, a modo de colofón, y dieron por concluida la marcha. Alguno de estos oradores, habló de la “noche de la desobediencia” y muchos de los presentes vocearon “Eso, eso, eso, nos vamos al Congreso”. Durante bastantes minutos, a Atocha, procedentes de la Beata, seguían llegando más grupos que, de distinta manera, también querían poner colofón a la jornada, así unos finalizaban entonando La Internacional y otros, Santa Bárbara Bendita (himno de los mineros). La glorieta de Atocha seguía en ebullición. La gente se movía de un lado a otro fotografiando y observando curiosidades. Se veía y oía de todo. Un señor dijo “Unos han venido en bañador”, pues unos jóvenes se habían despojado de sus ropas y cruzaban la plaza en modernos calzoncillos de colores. Por la Cuesta de Moyano hacia arriba había menos gente, circunstancia aprovechada por algunos hombres para arrimarse a los paredones y descargar las vejigas dejando largos regueros de orina cuesta abajo. Hacia las ocho y media atraviesan la glorieta, entre los improperios de la muchedumbre, varios furgones de la Policía Nacional que parecen dirigirse hacia la Avenida Ciudad de Barcelona o la estación de ferrocarril. Los manifestantes llegados desde la Beata se resisten a abandonar, al contrario, se reaniman al paso de la gran batucada, la cual acaba congregando a su alrededor a unos que bailan y a otros que hacen fotos o graban. De esta manera, a ritmo de batucada, un buen número de manifestantes avanza por los carriles centrales del Paseo del Prado mientras que otros con las banderolas de IU, CC OO y UGT se retiran por los carriles laterales o las aceras. Se puede caminar, aunque sea lentamente, entre el incesante flujo de personas que suben y bajan. Parece que las riadas de gente que se retira no acaban nunca. La batucada sigue subiendo por el Paseo del Prado; cuando entonan consignas golpean más suavemente los instrumentos, pero cuando dejan de cantar vuelven a darles con fuerza. A las nueve y diez la batucada, seguida de muchos manifestantes llega a la altura del Ministerio de Sanidad, donde el estruendo acompasado de los tamborileros, que concluyeron allí su fiesta entre aplausos, fue sustituido por el abrupto ruido de las cargas policiales y los gritos de la masa en retirada forzosa.
Hubo un amago de avalancha tras los primeros tiros, pero la carrera cesó pronto y la gente aguardaba con curiosidad y expectación. A las nueve y cuarto se oían ya muchos disparos seguidos. Algunas personas se colocaron cerca de la plaza de Platerías Martínez, situada por debajo del Ministerio de Sanidad y adyacente a calles por las que, en caso de necesidad, se podía huir. En esta plaza había un coche de la Policía Nacional y agentes sin casco que charlaban apaciblemente con un par de manifestantes. La mayor parte de la gente tenía la vista vuelta hacia Neptuno mientras sonaban los disparos. A lo lejos brillaban las sirenas azules de las lecheras. Silencio y murmullos, los ojos bien abiertos. “Hay humo”, exclaman con asombro. Así es, la suave brisa lo trae hacia el Ministerio de Sanidad. Más disparos, más humo y otra avalancha, esta vez de verdad, una carrera muy fuerte que hace que muchos se decidan a huir. Bastantes participantes se adentran por la plaza de Platerías Martínez, luego unos siguen por Huertas y otros, por Alameda. Un joven dice a sus amigos “Vamos despacio que por estas callecitas nos dispersamos y no vienen”. Pero la avalancha sí viene, así que hay que seguir corriendo. En los cruces se ve a la gente corriendo por las vías paralelas, es decir, por las calles de arriba y las de abajo. Es difícil decidir por dónde continuar: si de frente hacia la calle de Atocha o si para arriba por las callejuelas. Algunos se meten en los bares. Hasta los callejones llega ruido procedente de la batalla campal que empezó en Neptuno, a lo que hay que sumar el estruendo que produce el helicóptero que ahora se percibe muy próximo. Por las estrechas calles desiertas la gente sofocada va dejando de correr. Pasa un coche de la Policía Municipal pero ya no hay nerviosismo ni tensión. Hay huidos por la calle de Atocha que van hacia Sol. Sí, retorno a Sol, donde empezó todo tras seguir los pasos de una pancarta que venía de Malsaña.
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viernes, 9 de noviembre de 2012

El PSOE de derechas y hundido. Los votantes de izquierda no perdonan la traición

Un partido se puede definir a sí mismo en un punto del espectro político, mientras que los posibles votantes pueden ubicarlo en otro bien distinto. Así, el PSOE se puede autodefinir como de izquierdas mientras que muchas personas lo sitúan en la derecha, especialmente tras las medidas a favor de la gran estafa ¾ellos eufemísticamente lo llaman “crisis”¾ tomadas por el Gobierno de Zapatero en 2010 y 2011. De igual modo, el PP puede decir de sí mismo que es un partido de centroderecha, cuando para mucha gente es de ultraderecha o franquista, pues las medidas tomadas durante el Gobierno de Rajoy en 2012 de destrucción del estado del bienestar, laborales y represivas revelan no solo que no reniega de esa herencia sino que, además, se siente muy a gusto en ella. Que el PP tome medidas de extrema derecha no parece que le merme muchos seguidores, como se ha visto tras las elecciones en Galicia (octubre 2012), quizá sea porque entre su electorado hay gente muy fiel, incluso fanática. Sin embargo, si el PSOE toma medidas derechistas se hunde electoralmente pues sus votantes, que optaron por una política de izquierda, son tremendamente críticos. El PSOE se ha hundido ¾no como organización¾ sino electoralmente, es decir, perdiendo votos elección tras elección. Este hundimiento hay que entenderlo teniendo presente el siguiente rasgo: el votante de izquierdas no perdona que el partido de izquierdas que ha elegido haga política de derechas, esto es, no perdona la traición. Esta es la clave del hundimiento electoral del PSOE, que una vez pasado a la derecha ya no genera confianza en sus posibles votantes.
¿Cuáles fueron los golpes mortales que llevaron al PSOE a la UCI? Entre las medidas tomadas en el Gobierno de Zapatero durante 2010 y 2011 hay al menos tres que llevaron a muchas personas a vocear con furia “PSOE, PP la misma mierda es”. Esas son:
· ­­Congelación de las pensiones, retraso de la edad de jubilación a los 67 años y bajada de sueldo a los funcionarios. El PSOE se atrevió a perjudicar a los ancianos, un sector al que tradicionalmente había defendido por ser uno de los más vulnerables.
· Indulto a banqueros. El PSOE benefició con ello a los que su posible electorado considera “culpables” de la gran estafa (“crisis”).
· Reforma del artículo 135 de la Constitución. La realizó en pleno periodo vacacional (agosto) junto al PP, y en ella se establece que el pago de la deuda es prioritario. Esta alianza con el PP a favor de los usureros ha sido crucial para su desplome electoral; con ella el PSOE se ha equiparado a la derecha más feroz y ha traicionado el valor de lo humano, de la solidaridad, pues ha puesto por encima de ello el valor del lucro y la rapiña despiadada y, además, lo ha consagrado en la Constitución que de este modo queda mancillada ante los ojos de muchos ciudadanos. Es un error garrafal que su posible caladero de votos no va a olvidar.
Hay más asuntos, sin duda, que influyeron en el hundimiento, por ejemplo: que el PSOE no hiciera nada contra los desahucios mientras gobernó, ni siquiera avanzó con firmeza en lo referente a la dación en pago cuando mucha gente clamaba por ello en la calle desesperadamente. También contribuyeron ¾y contribuyen¾ a hundir el gran buque socialista los personajes estridentes como Joaquín Almunia ¾vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Competencia¾ o Miguel Ángel Fernández Ordoñez ¾gobernador del Banco de España estando el PSOE en el poder¾, cuyas declaraciones abogando una y otra vez por ajustes y reformas que claramente perjudican a los trabajadores y a los más desfavorecidos, el partido nunca desautorizó. Estos personajes se trocaron en sumamente antipáticos para los posibles votantes del PSOE. Es incomprensible que Joaquín Almunia, un tipo que perdió las elecciones y dimitió, siga cortando tanto bacalao en el PSOE. Recientemente ha vuelto a manifestar “veladamente” su apoyo a los recortes y a las medidas de austeridad: considera que se han puesto “peldaños firmes” que servirán para salir de la crisis; en esta misma línea se ha pronunciado la ministra de Empleo y Seguridad Social (PP), Fátima Báñez, que ve “señales esperanzadoras” a pesar del aumento del número de parados. ¿Por qué mantienen en el PSOE a un traidor tan visible? La deslealtad genera desconfianza y pasa factura. No es nada nuevo, ya se lo advirtieron sus votantes a Zapatero la noche de la jornada electoral que le llevó a la jefatura del Gobierno, le dieron un solo recado “No nos falles”, pero les traicionó. Para futuras elecciones, ya nada será como antes.
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lunes, 15 de octubre de 2012

13-O. Cacerolada en Madrid con mucho ruido y…

Llegué en transporte público a Nuevos Ministerios y caminé por el paseo de la Castellana hasta la plaza de Emilio Castelar, punto de partida de la cacerolada de Madrid con motivo de las movilizaciones internacionales convocadas bajo el lema “Global Noise”. Lo primero que puede constatar es que en la manifestación del 13 de octubre de este año había menos gente que en la del año pasado, la del 15-O, cuyo eslogan era “Global Change” y en la que los participantes marcharon sobre la capital organizados en varias columnas. La movilización madrileña de 2012 ha atraído a menos gente ¾a pesar de que las consecuencias del saqueo a los ciudadanos son cada vez más graves¾ quizá por coincidir con el puente del Pilar, quizá por el hartazgo de tanta protesta. La manifestación ocupó los tres carriles centrales de bajada ¾contiguos al bulevar¾ de la Castellana, igual que en el paseo de Recoletos y en  la calle de Alcalá, permaneciendo el resto de carriles abiertos al tráfico de vehículos. Los policías, con el casco prendido en la cintura, caminaban sobre la doble línea continua separando tráfico rodado y manifestantes.
La ruidosa manifestación iba encabezada por las siguientes pancartas: “No debemos, no pagamos” y “No debemos, no pagamos. Auditoría Ciudadana de la Deuda. Desmontando mentiras”. A las seis de la tarde salió por debajo de la plaza de Emilio Castelar, cerca del edificio rojizo (situado a la izquierda) que es sede de la Unión Europea en Madrid, sin incidentes. Recorrió la Castellana pasando por la esquina con la embajada de Alemania (a la derecha), sin incidentes. Llegó a Colón, dejando a la derecha la calle de Génova donde está la sede del PP, sin incidentes. Bordeó la Cibeles, donde está el Ayuntamiento, sin incidentes. Giró hacia la calle de Alcalá por la derecha y pasó cerca del Banco de España, sin incidentes. Frente a la Consejería de Educación y el Ministerio de lo mismo, sin incidentes. Por el número 15 de la calle de Alcalá, con abucheos a una persona conocida a la que gritaron “culpable” e “hija de puta”. Junto al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas custodiado por bastantes furgones y policías, sin incidentes. Si detallo el recorrido es porque ha habido confusión en torno al mismo. Basándome en lo que vi, puedo confirmar que el grueso de esta manifestación no pasó por Neptuno.
A las ocho de la tarde ¾o de la noche porque ya había oscurecido¾  la marcha alcanzó la Puerta del Sol, plaza que, a pesar de que hace poco se ha remodelado, quieren volver a “reformar” ¾o sea, “recortar”¾ para impedir que en ella se manifiesten o acampen los descontentos. Una vez allí, en Sol, los del 15M ¾como suelen hacer¾ se situaron a un lado de la “ballena” (entrada acristalada al tren de Cercanías), el que mira para la calle de la Montera. Alrededor de las ocho y cuarto, unos jóvenes lograron encaramarse a la cúpula de la “ballena” y durante mucho tiempo sujetaron bien extendida esta pancarta: “Deuda odiosa. Referéndum ya. Soberanía monetaria”. También habían colocado más abajo un cartel en el que se leía: “ILP. Dación en pago. Stop desahucios”. Los del 15M intentaban leer un manifiesto o debatir, pero apenas se les oía porque los que iban llegando a la plaza hacían sonar sus cacerolas, sartenes, silbatos, tambores, vuvuzelas o lo que tuvieran a mano; por ejemplo: los que no llevaron nada, sacaron las llaves y las  batían en el aire; otros, los situados al pie de la valla metálica que rodea las obras del que antaño fue el edificio Tío Pepe, daban con sus palmas golpes sobre el metal.
El ruido no cesaba, al contrario, aumentaba según hacían entrada en la plaza los participantes y los diferentes colectivos con sus respectivas pancartas, a saber: ATTAC, Corriente Roja, Izquierda Anticapitalista, Solfónica 15M, ya@flautoas, y las asambleas populares de Carabanchel, Alcorcón, Getafe, Malasaña, Moratalaz, Pinto. Cada vez que entraba un nuevo grupo con sus animadores y su equipo de sonido la consigna “El pueblo unido jamás será vencido” se voceaba con vehemencia. Cuando la mayoría de la gente ya había alcanzado la meta se produjo un estruendo ensordecedor. Todos los cacharros e instrumentos sonaron al mismo tiempo durante unos minutos. Luego a gritos se coreaba la consigna  “No debemos, no pagamos”; bien la voceaban así, toda seguida, bien de forma interrumpida por dos golpes dados con sus cacharros, esto es: “No debemos”, tac- tac;  “No Pagamos”, tac-tac. Sumergidos en este estrépito un hombre de unos sesenta años, bien vestido y arreglado, me pregunta: 
¾¿Por qué dicen “No debemos, no pagamos”?
¾Por lo de la deuda ¾contesté escuetamente.
¾¿Qué deuda? ¿La del Gobierno? ¾Vuelve el señor a preguntar.
¾La deuda privada, que la convierten en pública y estas personas creen que no la debemos pagar ¾respondo dando pistas e intentando no ser pedante.
¾¿La del Gobierno? ¾Vuelve el hombre a insistir.
¾No, la de los bancos, que es deuda privada, pero que con lo de los rescates se convierte en deuda pública. Los ciudadanos vamos tener que pagar el dinero que dan a los bancos más los intereses ¾intenté aclararlo un poco más en medio de aquel ruido.
¾¡Ah! ¡Sí! Les han dado dinero; el Gobierno ¾repite el caballero.
¾Es que como la deuda privada se convierte en pública, la tenemos que pagar entre todos ¾procuro explicar a voces para que me oiga¾. Esta manifestación es porque no queremos pagar esa deuda, la cual nosotros no hemos provocado, con recortes en sanidad y educación, salarios bajos, subida de impuestos, desahucios; por eso dicen: “No debemos, no pagamos”.
¾Pues muchas gracias, pero no te entiendo ¾concluyó el buen hombre y se fue.
La última frase me hundió y me sentí mal por no haber sabido explicarlo. Con mi primera respuesta ¾“Por lo de la deuda”¾ di por hecho que el hombre se percataría del tema y en seguida se ubicaría para entender la protesta. Pero no, no se percató. Luego intenté aclararlo un poco por encima porque en aquellas circunstancias tan ruidosas y hablando a gritos tampoco me podía explayar. Pero, nada. Así que eso, descendí a un pozo negro en el que me sentí inútil total porque aquel señor no me había entendido. Finalmente, después de ir de acá para allá mirando a la gente con cara de estupefacción, empecé a relativizar mi culpabilidad. La verdad es que del fondo de mi alma salió algo que por poco exclamo en voz alta: “¡Joder, es que también el tío, no estar enterado de nada!” No es que el hombre no se haya enterado solo de lo que precariamente intenté explicar, es que parecía estar desinformado en general. Aquel señor no rebatió lo que intenté decir, no me dijo que no estuviera de acuerdo, es que ignoraba. Es la otra cara del problema, la de los que no se suman a las protestas porque ignoran. Sin embargo, hay algo incluso peor: los que no salen a la calle pero no ignoran. Son los que se quejan en las reuniones familiares, en los corrillos del trabajo, del parque o del bar; los que al llegar las seis de la tarde de un sábado cualquiera no acuden a las manifestaciones, con las que están de acuerdo, poniendo las excusas  más peregrinas. Me reconforté observando con respeto y admiración a los que sí estaban, a los que habían subido a la “ballena”, a los que daban cachiporrazos a las cacerolas. Guardé el cuaderno y el bolígrafo en el bolso; saqué un vasito de metal y una cuchara de madera y comencé a hacer ruido con todas mis fuerzas. Mientras tanto, con furia interna ¾o mala leche¾ me decía: “Nueces, lo que todavía sigue haciendo falta son muchas nueces”.


Otras pancartas

“Ni Merkel ni PPPSOE. €urovilencia No!”

“No, Crisis? Atraco”

“Si quieres ganar, lucha sin descansar”

“Democracia económica”

“Contra los recortes. Su deuda no la pagamos. Izquierda Anticapitalista”.

“Abajo el régimen. Juventud sin futuro. Viva la lucha del pueblo sin miedo”.

“Dictadura de los banco, No!

“Precari@, no debes nada, te lo deben todo”

“No al desahucio express. Inquilinos indignados”.

“Banka pública”

“Economía real”

“Para salir de la crisis, suspensión de la deuda. Corriente roja”.

“¿Dónde está el dinero de mi educación?”

“¿Crisis? No, estafa y terrorismo de estado”.

“Recortes sí, pero bajo la cabeza y sobre los hombros”








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