Un
partido se puede definir a sí mismo en un punto del espectro político,
mientras que los posibles votantes pueden ubicarlo en otro bien
distinto. Así, el PSOE se puede autodefinir como de izquierdas mientras
que muchas personas lo sitúan en la derecha, especialmente tras las medidas a favor de la gran estafa ¾ellos eufemísticamente lo llaman “crisis”¾ tomadas por el Gobierno de Zapatero en 2010 y 2011. De igual modo,
el PP puede decir de sí mismo que es un partido de centroderecha,
cuando para mucha gente es de ultraderecha o franquista, pues las
medidas tomadas durante el Gobierno de Rajoy en 2012 de destrucción del
estado del bienestar, laborales y represivas revelan no solo que no reniega
de esa herencia sino que, además, se siente muy a gusto en ella. Que el
PP tome medidas de extrema derecha no parece que le merme muchos
seguidores, como se ha visto tras las elecciones en Galicia (octubre
2012), quizá sea porque entre su electorado hay gente muy fiel, incluso
fanática. Sin embargo, si el PSOE toma medidas derechistas se hunde
electoralmente pues sus votantes, que optaron por una política de
izquierda, son tremendamente críticos. El PSOE se ha hundido ¾no como organización¾
sino electoralmente, es decir, perdiendo votos elección tras elección.
Este hundimiento hay que entenderlo teniendo presente el siguiente
rasgo: el votante de izquierdas no perdona que el partido de izquierdas
que ha elegido haga política de derechas, esto es, no perdona la
traición. Esta es la clave del hundimiento electoral del PSOE, que una
vez pasado a la derecha ya no genera confianza en sus posibles votantes.
¿Cuáles
fueron los golpes mortales que llevaron al PSOE a la UCI? Entre las
medidas tomadas en el Gobierno de Zapatero durante 2010 y 2011 hay al
menos tres que llevaron a muchas personas a vocear con furia “PSOE, PP
la misma mierda es”. Esas son:
· Congelación de las pensiones, retraso de la edad de jubilación a los 67 años y bajada de sueldo a los funcionarios.
El PSOE se atrevió a perjudicar a los ancianos, un sector al que
tradicionalmente había defendido por ser uno de los más vulnerables.
· Indulto a banqueros. El PSOE benefició con ello a los que su posible electorado considera “culpables” de la gran estafa (“crisis”).
· Reforma del artículo 135 de la Constitución.
La realizó en pleno periodo vacacional (agosto) junto al PP, y en ella
se establece que el pago de la deuda es prioritario. Esta alianza con el
PP a favor de los usureros ha sido crucial para su desplome electoral;
con ella el PSOE se ha equiparado a la derecha más feroz y ha
traicionado el valor de lo humano, de la solidaridad, pues ha puesto por
encima de ello el valor del lucro y la rapiña despiadada y, además, lo
ha consagrado en la Constitución que de este modo queda mancillada ante los ojos de muchos ciudadanos. Es un error garrafal que su posible caladero de votos no va a olvidar.
Hay
más asuntos, sin duda, que influyeron en el hundimiento, por ejemplo:
que el PSOE no hiciera nada contra los desahucios mientras gobernó, ni
siquiera avanzó con firmeza en lo referente a la dación en pago cuando
mucha gente clamaba por ello en la calle desesperadamente. También
contribuyeron ¾y contribuyen¾ a hundir el gran buque socialista los personajes estridentes como Joaquín Almunia ¾vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Competencia¾ o Miguel Ángel Fernández Ordoñez ¾gobernador del Banco de España estando el PSOE en el poder¾,
cuyas declaraciones abogando una y otra vez por ajustes y reformas que
claramente perjudican a los trabajadores y a los más desfavorecidos, el
partido nunca desautorizó. Estos personajes se trocaron en sumamente
antipáticos para los posibles votantes del PSOE. Es incomprensible que
Joaquín Almunia, un tipo que perdió las elecciones y dimitió, siga
cortando tanto bacalao en el PSOE. Recientemente ha vuelto a manifestar
“veladamente” su apoyo a los recortes y a las medidas de austeridad:
considera que se han puesto “peldaños firmes” que servirán para salir de
la crisis; en esta misma línea se ha pronunciado la ministra de Empleo y
Seguridad Social (PP), Fátima Báñez, que ve “señales esperanzadoras” a
pesar del aumento del número de parados. ¿Por qué mantienen en el PSOE a
un traidor tan visible? La deslealtad genera desconfianza y pasa
factura. No es nada nuevo, ya se lo advirtieron sus votantes a Zapatero
la noche de la jornada electoral que le llevó a la jefatura del
Gobierno, le dieron un solo recado “No nos falles”, pero les traicionó.
Para futuras elecciones, ya nada será como antes.