jueves, 18 de agosto de 2011

Manifestación laica en una ratonera (lo que vi y oí)

El miércoles 17 a las siete y media de la tarde, la manifestación laica salió de Tirso de Molina —punto de partida y de llegada, teóricamente— para llegar a la calle Carretas y de ahí atravesar la Plaza de la Puerta del Sol, pero, sin apenas entrar en la emblemática ubicación, ya se encontró con los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ‑2011). Éstos —jóvenes de varios países que acuden estos días de cálido agosto a Madrid para ver al Papa— van, en su mayoría, ataviados con camisetas y mochilas de colores que revelan su participación en la JMJ; además, llevan banderas de sus respectivos países, la del Vaticano, rosarios y crucifijos. Con un simple vistazo a su indumentaria ya se sabe que son los peregrinos. La manifestación desembocó en Sol y en la pancarta que la encabeza se lee: “De mis impuestos, al Papa Cero. Estado laico ¡ya!” La policía se propuso que sus propios agentes hicieran de barrera entre los que venían por Carretas y los que ya estaban en Sol, creyendo que con ello separaba peregrinos de manifestantes, pero no fue así. En Sol, esperando y mezclados con los peregrinos, ya hay manifestantes que acaban de llegar en tren o caminando por las calles adyacentes. Los manifestantes corean sus consignas: “Que no con mis impuestos”; “Menos religión y más educación”; “Esta plaza no es del Papa”. Y derroche de pancartas con diversas leyendas, a saber: “Papa okupa, viola bolsillos y conciencias”; “Ratzinger, cuentista. Jesucristo habría ido a Somalia”; “El preservativo salva vidas”; “Benedicto no le robes el momento a Rosa Benito”. Los manifestantes, que también llevan banderas republicanas y la bandera multicolor del movimiento homosexual, entran en Sol vistosos y ruidosos. Los peregrinos se quieren hacer notar, así que gritan: “Benedicto”; “Esta es la juventud del Papa”. Los manifestantes contestan: “Pederastas”; “¡Cuidado con los niños que viene el Papa!”. Cada bando con su grito. Parece que se va a liar, pero no. Incluso unos conversan con otros. “Pero ¿por qué os molesta que tengamos nuestras creencias?”. “Que no estoy contra vosotros, sino que no quiero que todo esto se pague con mis impuestos”. Ambos bandos hablan, ambos bandos se increpan, ambos bandos hacen peinetas y cortes de mangas. Sigue pareciendo que esto se puede liar de un momento a otro. La policía y, sobre todo, los propios organizadores dicen que hay que ir por Alcalá. Parte de la manifestación sigue el trayecto por esa calle, otra parte se queda en Sol.

Por Alcalá los enfrentamientos orales continúan. Los manifestantes van por el centro de la calzada, pero en la acera de la izquierda hay peregrinos con sus banderas del Vaticano y su vocerío. Otra vez la guerra de cánticos. Unos: “Benedicto”. Otros: “Vuestro Papa es un nazi”. Los manifestantes tienen el repertorio algo más variado: “Aborto, sí; pederastia, no”; “Ni dios ni Papa ni hostias”; “Menos crucifijo, más trabajo fijo”. La manifestación gira por Sevilla, la plaza de Canalejas y se encauza por la estrecha calle de la Cruz. A pesar del helicóptero y los agentes uniformados por aquí la marcha transcurre tranquila y más rápida. La calle de la Cruz lleva a la Plaza de Jacinto Benavente, donde hay una gran concentración de gente, esta vez sin peregrinos. Personas sentadas en las terrazas de las cafeterías en un lateral y, en el centro, manifestantes que llegan por Atocha y Doctor Cortezo y que se proponen atravesar Carretas y llegar a Sol. Es como si en Jacinto Benavente se juntase la cabeza con la cola de la manifestación: los que ya han hecho el trayecto y los que aún no han llegado a Sol, aunque están a pocos metros de conseguirlo. Parte del gentío no sabe dónde ir. Da lo mismo, estos otros manifestantes son más divertidos: llevan tambores, van disfrazados, hacen parodias y marcan el ritmo. Nuevas pancartas: “Jesucristo estaría en esta manifestación“;”Menos Papa, más María”. Más gritos y risas: “El Papa se hace pajas”. La marcha se queda estancada en este lugar.

Hay que volver por Doctor Cortezo a Tirso de Molina (origen y final de la manifestación), sin embargo sólo a las nueve y cuarto se percibe un ligero movimiento en esa dirección. La pancarta de cabecera se encamina por Doctor Cortezo, aunque con muy pocos seguidores. El punto de atracción sigue estando en Sol. Con la pancarta recogida llegan a Tirso de Molina ya muy desperdigados algunos manifestantes; la suben y extienden en un balcón mientras ponen canciones protesta por altavoces. Se trata de hacer tiempo mientras va llegando más gente. A las diez menos veinte, los rezagados, con su papamóvil caricaturesco, se aproximan a Tirso de Molina.
En Sol, mientras tanto, persiste el gentío y la tensión contenida. En cuanto aparecen los peregrinos con su inconfundible atuendo, los otros dicen: “Esa mochila la he pagado yo”. Se repite de corrillo en corrillo. Cercanías y Metro están cerrados en Sol. Lo han decidido así para que no llegue más gente, pero los que están allí tampoco encuentran facilidades para salir. Una ratonera sin agujero para escapar. Se puede intentar avanzar por Alcalá, pero hay fronteras policiales en las que se supone que a unos no les dejan salir y a otros no les dejan entrar. Es como ese juego infantil de “ratón que te pilla el gato, ratón que te va a pillar”. A un turista japonés los agentes le dicen: “No puede entrar, caballero”. A los peregrinos que sí. La gente entra en la estación de metro de Sevilla pero las máquinas no disponen de billetes sencillos y no se ven taquilleros por ninguna parte; hay que volver a salir para escapar a pie. La policía con voz potente: “Despejen la zona”. En castellano, dando por hecho que los extranjeros lo entienden. Al final de una calleja hay agentes con escudos para defenderse o atacar no se sabe a quién porque sólo hay cuatro gatos. En la plaza del Carmen hay montado un escenario en el que actúa un grupo pro-católico, a su alrededor unos cuantos peregrinos bailan y corean como si ya estuviesen exhaustos. Hay gente mirándoles apaciblemente desde las terrazas de los bares. Por aquí se ve menos policía, es uno de los huecos para huir de la ratonera. Bueno, casi. Los peregrinos ocupan la boca de metro de Gran Vía de un lado a otro, mientras unos suben y otros bajan. Lo mejor será tirar por Fuencarral que parece más despejada y serena. Los peregrinos, derrotaditos, están comiendo lo que pueden sentados por el suelo de la calle. Son muy jóvenes, parecen niños.
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sábado, 2 de julio de 2011

Si nos aprietan más y más las tuercas ¿podría ocurrir que las democracias al servicio de los mercados dejasen de tener seguidores?

En la actual situación de crisis y protestas quizá todos nos hemos preguntado alguna vez cuánto tiempo seguirá siendo legítimo para la mayoría de la población el actual sistema democrático, concretamente el de hoy día, el que está bajo la dictadura de los mercados. Cuánto tiempo podremos seguir creyendo en él y justificándolo si ahora se nos revela como una farsa y pernicioso para el bienestar de la mayoría. El actual sistema democrático de partidos ha perdido su esencia: ya no tiene sentido elegir entre ideologías en cierto modo contrapuestas; derecha e izquierda representaban tradiciones e intereses socio-culturales muy diferentes. En estos inicios del siglo XXI y con pretexto de la crisis económica, elijamos el partido que elijamos, éste ha de seguir las directrices de los mercados. Por tanto, de nada sirve elegir entre las tradiciones ideológicas de antaño, sencillamente porque ya no podemos elegir nada, o lo que es lo mismo, sólo hay una ideología: la del capital financiero. Una ideología que se impone bajo la lógica del miedo: recortes –austeridad para los de siempre- o la quiebra del estado. No hay nada más importante que pagar la deuda, para que den más dinero y siga el endeudamiento.
¿Está la democracia en peligro? ¿No es legítima para la población? No, la democracia en sí, la de verdad, es sumamente respetada; pero lo que nadie puede justificar es esta degeneración del sistema democrático con representación de partidos que estamos padeciendo. No hay democracia real sino dictadura del capital y unos gobiernos –sean de izquierdas o de derechas-, elegidos democráticamente pero atados de manos por los usureros. Las protestas de los ciudadanos no rechazan la democracia en sí, lo que rechazan es este paripé. Quizá sea eso lo que quieren decir los indignados cuando a gritos corean: “Lo llaman democracia y no lo es”; “Que no nos representan”. No es democracia porque es dictadura del capital; y no nos representan a los ciudadanos porque en su hacer diario vemos que sólo defienden los intereses de los mercados.
El gran riesgo para las actuales democracias podría estar, no obstante, en su vertiente social. Desde mediados del siglo XX se ha vivido un periodo de paz y estabilidad en Europa con sistemas democráticos, políticas de bienestar y respeto a las conquistas sociales. Los ciudadanos podían votar a partidos de izquierdas que, como representantes de los más desfavorecidos, podían acceder al poder y frenar los desmanes del capital, e intentaban equilibrar entre clases de modo que cada vez más gente alcanzara mayor bienestar. La democracia y la izquierda servían para algo si es que introducían mecanismos para compensar a los más pobres. Esta dinámica se ha quebrado en las democracias sometidas a la dictadura del capital. La brecha entre ricos y pobres vuelve a crecer, la exclusión en los países ricos comienza a ser escandalosa. Es aquí donde surgen los interrogantes. ¿Seguirá gran parte de la población fiel al sistema democrático -que antes servía y ahora, no- o querrán otro? ¿Dejará la gente de creer en la actual democracia si están condenados a vivir peor que la generación de sus progenitores? ¿Qué discurso nos puede convencer de que debemos asistir a esta gran brecha de desigualdad social en el mayor periodo de paz y desarrollo tecnológico? Si nos aprietan más y más las tuercas ¿qué va a pasar?
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jueves, 12 de mayo de 2011

Una rueda de prensa sin preguntas es un comunicado



Ya sabemos que el lenguaje puede ser usado para manipular pensamiento y conducta. Una de las fórmulas consiste en crear nuevos términos -normalmente compuestos y cargados de valor ideológico- para denominar realidades, hechos o acciones que ya conocíamos con un nombre más sencillo. Muy comentado en su tiempo fue el caso de la expresión “impuesto revolucionario”, que aparecía una y otra vez en boca de periodistas y políticos hasta que alguien comenzó a llamarlo “extorsión” o “chantaje”;  su verdadero nombre, los dos componentes del signo lingüístico –significante y significado- completamente ajustados a lo que se ha llamado así toda la vida. Pues lo mismo ocurre con las “ruedas de prensa sin preguntas”, que precisamente por carecer de preguntas no son ruedas de prensa, sino comunicados. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define “rueda de prensa” como: Reunión de periodistas en torno a una figura pública para escuchar sus declaraciones y dirigirle preguntas. Por tanto, decir de una rueda de prensa que es sin preguntas parece contrario a su propia definición. No hay rueda de prensa sin preguntas y si la hay, será otra cosa, hasta ahora esa cosa existe y los periodistas conocen de sobra su nombre: “comunicado”; “comunicado oral”, si se prefiere. Justamente es eso: la lectura de un comunicado por parte de alguien relevante (un político, un gobernante, un artista…). Puede que lea lo escrito en un papel, que se lo sepa de memoria o que improvise, pero eso es lo de menos. Lo grave es que los periodistas caigan en la trampa: acepten la imposición de las “nuevas nociones” y actúen manipulados conforme a ellas. Pero, también, pueden desenmascararlas, precisamente con el lenguaje y mediante un mecanismo muy simple: recurriendo a nuestro léxico ya establecido y comúnmente compartido. Es lo que todos conocemos como “llamar a las cosas por su nombre”. No viene mal tener a mano un diccionario. Para la RAE “comunicado” es: Nota, declaración o parte que se comunica para conocimiento público. Muchos grupos –partidos, asociaciones, sindicatos, bandas terroristas, grupos religiosos, empresas- emiten comunicados, a veces también los llaman “manifiestos”, “proclamas”, “anuncios”, “mensajes”. No es nada nuevo en el trabajo periodístico. Que venga de un político o de un cargo gubernamental tampoco es novedad, lo único distinto es que lo quieren presentar como rueda de prensa cuando no lo es.



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lunes, 18 de abril de 2011

Quitar estudios del currículum para acceder a un empleo



Parece ser que lo primero que se tiene que aprender para hacer un currículum vitae es mentir. Hace no muchos años se mentía exagerando el nivel de formación; el objetivo era hinchar el currículum elevando cualquier cursillo o actividad a dato meritorio. Las cosas han cambiado diametralmente. Los parados de hoy en día tienen que mentir pero ocultando en el texto que presentarán como currículum parte de su formación. El currículum lo llevan sobre sus hombros, aunque el texto que redacten han de deshincharlo para poder acceder a un empleo de menor cualificación. Y es que aumenta la competencia para obtener los empleos que requieren menor grado de preparación, los únicos libres, por lo que se ve. Doctores, licenciados, diplomados, especialistas en diversos oficios, capacitados en una materia u otra se ven abocados a buscar lo que sea y a esconder cursos y conocimientos adquiridos como si fuesen una lacra. Desde los orientadores institucionales hasta los amigos dan similar consejo: “Quita cursos de tu currículo porque si el empresario te ve con más capacitación pensará que el empleo no te interesa mucho y acabarás yéndote a otro más acorde a tus estudios”. Éste es un supuesto muy extendido y, como es tanto lo que se tarda en encontrar un trabajo y aumenta la desesperación, uno acaba quitando conocimientos por si acaso.
Esta realidad desmonta parte del discurso dominante que sostiene que  los más cualificados se colocan con más facilidad y en mejores puestos. Sabemos que no siempre es verdad. Parte del personal medio y altamente cualificado de nuestro país se va al extranjero; otra parte trabaja como reponedores, cajeras, mozos, teleoperadoras, etc.;  y, otra parte está en el paro o aprovechado para seguir estudiando. Además de desmontar el discurso dominante, esta realidad demuestra que durante los últimos años hemos crecido sobre una economía básica, mediocre, sin diversificar ni sofisticar.
Seguramente que hay que adecuar el mundo empresarial y la enseñanza de modo que parte de los conocimientos que tengamos sirvan para trabajar en algo, pero rebajar el nivel de cualificación parece contrario a la razón y al progreso. Hay quien dice que hemos pecado de “titulitis”, como si aumentar el nivel de capacitación fuese una enfermedad inflamatoria. Se trata nuevamente de culpar a los parados: “Se ha estudiado lo que no se debía”. Se vuelve a responsabilizar siempre a los mismos, que si antes eran culpables por defecto, ahora lo son por exceso. El sistema educativo y el mundo empresarial una vez más se van de rositas. Deberíamos estar orgullosos de tener una población mejor cualificada, pero vivimos tiempos absurdos. No se puede comprender que los parados tengan que ocultar parte de sus estudios, va contra la lógica de todo currículum, donde la persona expone lo mejor de sí misma. El estudio, el esfuerzo, el interés por los conocimientos, por saber más, por mejorar no tiene valor en nuestro peculiar mercado. Nunca lo hubiésemos imaginado: ocultar la educación en el currículum para acceder a un empleo de supervivencia.

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miércoles, 6 de abril de 2011

La presentación del desempleado como culpable de su propia situación

Hay un discurso en el que los poderes que se crean en mil materias o en distintos ámbitos tienden a culpar de todo lo negativo al individuo. Con frecuencia el sujeto aislado aparece como culpable y objeto de castigo o sanción. Y, casi siempre, las grandes entidades, que se nos presentan como abstractas, salen impunes se dirija o no el foco hacia ellas. Por ejemplo, en el caso del desempleo se presenta como culpable de su propia situación al parado, que por otra parte es quien más sufre. Inicialmente puede haber un discurso en el que se reconocen factores externos al parado, del tipo: “Eres parado porque la situación es de crisis y muchas empresas se ven obligadas a cerrar o despedir gente”. Pero, superada esta fase, el parado –tratado como sujeto aislado- será presentado como responsable de su propia situación; el discurso se transforma: “Eres parado porque no tienes estudios, porque tu formación ya no vale y te tienes que reciclar, porque no te adaptas a  las demandas del mercado de trabajo, porque no tienes experiencia, porque no tienes mentalidad abierta para cambiarte de ciudad, porque no sabes montar una empresa, porque no sabes ni redactar un currículum…”.
De este modo se enfoca al individuo como culpable y quedan ocultas otras entidades con apariencia de abstractas o difusas, por ejemplo: una economía primitiva basada simplemente en el ladrillo o un sistema que permite que la empresa lleve sus instalaciones a otro lugar más barato dejando sin sustento a comarcas enteras. No se suele culpar, ni mucho menos castigar a los responsables de una economía “ladrillera”,  ni de una economía meramente especulativa que produce poco en la vida real. Como mucho se enfoca a los cargos políticos cuya sanción será perder las elecciones. Pero, como es sabido o nos han inculcado, en el caso de la economía nunca hay culpables porque los mercados conforman una segunda naturaleza cuyas crisis son recibidas como si fuese catástrofes sísmicas que sólo son responsabilidad de un destino fatal.
Todo esto afecta a un modo de pensar y de establecer el poder a través del lenguaje y del enfoque sobre unos u otros actores de la vida social. Alude a un esquema mental que vamos aprendiendo o se va depositando en nosotros. Es otra forma de ejercer el dominio sobre nuestro propio pensamiento y de fijar claramente para quién serán los castigos.

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miércoles, 26 de enero de 2011

ENSEÑEN EL BOLSO A LA CAJERA. (6) La Dirección General de Consumo remite a la Ley de Seguridad Privada y su Reglamento de desarrollo

Después de tanta carta por fin llega una respuesta y, la verdad, es muy valiosa. El día 22 de enero me contestaron desde la Sección de Información de la Dirección General de Consumo de la Comunidad de Madrid. La consulta sobre los carteles que piden a los clientes que muestren sus bolsos al pasar por caja la realicé el día 20 de enero, así que sólo han tardado dos días en contestar. Me indican que este asunto está regulado por la Ley 23/1992, de 30 de julio, de Seguridad Privada, y su Reglamento de desarrollo, aprobado por Real Decreto 2364/1994, de 9 de diciembre. Me explican el problema que les consulto con más detalle; lo que yo he entendido lo resumo en los siguientes puntos:
  • Sólo el personal de seguridad habilitado conforme a las mencionadas Normas puede ejercer funciones de vigilancia y control.
  • Las cajeras no deben realizar funciones que no les corresponden; por tanto, es "incorrecta" la exhibición de los carteles.
  • Si se realizan funciones de seguridad por personas que carecen de habilitación se incurre en "infracción administrativa" cuya "correción" depende del Ministerio del Interior.
Estoy muy agradecida por esta respuesta, aunque supongo que es su trabajo, es decir, son órganos de la administración pública que están para eso. Sin embargo, me han decepcionado las llamadas organizaciones de consumidores de la sociedad civil. A la consulta en sí ninguna de ellas me ha contestado aún, tan sólo he recibido correos de esos automáticos que confirman la llegada del mensaje. También parecen automáticos -no lo sé con certeza- unos mensajes que he recibido de dos de estas organizaciones en los que me hacen saber que para poder realizar consultas hay que ser socio; requisito que comprendo para casos de asesoramiento muy particulares, para que tramiten alguna reclamación o para acudir a los tribunales, pero no lo veo tan claro para el asunto sencillo y general sobre el que he preguntado. Tampoco entiendo por qué en sus páginas tienen apartados para que cualquiera redacte consultas si luego no las van a atender, sólo es para socios, mejor dicho, para captar socios.
Como la Dirección General de Consumo de la Comunidad de Madrid sí ha contestado y con celeridad, recomiendo en primer lugar consultar a este organismo. Por si alguien necesita escribir estas son sus señas:
Sección de Información
Dirección General de Consumo
C/ Ventura Rodríguez, 7-4ª Planta
28008 Madrid
consultas.consumo@madrid.org
Esto es para la Comunidad de Madrid; en la web del Instituto Nacional de Consumo figuran las señas de las Direcciones Generales de Consumo de todas las comunidades autónomas.


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martes, 25 de enero de 2011

ENSEÑEN EL BOLSO A LA CAJERA. (5) Carteles retirados, queda uno



Cerca de mi casa hay cuatro establecimientos de Eroski: dos grandes y dos pequeños. Estos últimos presentan un aspecto descuidado y sucio. Los carteles en los que se pide a los clientes que muestren sus bolsos sólo los he visto en uno de los pequeños, el más desastrado de todos. El día 21 de enero esos carteles fueron retirados de las cajas, aunque dejaron uno, el puesto sobre la columna. Los de las cajas estaban ubicados exactamente en cada mampara de plástico transparente que las protege. En lugar de los desafortunados carteles han puesto otros en los que se solicita dinero para los damnificados por el terremoto de Haití. Es tan excesivo el desaliño que hay en este establecimiento que uno de los carteles retirados anda rodando por esa especie de encimera -no hay cinta transportadora-, o lugar donde los clientes colocan los productos antes de pagar.

         Me resulta imposible saber si han quitado los desagradables carteles debido a los escritos que les he enviado porque nunca he recibido respuesta, ni por correo ni por teléfono. En Eroski la cortesía mínima de contestar al que escribe no la practican. Francamente, no creo que se hayan retirado los carteles por mis cartas, ni porque tengan convencimiento alguno de que los mensajes de dichos carteles entran en contradicción con el derecho a la intimidad de los clientes. Si lo hubiesen hecho por convencimiento también habrían quitado el de la columna, aunque, dados el desorden y la dejadez imperante en esa tienda, se puede pensar que ese se les ha olvidado. En realidad, creo que los han quitado porque es muy acuciante socorrer a los haitianos que padecen por el devastador seísmo. Es un motivo muy urgente e importante. Les sugiero que retiren el molesto cartel de la columna y en su lugar coloquen uno bien grande, tamaño cartulina -los otros son de tamaño folio-, para solicitar la ayuda solidaria. Ojalá lo hicieran, sería lo mejor para todos.

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