Ya sabemos que el
lenguaje puede ser usado para manipular pensamiento y conducta. Una de las
fórmulas consiste en crear nuevos términos -normalmente compuestos y cargados
de valor ideológico- para denominar realidades, hechos o acciones que ya
conocíamos con un nombre más sencillo. Muy comentado en su tiempo fue el caso
de la expresión “impuesto revolucionario”, que aparecía una y otra vez en boca
de periodistas y políticos hasta que alguien comenzó a llamarlo “extorsión” o
“chantaje”; su verdadero nombre, los dos
componentes del signo lingüístico –significante y significado- completamente
ajustados a lo que se ha llamado así toda la vida. Pues lo mismo ocurre con las
“ruedas de prensa sin preguntas”, que precisamente por carecer de preguntas no
son ruedas de prensa, sino comunicados. El diccionario de la Real Academia
Española (RAE) define “rueda de prensa” como:
Reunión de periodistas en torno a una figura
pública para escuchar sus declaraciones y dirigirle preguntas. Por tanto, decir de una rueda de prensa que
es sin preguntas parece contrario a su propia definición. No hay rueda de
prensa sin preguntas y si la hay, será otra cosa, hasta ahora esa cosa existe y
los periodistas conocen de sobra su nombre: “comunicado”; “comunicado oral”, si
se prefiere. Justamente es eso: la lectura de un comunicado por parte de
alguien relevante (un político, un gobernante, un artista…). Puede que lea lo
escrito en un papel, que se lo sepa de memoria o que improvise, pero eso es lo
de menos. Lo grave es que los periodistas caigan en la trampa: acepten la
imposición de las “nuevas nociones” y actúen manipulados conforme a ellas. Pero,
también, pueden desenmascararlas, precisamente con el lenguaje y mediante un
mecanismo muy simple: recurriendo a nuestro léxico ya establecido y comúnmente
compartido. Es lo que todos conocemos como “llamar a las cosas por su nombre”. No
viene mal tener a mano un diccionario. Para la RAE “comunicado” es: Nota, declaración o parte que se comunica
para conocimiento público. Muchos grupos –partidos, asociaciones,
sindicatos, bandas terroristas, grupos religiosos, empresas- emiten
comunicados, a veces también los llaman “manifiestos”, “proclamas”, “anuncios”,
“mensajes”. No es nada nuevo en el trabajo periodístico. Que venga de un
político o de un cargo gubernamental tampoco es novedad, lo único distinto es
que lo quieren presentar como rueda de prensa cuando no lo es.
jueves, 12 de mayo de 2011
lunes, 18 de abril de 2011
Quitar estudios del currículum para acceder a un empleo
Parece ser que lo
primero que se tiene que aprender para hacer un currículum vitae es mentir. Hace no muchos años se mentía
exagerando el nivel de formación; el objetivo era hinchar el currículum
elevando cualquier cursillo o actividad a dato meritorio. Las cosas han
cambiado diametralmente. Los parados de hoy en día tienen que mentir pero
ocultando en el texto que presentarán como currículum parte de su formación. El
currículum lo llevan sobre sus hombros, aunque el texto que redacten han de
deshincharlo para poder acceder a un empleo de menor cualificación. Y es que
aumenta la competencia para obtener los empleos que requieren menor grado de
preparación, los únicos libres, por lo que se ve. Doctores, licenciados,
diplomados, especialistas en diversos oficios, capacitados en una materia u
otra se ven abocados a buscar lo que sea y a esconder cursos y conocimientos
adquiridos como si fuesen una lacra. Desde los orientadores institucionales
hasta los amigos dan similar consejo: “Quita cursos de tu currículo porque si
el empresario te ve con más capacitación pensará que el empleo no te interesa
mucho y acabarás yéndote a otro más acorde a tus estudios”. Éste es un supuesto
muy extendido y, como es tanto lo que se tarda en encontrar un trabajo y
aumenta la desesperación, uno acaba quitando conocimientos por si acaso.
Esta realidad desmonta
parte del discurso dominante que sostiene que
los más cualificados se colocan con más facilidad y en mejores puestos.
Sabemos que no siempre es verdad. Parte del personal medio y altamente
cualificado de nuestro país se va al extranjero; otra parte trabaja como
reponedores, cajeras, mozos, teleoperadoras, etc.; y, otra parte está en el paro o aprovechado
para seguir estudiando. Además de desmontar el discurso dominante, esta
realidad demuestra que durante los últimos años hemos crecido sobre una
economía básica, mediocre, sin diversificar ni sofisticar.
Seguramente que hay
que adecuar el mundo empresarial y la enseñanza de modo que parte de los
conocimientos que tengamos sirvan para trabajar en algo, pero rebajar el nivel
de cualificación parece contrario a la razón y al progreso. Hay quien dice que
hemos pecado de “titulitis”, como si aumentar el nivel de capacitación fuese
una enfermedad inflamatoria. Se trata nuevamente de culpar a los parados: “Se
ha estudiado lo que no se debía”. Se vuelve a responsabilizar siempre a los
mismos, que si antes eran culpables por defecto, ahora lo son por exceso. El
sistema educativo y el mundo empresarial una vez más se van de rositas.
Deberíamos estar orgullosos de tener una población mejor cualificada, pero
vivimos tiempos absurdos. No se puede comprender que los parados tengan que
ocultar parte de sus estudios, va contra la lógica de todo currículum, donde la
persona expone lo mejor de sí misma. El estudio, el esfuerzo, el interés por
los conocimientos, por saber más, por mejorar no tiene valor en nuestro
peculiar mercado. Nunca lo hubiésemos imaginado: ocultar la educación en el
currículum para acceder a un empleo de supervivencia.
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miércoles, 6 de abril de 2011
La presentación del desempleado como culpable de su propia situación
Hay un discurso en el
que los poderes que se crean en mil materias o en distintos ámbitos tienden a
culpar de todo lo negativo al individuo. Con frecuencia el sujeto aislado
aparece como culpable y objeto de castigo o sanción. Y, casi siempre, las
grandes entidades, que se nos presentan como abstractas, salen impunes se
dirija o no el foco hacia ellas. Por ejemplo, en el caso del desempleo se
presenta como culpable de su propia situación al parado, que por otra parte es
quien más sufre. Inicialmente puede haber un discurso en el que se reconocen
factores externos al parado, del tipo: “Eres
parado porque la situación es de crisis y muchas empresas se ven obligadas a
cerrar o despedir gente”. Pero, superada esta fase, el parado –tratado como
sujeto aislado- será presentado como responsable de su propia situación; el
discurso se transforma: “Eres parado
porque no tienes estudios, porque tu formación ya no vale y te tienes que
reciclar, porque no te adaptas a las
demandas del mercado de trabajo, porque no tienes experiencia, porque no tienes
mentalidad abierta para cambiarte de ciudad, porque no sabes montar una
empresa, porque no sabes ni redactar un currículum…”.
De este modo se enfoca
al individuo como culpable y quedan ocultas otras entidades con apariencia de
abstractas o difusas, por ejemplo: una economía primitiva basada simplemente en
el ladrillo o un sistema que permite que la empresa lleve sus instalaciones a
otro lugar más barato dejando sin sustento a comarcas enteras. No se suele
culpar, ni mucho menos castigar a los responsables de una economía “ladrillera”,
ni de una economía meramente
especulativa que produce poco en la vida real. Como mucho se enfoca a los cargos
políticos cuya sanción será perder las elecciones. Pero, como es sabido o nos
han inculcado, en el caso de la economía nunca hay culpables porque los
mercados conforman una segunda naturaleza cuyas crisis son recibidas como si
fuese catástrofes sísmicas que sólo son responsabilidad de un destino fatal.
Todo esto afecta a un
modo de pensar y de establecer el poder a través del lenguaje y del enfoque
sobre unos u otros actores de la vida social. Alude a un esquema mental que
vamos aprendiendo o se va depositando en nosotros. Es otra forma de ejercer el
dominio sobre nuestro propio pensamiento y de fijar claramente para quién serán
los castigos.
miércoles, 26 de enero de 2011
ENSEÑEN EL BOLSO A LA CAJERA. (6) La Dirección General de Consumo remite a la Ley de Seguridad Privada y su Reglamento de desarrollo
Después
de tanta carta por fin llega una respuesta y, la verdad, es muy
valiosa. El día 22 de enero me contestaron desde la Sección de
Información de la Dirección General de Consumo de la Comunidad de
Madrid. La consulta sobre los carteles que piden a los clientes que
muestren sus bolsos al pasar por caja la realicé el día 20 de enero, así
que sólo han tardado dos días en contestar. Me indican que este asunto
está regulado por la Ley 23/1992, de 30 de julio, de Seguridad Privada, y su Reglamento de desarrollo, aprobado por Real Decreto 2364/1994, de 9 de diciembre. Me explican el problema que les consulto con más detalle; lo que yo he entendido lo resumo en los siguientes puntos:
- Sólo el personal de seguridad habilitado conforme a las mencionadas Normas puede ejercer funciones de vigilancia y control.
- Las cajeras no deben realizar funciones que no les corresponden; por tanto, es "incorrecta" la exhibición de los carteles.
- Si se realizan funciones de seguridad por personas que carecen de habilitación se incurre en "infracción administrativa" cuya "correción" depende del Ministerio del Interior.
Estoy
muy agradecida por esta respuesta, aunque supongo que es su trabajo, es
decir, son órganos de la administración pública que están para eso. Sin
embargo, me han decepcionado las llamadas organizaciones de
consumidores de la sociedad civil. A la consulta en sí ninguna de ellas
me ha contestado aún, tan sólo he recibido correos de esos automáticos
que confirman la llegada del mensaje. También parecen automáticos -no lo
sé con certeza- unos mensajes que he recibido de dos de estas
organizaciones en los que me hacen saber que para poder realizar
consultas hay que ser socio; requisito que comprendo para casos de
asesoramiento muy particulares, para que tramiten alguna reclamación o
para acudir a los tribunales, pero no lo veo tan claro para el asunto
sencillo y general sobre el que he preguntado. Tampoco entiendo por qué
en sus páginas tienen apartados para que cualquiera redacte consultas si
luego no las van a atender, sólo es para socios, mejor dicho, para
captar socios.
Como la Dirección General de Consumo de la Comunidad de Madrid sí ha
contestado y con celeridad, recomiendo en primer lugar consultar a este
organismo. Por si alguien necesita escribir estas son sus señas:Sección de Información
Dirección General de Consumo
C/ Ventura Rodríguez, 7-4ª Planta
28008 Madrid
consultas.consumo@madrid.org
Esto es para la Comunidad de Madrid; en la web del Instituto Nacional de Consumo figuran las señas de las Direcciones Generales de Consumo de todas las comunidades autónomas.
martes, 25 de enero de 2011
ENSEÑEN EL BOLSO A LA CAJERA. (5) Carteles retirados, queda uno
Cerca de mi casa hay
cuatro establecimientos de Eroski: dos grandes y dos pequeños. Estos últimos
presentan un aspecto descuidado y sucio. Los carteles en los que se pide a los
clientes que muestren sus bolsos sólo los he visto en uno de los pequeños, el
más desastrado de todos. El día 21 de enero esos carteles fueron retirados de
las cajas, aunque dejaron uno, el puesto sobre la columna. Los de las cajas
estaban ubicados exactamente en cada mampara de plástico transparente que las
protege. En lugar de los desafortunados carteles han puesto otros en los que se
solicita dinero para los damnificados por el terremoto de Haití. Es tan
excesivo el desaliño que hay en este establecimiento que uno de los carteles
retirados anda rodando por esa especie de encimera -no hay cinta
transportadora-, o lugar donde los clientes colocan los productos antes de pagar.
Me resulta imposible saber si han
quitado los desagradables carteles debido a los escritos que les he enviado
porque nunca he recibido respuesta, ni por correo ni por teléfono. En Eroski la
cortesía mínima de contestar al que escribe no la practican. Francamente, no
creo que se hayan retirado los carteles por mis cartas, ni porque tengan
convencimiento alguno de que los mensajes de dichos carteles entran en
contradicción con el derecho a la intimidad de los clientes. Si lo hubiesen
hecho por convencimiento también habrían quitado el de la columna, aunque,
dados el desorden y la dejadez imperante en esa tienda, se puede pensar que ese
se les ha olvidado. En realidad, creo que los han quitado porque es muy
acuciante socorrer a los haitianos que padecen por el devastador seísmo. Es un
motivo muy urgente e importante. Les sugiero que retiren el molesto cartel de
la columna y en su lugar coloquen uno bien grande, tamaño cartulina -los otros
son de tamaño folio-, para solicitar la ayuda solidaria. Ojalá lo hicieran,
sería lo mejor para todos.
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lunes, 24 de enero de 2011
ENSEÑEN EL BOLSO A LA CAJERA. (4) Otra carta, ahora a las organizaciones de consumidores
El día 17 de enero
todo seguía igual: no habían retirado los carteles en los que se pide a los
clientes que muestren sus bolsos ni habían contestado a las cartas. Ese mismo
día decidí entrar en la web de la revista Consumer
Eroski -publicación que tiene el grupo sobre consumo- y enviar de
nuevo los dos escritos anteriores: uno a través del enlace
"Escríbenos" y otro a una dirección de correo que allí figura. Por
falta de insistencia que no sea, aburre, pero aguanto. El día 20 enero seguía
sin respuesta alguna de Eroski (atención al cliente, fundación, revista), así
que, mientras continuaba esperando, escribí otra carta para consultar a organizaciones
de defensa de los derechos de los consumidores, tanto de la sociedad civil como
de la administración. La carta con la consulta es la que sigue:
Estimados señoras y señores:
Encantada de saludarles. El motivo de
esta carta es hacer una consulta sobre un asunto que creo que atañe a los
derechos de los consumidores aunque no medie el dinero de éstos sino un derecho
fundamental. En un establecimiento de Eroski situado en mi barrio hay unos
letreros en los que se puede leer esto: " POR FAVOR, ENSEÑEN LOS BOLSOS AL
PASAR POR LÍNEA DE CAJAS. GRACIAS Y DISCULPEN LAS MOLESTIAS". En mi
opinión, esos carteles entran en contradicción con el derecho a la intimidad
reconocido en el artículo 18 de la Constitución Española de 1978. Como
saben, el artículo 18 figura en el Título I, que es el De los
derechos y deberes fundamentales.
Los comercios tienen derecho a
defenderse de hurtos y robos, pero no todos recurren a esa práctica, en la que
se pide a los clientes que muestren los bolsos a las cajeras. Además, parece
que mendiante esos carteles se nos trate a todos los clientes como sospechosos.
Recuerdo esta práctica en otro hipermercado de mi entorno, el antiguo
Continente; en este caso el bolso se mostraba a los vigilantes uniformados
antes de entrar. También, en un establecimiento del Hiper Usera (Grupo IFA)
había carteles similares y las cajeras pedían a los clientes que mostrasen su
bolso. En ambos casos esta práctica se abandonó hace ya bastantes años. No sé
si por decisión propia o porque no se puede hacer. Mi consulta la desgloso en
estas preguntas:
- ¿Se deben retirar los carteles por
entrar en contradicción con el derecho a
la intimidad?
- ¿Puede un comercio defender sus
intereses disminuyendo el derecho a la intimidad de los clientes?
- ¿Las cajeras son personal que pueda
mirar en el bolso de todos los clientes?
- ¿Se puede considerar a todo cliente
sospechoso y, por tanto, pedirle que muestre su bolso?
Me gustaría saber si ha habido
reclamaciones o denuncias que aborden este tema y cómo han sido resueltas. Les
agradecería que me diesen algo de información al respecto o me indicasen algún
enlace o web donde la pueda encontrar.
He
intentado ponerme en contacto con Eroski
pero aún no me han contesado ni tampoco han retirado los carteles.
Muchas gracias por prestarme atención y
por la labor que hacen a favor de los derechos de los consumidores. Necesito y
espero su respuesta.
Reciban un
cordial saludo.
Recapitulación de
escritos:
·
09-12-2009: Relleno formulario de la hoja de sugerencias
de Eroski.
·
18-12-2009: Escribo carta al servicio de atención al
cliente.
·
11-01-2010: Nueva carta que envío al servicio de
atención a cliente y a la Fundación Eroski.
·
17-01-2010: Las dos cartas anteriores las envío también
a la revista Consumer Eroski.
·
20-01-2010: Ahora una consulta -la carta del presente
post- que envío a: OCU, FACUA, CECUMADRID, CECU, CEACCU, UCE, FUCI, Consejo de
Consumidores y Usuarios, Dirección General de Consumo de la Comunidad de
Madrid.
A esperar, otra vez
más.
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