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jueves, 12 de mayo de 2016

Voceando “¡Amnistía, libertad!” en la “dictadura” de Rajoy

A las movilizaciones que se han ido sucediendo durante el Gobierno de Mariano Rajoy (Partido Popular) por sus políticas de recortes y privatizaciones —desmantelamiento del Estado de bienestar—, la reforma laboral, la precariedad y la pobreza se han sumando las protestas contra la represión, cuya frecuencia ha ido en aumento en los últimos meses. Son, por un lado, una respuesta a los encarcelamientos de huelguistas, sindicalistas, anarquistas, activistas o artistas; y, por otro, se deben a la entrada en vigor de la ley mordaza, eufemísticamente llamada por el Gobierno Ley de Seguridad Ciudadana, que contempla multas que restringen el ejercicio de los derechos de reunión e información y la libertad de expresión, afectando de forma muy especial a manifestantes y reporteros gráficos. El siete de mayo de 2016 tuvo lugar en Madrid una de estas protestas antirrepresivas convocada por la Coordinadora 25S; fue como un viaje al pasado, concretamente a la dictadura franquista, a través del lenguaje empleado en las reivindicaciones. Los lemas de antaño “Amnistía” y “Libertad, presos políticos” se recuperaron para protestar contra el Gobierno de Rajoy. Si en viejas fotografías aparecen pancartas con la palabra “Amnistía”, en las del siete de mayo se retoma el término y se le añaden adjetivos como en la pancarta de cabecera, que dice “Amnistía social y política ya!” Si en otros tiempos se gritaba “Libertad, presos políticos”, usando el masculino genérico, hoy se alterna el lema en masculino y femenino, incluso algunos colectivos emplean sólo el femenino genérico: “Libertad, presas políticas”. Por lo demás, parece que pocas cosas hayan cambiado o que la libertad y los derechos ni en democracia están del todo garantizados. Después de casi cuarenta años de democracia representativa en España, es posible que los manifestantes y una parte de la opinión pública la perciban como simplemente una formalidad, un armazón, una estructura en la que se puede encarcelar, multar, en definitiva, represaliar a los ciudadanos que luchan siempre que se mantengan las rutinas y los procedimientos del voto cada cuatro años. Quizá sólo por este último hecho no se pueda llamar a este periodo la dictadura de Rajoy. Para indicar esta salvedad, habrá que escribirlo entre comillas.


La manifestación estaba convocada para las siete de la tarde pero partió media hora después desde la Puerta del Sol hacia Neptuno (plaza de Cánovas del Castillo), donde llegó hacia las ocho y media. La encabezaba la pancarta de la Coordinadora 25S que decía “Derogación Ley Mordaza. Amnistía social y política ya!” Sus  portadores llevaban mordazas de color rojo. Como se puede observar el lema de la pancarta contiene las dos principales reivindicaciones, las cuales también se desarrollan en el manifiesto de la convocatoria y que fue leído en Neptuno antes de desconvocar la protesta. En cuanto a la derogación de la ley mordaza, en dicho texto se quejan de que los partidos políticos con posibilidad de formar gobierno —citan a PSOE, Ciudadanos, Podemos e Izquierda Unida— prometieron en campaña derogarla pero, como no lo han hecho, añaden: “nuestra labor como pueblo es defender en la calle lo que en las instituciones no parece posible: la Democracia y la Libertad de Expresión”. Además señalan que la ley mordaza tiene dos objetivos: “mantener a raya a los sectores potencialmente peligrosos, es decir, a las clases trabajadoras” y “defender a la clase dominante” (políticos y empresarios) y “su forma de vida”, y se alude a la reforma laboral, el rescate bancario y a presuntos casos de fraude fiscal y corrupción.
Algunas proclamas que se pudieron leer y escuchar a lo largo de la marcha relacionaban directamente la ley mordaza con un régimen dictatorial, por ejemplo: “Ley mordaza, dictadura descarada”; “Ley mordaza, dictadura franca”—nótese la similitud con el adjetivo “franquista”—; “Ley mordaza, terrorismo estatal”; “¡Basta ya de Estado policial!”; “Ley mordaza, es una amenaza”. También en el primer párrafo del manifiesto, tras señalar una advertencia de las Naciones Unidas para España, se insinúa el carácter dictatorial de la situación actual: “El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha instado al Estado español a que deje de usar la Ley de Seguridad Ciudadana y los artículos del Código Penal relacionados con el terrorismo para reprimir los derechos de libertad de expresión, reunión o manifestación, y que defina el delito de terrorismo de forma restrictiva, algo que suele recomendar a las dictaduras”.
Plataformas  para casos concretos
“No se pueden llenar las cárceles de personas cuyo delito es buscar el buen vivir de todos y todas en vez del lucro de unos pocos”. Esta frase del manifiesto sirve para sustentar la petición de amnistía, es decir, el olvido de los delitos de las represaliadas y los represaliados por sus ideas políticas, sus creaciones artísticas o su activismo social. De hecho, en la marcha se voceó “¡Amnistía, libertad!” en referencia al conjunto de estas personas, no obstante también asistieron plataformas y grupos que pedían la absolución o libertad para casos concretos. Ejemplos: la Plataforma Absolución C.S. 13 Rosas, que estaban apoyando a Elena y Jesús; la Plataforma de Apoyo a los Internacionalistas Detenidos 27E; la Plataforma Libertad Nahuel, que es como se conoce a Juan Manuel Bustamante Vergara, activista del colectivo Straight Edge Madrid; una bandera de Andalucía con las siglas SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores) marchaba junto a una pancarta que reclamaba “Amnistía, libertad” con la foto de Andrés Bódalo, concejal de Jaén en Común (Podemos);  muy similar era la pancarta con la imagen del joven vallecano Alfonso Fernández Ortega, en la que se leía “Alfon, libertad”. El Grupo Propresxs Madrid exigía el “Fin del régimen FIES y el aislamiento” en su pancarta, donde añadía: “Presxs enfermxs a la calle. Fin de la represión”.
Durante la marcha se vieron los símbolos de algunos partidos políticos de izquierda, sindicatos minoritarios y movimientos sociales. El PCE llevaba una pancarta que rezaba “Frente a su represión, nuestra revolución”; también había banderolas de las Juventudes Comunistas y del PCE de Madrid. Algunos participantes portaban en sus ropas pegatinas de Unidad Popular-Izquierda Unida (UP-IU). Ondeaban las banderolas del sindicato Solidaridad Obrera y había algunos manifestantes con las camisetas de Coca-Cola en Lucha. Como de costumbre acudieron los Yay@sflautas de Madrid con sus chalecos fosforescentes. El 15M llevó una pancarta en la que ponía “Ante sus mordazas, nuestra libertad”. A esta protesta antirrepresiva se sumó un nutrido grupo “Contra la estafa hipotecaria UCI”, en cuya pancarta también aparecía el logo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Otros asistentes fueron la Coordinadora de Desempleadxs Precarixs y un grupo contra la impunidad del franquismo  que gritaba “Depuración de los jueces fascistas”, “Las fosas se abren con jueces y fiscales”. Una pancarta mencionaba el movimiento francés Nuit Debout  y agregaba “Convergencia de todas las luchas”, en vistas a la movilización internacional que se pretende realizar coincidiendo con el quinto aniversario del 15M.
Esta protesta antirrepresión del siete de mayo se presentó dos días antes en un acto celebrado en el Teatro del Barrio de Madrid, en el cual, presencialmente o a través de vídeo, intervinieron artistas, representantes  de movimientos sociales y de UP-IU, Compromís, BNG, CUP, ERC, EH Bildu y el SAT. En la web de la Coordinadora 25S figuran más de treinta colectivos que se adhieren a la protesta, entre ellos están Madres contra la Represión, No Somos Delito, Marchas de la Dignidad de Madrid, CGT Madrid, Izquierda Castellana, Asamblea Gamonal y la Asamblea 15M de Valladolid.
Un detenido
La manifestación transcurrió pacíficamente desde Sol hasta Neptuno. La calle de Alcalá estuvo cortada al tráfico en todos sus carriles, aunque la marcha sólo ocupaba los de un sentido de la circulación. Estaba protegida por chicos y chicas con un brazalete rojo que, como suelen hacer, se situaron en los laterales a lo largo de todo el recorrido. En Neptuno, el punto de llegada, se observaba un enorme despliegue policial. Había furgones de la Policía Nacional en la confluencia de la plaza de Cánovas del Castillo y la Carrera de San Jerónimo, donde se ubica el Congreso, que impedían el paso hacia esta última calle. Frente a ellos, se procedió a la lectura del manifiesto y algunos oradores expusieron breves discursos. Mientras esto ocurría, los jóvenes del brazalete rojo se situaron, haciendo de barrera, entre el grueso de los congregados y los agentes de policía que cortaban el paso por la Carrera de San Jerónimo. Había más lecheras de la policía y agentes a derecha e izquierda de la confluencia de calles. Todo acaeció sosegadamente y la manifestación se desconvocó por una oradora con la misma calma. Después algunos asistentes procedieron a abandonar la zona, pero otros permanecieron allí más tiempo. Según ha informado Kaosenlared, se produjo “un confuso episodio hacia el final de la protesta” y la policía detuvo a un joven e identificó a un reportero que intentaba grabar.
La movilización fue comunicada a la Delegación del Gobierno, según lo difundido por los convocantes en las redes sociales. Esta comunicación a las autoridades contribuye a dar más confianza en la seguridad de la protesta y a evitar conflictos con la policía; no obstante, en esas mismas redes también se dio el nombre de un abogado de guardia del grupo Legal Sol, por lo que pudiera pasar.
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