miércoles, 23 de marzo de 2016

“Respuesta legítima” a las agresiones neonazis en Alcobendas y Sanse

La cicatriz va desde la oreja hasta la boca; se aprecia el tono azulado del hilo que la cose. Asoman los pelos de una barba afeitada no hace muchos días. Se adivina la cara de un hombre joven. No se ven ni los ojos ni la nariz ni los labios, tan solo el carrillo con los puntos de sutura. Quienes han difundido la fotografía por las redes sociales indican que es la cara de uno de los chicos  apuñalados por neonazis en San Sebastián de los Reyes (Sanse) en la madrugada del cuatro de marzo. Según la octavilla de Alcosanse Antifascista que repartieron en la manifestación, el joven también fue apuñalado en el costado “pasándole el cuchillo a dos milímetros del pulmón, provocándole un neumotórax”. En la octavilla se explica que “dos jóvenes estaban caminado por la calle cuando fueron asaltados por un grupo de neonazis  que, al grito de ‘guarros’ y ‘rojos de mierda’, la emprendieron a golpes y puñaladas con ellos”. El otro joven apuñalado tiene 36 puntos de sutura en una mano y cinco en la cara, según el mismo papel. Por las redes sociales también han difundido, relacionándolo con este suceso, dos fotografías más, una con una camiseta deportiva manchada supuestamente de sangre y otra con una cazadora destrozada. La octavilla dice que el joven más gravemente herido ha estado en la UCI, aunque ya ha recibido el alta médica. Los dos jóvenes son de Alcobendas pero fueron agredidos en una calle de San Sebastián de los Reyes. Se trata de dos grandes poblaciones del norte de la Comunidad de Madrid; una está al lado de la otra. Sus vecinos suelen realizar acciones conjuntas, incluso emplean el término Alcosanse para identificar un agrupamiento o acto común. La manifestación del sábado doce de marzo contra las agresiones neonazis es uno de esos actos, comenzó a las seis de la tarde en la plaza Mayor de Alcobendas y estaba previsto que finalizase en la plaza del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, pero allí había instalado un mercadillo medieval, por lo que acabó un poco más allá, en una placita de la calle Real, donde se procedió a la lectura de un manifiesto.
“Vuestra indiferencia nos apuñala”, dirigido a las autoridades
En los dos textos, la octavilla y el manifiesto leído al final, se critica que los presuntos agresores —entre ellos señalan a un neonazi apodado “El Fofi” y un menor que ha estado detenido tres veces en quince días— ya hayan sido puestos en libertad, y se denuncia la impunidad que disfrutan estos “grupúsculos fascistas”. Los manifestantes critican la pasividad de las autoridades policiales, judiciales y municipales. Rechazan que el asunto sea considerado por el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes un conflicto entre bandas rivales, más cuando “hasta el propio alcalde ha sido amenazado por estos sujetos”. Para Alcosanse Antifascista, grupo autor de ambos escritos, se trata de “un problema de presencia nazi en nuestros barrios y todo lo que ello conlleva de racismo, machismo, homofobia e intolerancia a lo diferente” (octavilla).Si existe rivalidad la entienden así: en un lado, “dos pueblos que luchan unidos por la libertad y la justicia”; y en el otro lado, “una banda de energúmenos ignorantes dirigidos por el odio y sin ética ni moral que intentan frenar esta lucha, haciendo el servicio de matones a los que tienen el poder en este país”(manifiesto). Esta última frase, como se observa, encuadra el problema dentro  de la lucha de clases. También se quejan de que el Ayuntamiento de Alcobendas haya quitado las pancartas que convocaban a la manifestación y haya amenazado con multas. En definitiva, dirigiéndose a las autoridades, las culpan: “Vuestra pasividad y vuestros impedimentos a la respuesta legítima a esta y todas las agresiones por parte de estos grupos os posiciona, y lo hace del lado de los agresores”; y añade seguidamente uno de los lemas de la protesta pero dirigido a la segunda persona del plural, las autoridades: “Y es vuestra indiferencia la que nos apuñala”. (Exactamente el lema es “Tu indiferencia nos apuñala”, así fue coreado en la protesta y se entiende que va dirigido a cualquiera que no muestre interés por el problema).
La “respuesta legítima”
La pancarta de cabecera reza “Ninguna agresión sin respuesta. Alcosanse Antifascista”. No se especifica cuál ha de ser la respuesta porque se supone que es la propia manifestación. Esta idea queda reforzada en el comunicado leído al final, cuando se indica que “esta manifestación es la mejor manera de demostrar” que no se trata de reyertas entre bandas. En dicho manifiesto, cuando se denuncian los impedimentos del Ayuntamiento de Alcobendas porque procedió a retirar las pancartas de la convocatoria de la manifestación, se refieren a ésta como la “respuesta legítima” a las agresiones neonazis.
Los antifascistas y la policía velando por la seguridad
La marcha comenzó media hora más tarde de la hora indicada, ya que se estuvo aguardando un tiempo para que llegasen al punto de partida, la plaza Mayor de Alcobendas, los vecinos de ambas localidades, pero, sobre todo, los jóvenes antifascistas procedentes de diversas poblaciones de la Comunidad de Madrid. Algunos de estos jóvenes presentaban una determinada estética en sus peinados y en su indumentaria, aunque esto no era muy general ni lo que les distinguía; lo que les hacía reconocibles como antifascistas eran sus banderas de un solo color: unas, rojas; otras, negras. También ondearon una banderola de la Coordinadora Antifascista y un par de banderas republicanas. Las chicas y los chicos que llevaban un brazalete rojo constituían el dispositivo de seguridad desde el interior de la propia protesta. Se situaron en los laterales del grueso de la manifestación. Algunos de ellos, al principio de la marcha, parecían preocupados por no dejar los flancos al descubierto, por tapar todos los huecos. La seguridad se convirtió en algo muy relevante durante la protesta. El enorme despliegue policial en unas ciudades tan tranquilas asombró a propios y a extraños. Hicieron acto de presencia coches y motos de la policía municipal de las dos ciudades en la parte del trayecto que correspondía a sus respectivos territorios, y los furgones y agentes de la Policía Nacional custodiaban la manifestación por todas partes y en todo momento. En la avenida de España —común en algunos tramos a los dos municipios— los agentes de la Policía Nacional estaban en la acera de Alcobendas y en el separador de las dos corrientes de la circulación;  en cada uno de estos lados la distancia entre un agente y el siguiente era alrededor de tres metros. Llevaban el casco colgando de la cintura y alguno se tapó la cara dejando visibles tan solo los ojos. La vigilancia policial y la realizada por los propios manifestantes conformaban unas barreras que hacían difícil salir o entrar en la protesta, aunque, desde luego, se podía hacer. Algunos vecinos participantes de las dos ciudades  se sorprendieron al ver que no se avanzaba por la avenida de España hacia la calle Real  de Sanse, sino que el recorrido iba a ser por la avenida de la Sierra y otras calles supuestamente menos concurridas, no obstante no hubo quejas que destacar y los congregados, casi como un bloque, siguieron a los furgones policiales que guiaban la caminata. La protesta duró alrededor de dos horas y transcurrió pacíficamente, aunque la sensación de que aquello podía estallar y de alto riesgo se mantuvo de principio a fin. Incluso, una vez acabada la protesta, los vehículos de la policía continuaban por las calles, especialmente por las más próximas a la estación del tren de Cercanías.
“Disolución bandas nazis”
Nada más echar a andar los reunidos corearon las emblemáticas proclamas “¡No, no, no pasarán!” y “Madrid será la tumba del fascismo”. Lógicamente la mayoría de las consignas orales y escritas eran de repulsa contra los neonazis y los fascistas, y contra ellos plantean la lucha desde los barrios donde la participación de los vecinos es más directa; se voceó: “No (2), nazis no (2)”; “Fuera fascistas de nuestros barrios”; “¡Vecino, alerta, hay nazis en tu puerta!”; “Los barrios los defiende la juventud rebelde”. A los nazis y fascistas se les rechaza por su carácter brutalmente violento: “Sin cuchillos no sois nada”; “Vosotros, fascistas, sois los terroristas”. A lo largo de toda la protesta se vinculó la existencia de nazis y fascistas con la lucha de clases: “Los ricos señalan, los nazis apuñalan”; “No es delincuencia, es lucha de clases”; “Nativa o extranjera, la misma clase obrera”. Fue la Asociación de Madres contra la Represión quien en su pancarta formuló la exigencia más clara y contundente expresada de forma muy escueta: “Disolución bandas nazis”.
Una buena parte de las consignas orales expresaron un discurso tremendamente radical, no sólo contra los nazis, sino también contra la policía. Se trataba de frases muy agresivas contra los nazis en las que se hacía referencia, por ejemplo, a cuerpos destrozados; en cierto modo hablaban de lo mismo que repudiaban, la violencia, lo que no deja de ser un contrasentido. Algunos manifestantes comentaban tímidamente esta agresividad en el lenguaje y se percibía que estaban incómodos. Por su parte los policías inevitablemente tuvieron que oír mensajes en los que se les mencionaba, sin embargo se mantuvieron con templanza y serenidad cumpliendo su obligación de custodiar la marcha.  
El recuerdo de los “caídos” por la violencia fascista
En la manifestación se pasearon pancartas en memoria de las víctimas de las agresiones fascistas. En una se leía “Si dejamos que el tiempo cierre las heridas… terminaremos por chocar con la misma piedra. Richard, 20 años sin ti, siempre en nuestro recuerdo. Alkorkón ahora y siempre contra el fascismo”. Otras dos pancartas tenían la imagen de Carlos Palomino; una decía “Carlos, 8 años sin ti, 8 años contigo”, y la otra, “Ni olvido ni perdón. Sólo mueren aquellxs que son olvidadxs. Madrid siempre antifascista”. También se voceó “Carlos, hermano, nosotros no olvidamos”. En recuerdo de Francisco Javier Romero Taboada, Jimmy, hincha del Deportivo de La Coruña que falleció tras un tumulto en Madrid en 2014, se gritó “Jimmy vive, la lucha sigue”.
Durante el manifiesto también se rememoraron los nombres de las víctimas intentando abarcarlas a todas, a las de ayer y a las de hoy, con estas palabras: “[…] somos el refugiado muerto en el mar, somos el inmigrante discriminado por su color de piel, somos cada madre y cada padre que madruga para dar de comer a sus hijos, somos el homosexual agredido, somos cada mujer víctima de la violencia de género, somos cada joven sin futuro, somos cada niño que muere de hambre, somos Carlos, somos Clement, somos Jimmy, somos Guillem, somos todos y cada uno de los antifascistas caídos, somos todos y cada uno de los republicanos muertos y represaliados en la Guerra Civil”.
Los que no se interesaron por la protesta
Durante la manifestación no se vieron pancartas ni banderolas de partidos políticos, sindicatos o movimientos sociales, aunque la ausencia que más cabe destacar es la de los medios de comunicación de masas, ni siquiera acudieron los locales. Ni despliegue de fotógrafos, ni cámaras de televisión ni micrófonos de las emisoras de radio de la zona Norte. Los únicos que hacían fotografías y grababan en vídeo eran los propios participantes. Los medios de comunicación masivos —incluso los alternativos— han reproducido la crónica de las agresiones neonazis como si de fotocopias se tratara, sin embargo han obviado la manifestación. Ni una línea para unos ciudadanos que, ante unas agresiones físicas brutales, han respondido pacíficamente, ejerciendo el derecho de reunión (manifestación) y la libertad de expresión. Es evidente que los medios de comunicación no han sabido dar a la valentía y el comportamiento de los manifestantes la relevancia que merecen.
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jueves, 25 de febrero de 2016

Manifestación en Madrid contra la oleada de represión

El 5 de febrero de 2016 —importante tener presente el año— fueron detenidos dos jóvenes de Títeres desde Abajo tras representar una función en el distrito de Tetuán durante las fiestas de Carnaval. Se les detuvo por enaltecimiento del terrorismo, pero, según sus partidarios, satirizaban sobre los montajes policiales. En los días siguientes se produjeron concentraciones para exigir la libertad de los titiriteros en la capital y otras ciudades. Pasados cinco días salieron de prisión, sin embargo las protestas han continuado para exigir su libertad sin cargos. El día 11 de febrero hubo cargas policiales y detenciones tras un encierro de activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y otros colectivos sociales en una oficina de Bankia en la calle Mayor para, entre otras cosas, pedir la paralización de los desahucios previstos y denunciar la inexistencia de un Fondo Social de Viviendas. El sábado 13 de febrero  se realizó una manifestación antirrepresiva a las seis de la tarde desde la Puerta del Sol hasta el Ministerio de Justicia (calle de San Bernardo). Estaba convocada con anterioridad a las detenciones de los titiriteros y de los participantes en el encierro en la sucursal bancaria, pero vino como anillo al dedo: era el escenario adecuado para exigir la absolución de los recientemente detenidos y reivindicar también la libertad de expresión. Si estaba convocada con anterioridad a los incidentes señalados es porque los colectivos asistentes vienen realizando protestas contra la represión  hace tiempo, sobre todo desde que gobierna Rajoy, del Partido Popular   —partido que como tal no acaba de condenar el franquismo—. La manifestación del día 13 se planteó de forma global, es decir, contra la oleada represiva que afecta a la lucha de la clase obrera. El título del cartel de la convocatoria rechaza la criminalización de todas las personas que están en la lucha, sea sindical, político-social o cultural: “Manifestación contra la represión hacia quienes luchan por los derechos de todas/os”. Para vencer la represión el lema de la pancarta que iba en la cabecera de la marcha decía “Nos quieren solas, Nos tienen solidarias”. En definitiva, para resistir, unidad.
Velando por la seguridad desde fuera y desde dentro
La Puerta del Sol estaba abarrotada de gente como suele ser habitual las tardes de los sábados. A ratos chispeaba y soplaba el viento, a ratos llovía y  los transeúntes se ponían las capuchas o sacaban los paraguas. En estas circunstancias era difícil desplegar las pancartas y hacer ondear las banderolas de los distintos grupos presentes en la marcha, no obstante se consiguió  y los manifestantes avanzaron por la repleta calle de Preciados entre fuertes medidas de seguridad. Había agentes de la Policía Nacional a lo largo de toda la estrecha calle peatonal, con especiales refuerzos a las puertas de los grandes comercios. En la plaza de Callao se podía caminar más holgadamente, pero la presencia de furgones policiales y agentes seguía siendo enorme. En Gran Vía encauzaban el tránsito de la marcha hacia la izquierda, camino de San Bernardo, e impedían que se desviase por cualquier otra bocacalle. La caminata transcurrió pacíficamente aunque había tensión en el ambiente, ya que una parte de las consignas escritas y gritadas reprochaban determinadas actuaciones policiales, siendo algunos de estos mensajes muy negativos y radicales. También vigilaba por la seguridad un grupo integrado por los propios manifestantes; sus componentes eran principalmente hombres jóvenes que se distinguían por llevar una cinta roja en el brazo. Se situaban en los laterales de la marcha y el refuerzo mayor era en la cola de ésta, donde parecían haberse colocado para evitar conflictos con los policías que a pie y en lecheras cercaban al grueso de la protesta.
A la manifestación acudió bastante gente, aunque no fue tan masiva como la otra protesta antirrepresiva de la semana, la convocada el día 11 por los sindicatos para reivindicar el derecho de huelga y la amnistía de trabadoras/es represaliadas/os. Eso sí, participaron bastantes colectivos, algunos de los cuales estuvieron en ambas protestas, por ejemplo: Solidaridad Obrera, CGT, Co.bas, Corriente Roja, PCE, Juventudes Comunistas y Marchas de la Dignidad 22M. En la marcha del día 13 estaban además CNT-AIT y diversidad de grupos sociales, entre ellos la Plataforma de Absolución de las 13 Rosas, la Plataforma de Apoyo a los Internacionalistas y Pink Block. Por Twitter se mencionó la asistencia de los Bukaneros  y en la marcha se vieron ondear banderolas en las que ponía “Rayo Vallecano. Antifa Ultra”. Asistieron grupos con símbolos que reivindicaban la libertad de determinados represaliados, expresando incluso su propio nombre. El ambiente no era el de una fiesta, desde luego, pero sí fue una protesta muy activa, de vocerío incesante. Se coreaban lemas aquí y allá, en cualquier tramo del trayecto, en cualquier parte de la aglomeración.
Libertad
La exigencia más perentoria es que salgan de prisión o no entren todos los represaliados por participar en diferentes formas de protesta (huelgas, manifestaciones, escraches, encierros, etc.), por tener una ideología determinada, por ejercer su libertad de expresión o el derecho a informar. El lema más coreado para ello fue “Libertad, libertad, detenidos por luchar”. Para lo mismo una pancarta empleaba un lenguaje que recordaba mucho la lucha antifranquista: “Amnistía presxs políticxs”. También se voceó alternativamente “Presas políticas, libertad” y “Presos políticos, libertad”. Así se expresaba la reivindicación de libertad de forma general, sin embargo abundaban las peticiones de libertad para casos concretos, tanto a lo largo de la marcha mediante pancartas y cánticos, como al final con la lectura de un comunicado y de una lista que recopilaba buena parte de esos casos, incluyendo sindicalistas, manifestantes, reporteros gráficos e incluso personas que han entrado en comercios para coger productos simbólicamente —como forma de llamar la atención sobre la pobreza—, o alguna madre que ha hecho lo mismo para remediar la necesidad urgente de su familia.
El caso de los titiriteros, tal vez por su cercanía en el tiempo, fue destacado por un gran número de participantes. El grito para reivindicar su libertad sin cargos era “¡Titiriteros, absolución!”. Había gente con títeres, entre ellos uno que representaba a Don Quijote; otro, a una lideresa conservadora muy liberal; otro, a un policía con casco y porra. Emulando los mensajes de solidaridad con la revista satírica francesa Charlie Hebdo tras sufrir un atentado terrorista, la CNT exhibió una pancarta que rezaba así: “Je suis titiritero. No hay cultura sin libertad”. Varios mensajes reivindicaban libertad de expresión y una enorme pancarta denunciaba la gravedad de su estado modificando levemente una palabra: “La libertad de expresión está titiritando”. Cerca de las banderolas anarquistas se oía “Lucha obrera titiritera”.
En el recorrido de la marcha se pidió también la absolución de Elena y Jesús y se gritó “¡Fuera las esposas de las Trece Rosas!”. Había pancartas exigiendo la libertad de Alfon (Alfonso Fernández Ortega), Nahuel (Juan Manuel Bustamante Vergara) y los “internacionalistas” o “solidarios con el pueblo kurdo”. En la lectura que se hizo al final de la lista de afectados también se nombraron los conocidos casos de Miguel e Isma (por los disturbios tras la manifestación de la Marcha de la Dignidad 22M), ‘los 8 de Airbús’ (huelguistas) y Raúl Capín y Adolfo Luján (fotógrafos de prensa).
Como viene siendo habitual en las protestas contra la represión se gritó “La voz del pueblo no es ilegal” contra la ley mordaza —llamada también Ley de Seguridad Ciudadana—, que limita el derecho de reunión (manifestación) y el derecho a informar y ser informado. El día 9 de febrero se supo que el PSOE, si consigue llegar al poder, traicionará a su electorado y no derogará esta ley, sino que se limitará a reformarla. Sin embargo, los manifestantes insistían en su derogación con este cántico: “Arriba, arriba, arriba, arriba / todas contra la mordaza (2) / la vamos a derogar”.
Mensajes de rechazo para determinadas actuaciones policiales y judiciales
Al ambiente tenso de la protesta contribuían las consignas extremas que se lanzaban contra la policía, cuyos vehículos y agentes uniformados se veían a derecha e izquierda, apostados en las bocacalles, a las puertas de los grandes almacenes, cortando el tráfico rodado, custodiando el recorrido de la protesta, abriendo el paso por delante, avanzando tras ella por el final. En este marco, escrito sobre las telas y a pleno pulmón, se pidió que cesen los “montajes policiales” y se exclamó “¡Basta ya de estado policial!” Como en  otras ocasiones se exigió que los “gastos policiales” se destinen a escuelas y hospitales. Se comparó la policía de la dictadura franquista con la actual diciendo “Antes eran grises, ahora son azules”. Contra la violencia policial, esta proclama: “Ni tiros al aire ni por la nariz, fuera policía de los barrios de Madrid”. El lenguaje fue bastante duro, tanto que la frase “Ser policía, vergüenza me daría” no fue lo más despectivo que se llegó a oír.
Algunas pancartas cuestionaban el papel de los jueces, por ejemplo: “Incrimina en falso el juez”; “Amordazan con falsas acusaciones”. También se aludió a los medios de comunicación ultraconservadores: “La Caverna nos  quiere en la trena”. La corrupción del partido en el Gobierno estaba presente: “Con falsos escándalos tapáis los del PP”. El rechazo contra la represión llegó a ser total: “Abajo los muros de las prisiones”; “El cuerpo represivo, disolución”.
Se achaca terrorismo al fascismo y al Estado represor
Los manifestantes en sus proclamas suelen redefinir términos y conceptos. Esto es lo que hicieron los participantes en la marcha del 13 de febrero, pues quisieron dejar claro que no es solo terrorismo la crueldad y violencia  que utilizan las bandas armadas terroristas así oficialmente clasificadas y conocidas, también ese terrorismo se lo atribuyeron a los fascistas, que han provocado un amplio historial de víctimas y dolor. Voceaban: “Vosotros, fascistas, sois los terroristas”. La crueldad y el uso despiadado, irracional y extremo de la violencia también puede venir del propio Estado cuando emplea fuertes medidas represivas, como recogen estas frases: “Terrorismo de Estado, la única culpable es la ley” (pancarta); “Contra el Estado y su violencia, ahora y siempre, resistencia”; “Aquí se tortura como en la dictadura”. Por tanto se cuestiona que actualmente se esté en democracia y quiénes deben ser llamados terroristas: “Democracia ¿dónde? Terrorista ¿quién?” Por supuesto, se entonó “Lo llaman democracia y no lo es (2), es una dictadura, eso es”. Como en casi todas las protestas antirrepresivas resonaron los viejos lemas “Madrid será la tumba del fascismo” y “No pasarán”.

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viernes, 19 de febrero de 2016

Manifestación masiva por el derecho de huelga y la amnistía de trabajadoras/es represaliadas/os

Entre los días 9 y 12 de febrero de 2016 —a veces conviene recalcar el año, incluso el siglo— se celebró en Getafe el juicio por ‘los 8 de Airbús’, que es como se conoce el caso de los ocho trabajadores para los que se piden ocho años y tres meses de prisión para cada uno por los incidentes de la huelga general del 29 de septiembre de 2010. El jueves 11 de febrero se convocó una manifestación para pedir la libertad de estos trabajadores y la de más de trescientos encausados —según los sindicatos— que se enfrentan a penas de cárcel por participar en piquetes. A las seis y media de la tarde la marcha partió de Cibeles, avanzó por Alcalá, Sevilla, Canalejas, San Jerónimo y finalizó en la Puerta del Sol, donde desde un escenario Cristina Almeida —conocida exlíder de izquierdas— leyó un manifiesto apoyado por varios sindicatos. La pancarta de cabecera contenía la reivindicación principal con palabras que inevitablemente evocaban tiempos pasados de fuerte represión política y del movimiento obrero: “Amnistía trabajadores/as represaliados/as”. A esta enorme pancarta le seguía unos metros detrás otra de similar tamaño que decía “#HuelgaNoEsDelito es un derecho”. Estas mismas frases se pudieron leer en el telón de fondo del escenario, donde se añadía otra exigencia: “Contra la criminalización del Derecho de Huelga. Por la derogación del artículo 315.3 del Código Penal”. Dicho artículo, considerado por los sindicatos como propio del siglo XIX, castiga a quienes “coaccionen a otras personas a iniciar o continuar una huelga”.
Algo de unidad sindical
La protesta fue masiva debido a la acción conjunta de diversos sindicatos que en otras circunstancias —por ejemplo, Primero de Mayo— suelen manifestarse por separado. A lo largo del recorrido se pudieron ver banderolas, chalecos y pancartas de CC OO, UGT, USO, CGT, CSIT Unión Profesional, Solidaridad Obrera, Cobas y Ganemos CCOO. También vinieron desde fuera de Madrid con una gran bandera-pancarta que decía “Asturias UGT”.
Entre las formaciones políticas visibles a través de sus símbolos estaban Izquierda Unida y Podemos, con presencia de representantes parlamentarios de ambas organizaciones. La representación socialista no destacó, tan solo una pancarta firmada por el PSOE de Getafe. Además acudieron otras formaciones de izquierda como el PCE de Madrid, CJC, Juventudes Comunistas, Corriente Roja, Anticapitalistas y Recortes Cero. Entre los movimientos sociales se hicieron notar los de las ‘Marchas de la Dignidad 22M’ y los que piden la libertad del Alfon, que es como se conoce al joven Alfonso Fernández Ortega, preso a raíz de la huelga general del 14 de noviembre de 2012; sus defensores dicen que su proceso estuvo cargado de irregularidades. Durante la marcha fue también notable la presencia de los trabajadores de ‘Coca-Cola en lucha’ y los de Telemadrid.
“¡Que viva la lucha de la clase obrera!”
Junto a la amnistía de las represaliadas y los represaliados y la derogación del artículo 315.3 del Código Penal, una reivindicación más aparecía en las pancartas, aunque no en las de los sindicatos, sino en las de los movimientos sociales; concretamente se pedía que cesen los “montajes policiales”. Ejemplos: “Alfon, libertad. Stop montajes policiales”; “22M Dignidad. Huelga no es delito. No a los montajes policiales”. Precisamente “Huelga no es delito” fue el lema que más se repetía en las pancartas. “No somos 8, somos miles”, en referencia a la solidaridad que se ofrece a ‘los 8 de Airbús’, se pudo leer en varias pancartas y fue una de las proclamas coreadas. No obstante, la consigna que aglutinó a todos, la coreada más veces, por más asistentes y con más vehemencia y entusiasmo fue “¡Que viva la lucha de la clase obrera!” Muchos de los mensajes escritos y voceados aludían a la lucha contra la represión: “Así, ni un paso atrás, contra su represión, huelga general” (voz); “Contra la represión y su violencia, ahora y siempre, resistencia” (voz); “Leyes represivas, no nos callarán” (pancarta); “Contra la represión política de ayer y hoy, resistencia y solidaridad.CGT” (pancarta).
La marcha transcurrió pacíficamente con varios cordones de seguridad formados por integrantes de los sindicatos más grandes en torno a sus respectivas pancartas, portadas algunas de ellas por conocidos líderes. La tarde resultó algo desapacible debido al viento y, a pesar de que había una batucada que participó animadamente, el ambiente de la protesta no fue precisamente festivo; más bien, sobrio. Quizá no podía ser de otra manera en una protesta en la que una parte de las pancartas aludían a la lucha por la recuperación de unos derechos que están en peligro: “Reconquistemos nuestros derechos”; “El derecho se consigue haciendo huelga.PCE”; “No nos robarán nuestros derechos ni nuestra libertad. Juventudes Comunistas”. No faltaron pancartas con referencias al partido que gobierna (Partido Popular) y a sus dirigentes más cuestionados: “PPeor: falso, corrupto y tirano”; “Rita en el Senado, huelguistas en prisión. Anticapitalistas”. En un contexto en el que se denunciaba la represión, la corrupción y la tiranía de vez en cuando resonaba el cántico “Lo llaman democracia y no lo es / es una dictadura, eso es”.
“Son compañeros, no delincuentes”
Una vez que la marcha llegó a la Puerta del Sol, un grupo de trabajadores con camisetas de ‘los 8 de Airbús’ y ‘Coca-cola en lucha’ subió al escenario y se colocó junto al telón de fondo; los concurrentes aplaudieron. Delante de ellos y frente al micrófono, Cristina Almeida, que se presentó como abogada laboralista jubilada, recordando el lema solidario con los trabajadores de Airbus dijo que no son miles, sino “decenas de miles los que estamos aquí para apoyar una causa justa”, y agregó: “para reclamar el derecho de  huelga que es un derecho fundamental”. Se refirió a la unidad sindical y dijo que “por primera vez”  los sindicatos habían apoyado un “manifiesto conjunto” y que le habían pedido que lo leyese. La oradora mencionó los sindicatos que figuran en el manifiesto agrupados bajo el nombre Cumbre Sindical; son estos: UGT, CC OO, USO, CGT, AMYTS, SATSE, Alternativa  Sindical de Seguridad Privada, Solidaridad Obrera, GESTHA, Unión de Actores, CSIT Unión Profesional, STEM.
El manifiesto concluye dirigiéndose al Gobierno Central y al Parlamento de la Nación, les insta a derogar el artículo 315.3 del Código Penal, la Ley de Seguridad Ciudadana (o “ley mordaza”) y las reformas laborales de 2010 y 2012. Por supuesto, también pide la “absolución de todas las trabajadoras y trabajadores ya juzgados y condenados por participar en las huelgas generales de 2010 y 2012”, así como medidas “para evitar el ingreso en prisión de todos las personas encausadas pendientes de juicio”.   
Al terminar Almeida la lectura del texto, los congregados aplaudieron y gritaron vigorosamente “¡Viva la lucha de la clase obrera!”; la oradora también lo coreó. La abogada laboralista jubilada pronunció unas palabras de ánimo y solidaridad antes de despedirse. Refiriéndose al 12 de febrero, último día de juicio, indicó que el fiscal tenía la “opción de razonar sobre ese derecho y retirar las acusaciones”. Añadió: Nadie puede ser condenado por hacer huelga en defensa de los trabajadores y las trabajadoras”. Concluyó: “Su condena sería nuestra condena. Son compañeros, no delincuentes”. 

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viernes, 18 de diciembre de 2015

Cadena humana contra las leyes mordaza: “Seguiremos en las calles después de las elecciones”

El escenario era mínimo pero suficiente: una plataforma elevada sobre el suelo con micrófonos y otros aparatos del equipo de sonido, sin telón de fondo, tan solo un pequeño camión inmediatamente detrás y, pocos metros más allá, la fuente de la diosa Cibeles. A la derecha, el Ayuntamiento y un cartel en el centro de su fachada: “Refugees welcome”. En la parte baja del escenario, a los pies de los oradores, la pancarta con el lema de la convocatoria: “Contra sus mordazas, nuestra libertad. 15M”. Un joven orador pide un minuto de silencio por “todos los que llevan mucho tiempo sufriendo esta mísera estafa” —se refiere a la llamada “crisis económica internacional”— y, entre otros, nombra a los expatriados, los desahuciados y los afectados por la hepatitis C. El público manifestante aplaude en silencio, esto es, con el lenguaje de signos (brazos extendidos hacia arriba y manos que giran suavemente con  los dedos separados). Tras el minuto de silencio y quietud, estallan: “Que no, que no, que no nos representan”; “No mordaza, libertad”. El sonido de la batucada retumba y algunos asistentes bailan siguiendo su ritmo. De nuevo en silencio el joven orador retoma su breve discurso: “Seguiremos en las calles después de las elecciones”. Asegura que lo harán independientemente de quien acceda al poder tras las elecciones generales del 20 de diciembre, y añade: “Democracia es participación y se construye desde las calles”. Los congregados vocean “Sí se puede; el joven orador: “Vendrán nuevos retos”. Utilizando el femenino plural para referirse a todos y a todas proclama: “Si nos quieren amordazadas y divididas, nos tendrán juntas y en las calles”. Era alrededor de la una del domingo 13 de diciembre de 2015 y resplandecía y calentaba el sol en Madrid como si fuese una mañana de primavera. Los discursos sobre el escenario en Cibeles habían sucedido a la cadena humana contra la leyes mordaza (Ley de Seguridad Ciudadana, reforma del Código Penal y Pacto Antiterrorista). La protesta, convocada por el colectivo No Somos Delito,  había comenzado a las once y se había previsto que la hilera de personas dándose la mano se extendiese a lo largo del paseo del Prado, es decir, desde Atocha hasta Cibeles. El joven orador se congratulaba por la longitud de la cadena humana y exageraba al decir una cifra superior a los kilómetros del paseo.
Desde la plaza de Murillo hasta Cibeles
Los carriles del paseo del Prado que van desde Atocha —plaza del Emperador Carlos V— en dirección a Cibeles se cortan al tráfico rodado los domingos; ese circunstancia fue aprovechada para la protesta, pero la cadena humana no comenzó en Atocha, donde había furgones de la policía Nacional con los agentes en la calle charlando tranquilamente, sino que por el sur su punto de partida fue más cerca del Museo del Prado, exactamente en la plaza de Murillo; por tanto, la cadena humana no se extendió a lo largo de todo el paseo como se había previsto. Podía haber sido Atocha-Cibeles, pero fue Murillo-Cibeles. La participación estaba siendo menor a las expectativas. Además, a la cadena humana se le rompían los eslabones ya que se veían tramos vacíos. En la protesta se podían observar símbolos de bastantes colectivos, pero también se apreciaba que los grupos que formaban la cadena no estaban suficientemente nutridos, esto es, de cada asociación o plataforma habían acudido pocos manifestantes.
Entre las once y las once y media en la plaza de Murillo había ambiente de fiesta. La percusión de la batucada y las voces del grupo de payasos se intercalaban. Los primeros manifestantes se sumaban al corrillo y los fotógrafos, camarógrafos y reporteros entraban y salían del agrupamiento. Payasos y percusionistas gritaban contra las leyes mordaza y lo mismo se oía “¡Libertad!” que “Multa, multa, multa”. Sobre zancos estaba el “Policía Necional” —identificado así por el cartel que llevaba en la espalda—, que con su peluca azul y su gorra se dedicaba a poner multas a troche y moche. El buen humor, los bailes, los cánticos y el tono burlón no se aminoraban ni con la presencia de dos agentes de policía, de los de verdad, que montados a caballo paseaban hacia arriba y hacia abajo. La sorna de los payasos se derrochaba y eso que la mera estampa de los agentes sobre los equinos imponía.
La cadena humana poco a poco empieza a tomar forma, mientras tanto se reparten periódicos y octavillas, a saber: una guía antirrepresiva de la CGT, un comunicado para una concentración contra la guerra, un manifiesto ante las elecciones generales de la Asamblea Comarcal Noroeste. Unos jóvenes aprovechan la espera para acordonar parte del paseo poniendo una tira de plástico blanco con letras rojas de árbol en árbol en la que se lee: “Zona libre de CETA y TTIP. Hay más activistas contra estos tratados, por ejemplo los que portan la pancarta “Las personas y  el planeta no somos mercancías TTIP” (símbolo de prohibido sobre las siglas).
En el extremo sur de la cadena, teniendo de frente la plaza de Murillo y a sus espaldas el Ministerio de Sanidad, estaban los de la Marea Blanca que llevaban globos del mismo color y camisetas en defensa de la sanidad pública. Próximos a ellos hay participantes con camisetas de las plataformas antidesahucios y  otros de la Marea Granate que sujetan urnas de cartón en las que pone “Queremos votar #DesdeTodasPartes”. A lo largo de la cadena por sus pancartas o su atuendo se identifica perfectamente a los manifestantes de colectivos que acuden con frecuencia a protestar contra las consecuencias de lo que el joven orador llamó “mísera estafa”: los yay@flautas, los defensores del agua 100 % pública, los afectados por la hepatitis C, los de la Asamblea Merindades Norte de Burgos que rechazan el fracking, los de la Plaza de los Pueblos. Por supuesto, había voluntarios de Greenpeace con sus pancartas que reivindican la energía 100 % renovable y dicen “salvemos el clima”, pero que además llevan luchando contra la ley mordaza desde que se empezó a hablar de ella. Estaba ese señor que con su conjunto de folios con múltiples mensajes y banderas republicanas y palestinas es ya casi una institución de la protesta social madrileña. También se veía alguna bandera arcoíris y pancartas de Recortes Cero‑Los Verdes. La solidaridad internacional se apuntó a la cadena con una pancarta que decía “Ayotzinapa México. Grita por la justicia hasta encontrarlos. Madrid 43 Ayotzinapa”. El apoyo a los refugiados fue notable: “Todas somos refugiados, todas los mismos derechos” (pancarta). SOS Racismo llevaba cartelitos en los que se podían leer cinco exigencias: “1) Derogación del decreto de exclusión sanitaria. 2) Cierre de los CIEs. 3) Fin de las devoluciones en caliente. 4) Política de asilo y humanitaria. 5) Más opciones de regulación". 
Contra la ley mordaza se suman manteros y prostitutas
Lo más novedoso en la cadena humana, por ser poco habitual en las protestas contra las leyes mordaza, fue la asistencia de manteros y prostitutas. Las leyes mordaza son la Ley de Seguridad Ciudadana, la reforma del Código Penal y el Pacto Antiterrorista, aunque dicho en singular la ley mordaza es la Ley de Seguridad Ciudadana, que no solo afecta a manifestantes, periodistas o reporteros gráficos, sino que también permite sancionar a manteros y prostitutas en su trabajo diario. El artículo 37.7 castiga la venta ambulante no autorizada; y el artículo 36.11, solicitar o aceptar “por parte del demandante” servicios sexuales retribuidos en zonas de tránsito público, cerca de lugares para ser usados por menores o en lugares donde se pueda generar riesgo para la seguridad vial. También se sanciona ejecutar actos de exhibición obscena (artículo 37.5).
En la parte de la cadena humana donde se habían colocado los jóvenes manteros se podía ver claramente la pancarta “Papeles por derecho”. Algunos de ellos sujetaban pequeños carteles  en cuya parte inferior  se leía “La necesidad prima sobre la ley” o similar, y en la superior, con letras más grandes, había diferentes mensajes: “Ayudas a usureros y cárcel a manteros”; “Somos honrados”; “Si no vendemos, no comemos”. Algo diferenciaba a los manteros del resto de manifestantes y no era el color negro de su piel, sino cierta tristeza. Mientras que otros participantes reían, bailaban, gritaban o simplemente conversaban, los jóvenes negros formaban parte de la cadena humana prácticamente en silencio, con la cara seria, mirando a lo lejos. El cartel de uno de estos muchachos clamaba contra lo más grave: “No a la muerte ¡basta ya!” En la zona  donde se ubicaron las prostitutas tampoco se hacía fiesta, tan solo una bailaba al son de la batucada. Algunas llevaban máscara para ocultar su rostro. En su indumentaria predominaba el color morado. Algunas de sus pancartas son estas: “Si multas a nuestros clientes, nos perjudicas a nosotras”; “Víctimas de las leyes, no de mis clientes”; “No queremos la salvación de ninguna asociación. Fdo.: Colectivo Hetaria y Afemtras”.
Multados, enjaulados, amordazados, España es un carrito arrastrado por esclavos
La cadena humana estuvo acompañada por representaciones simbólicas que salían desde la plaza de Murillo hasta Cibeles, aunque una de ellas tuvo su punto de partida algo más adelante, ya que debía ser muy pesado avanzar desde dentro de un enrejado. Un grupo de manifestantes había formado una  especie de jaula, más o menos redonda y sin techo, sujetando cada uno de ellos una reja cuadriculada cuya altura iba desde los pies hasta por encima de sus cabezas. Cada integrante se situaba lo más próximo posible al compañero para que las rejas pareciesen unidas. Para moverse, manteniendo la forma de recinto cerrado, unos caminaban de frente, otros iban de lado y otros, hacia detrás. A la jaula le seguía una gran pancarta amarilla: “Ley mordaza = adiós democracia”. A los enjaulados se les cedió el paso para que se pusieran los primeros junto al escenario. Además de sujetar la reja y estar pendientes de que la jaula no se descolocase demasiado, los encerrados portaban carteles en los que se enunciaba determinada infracción y la cuantía de la correspondiente multa.
En las protestas contra las leyes mordaza realizadas en Madrid se ha recurrido con frecuencia a actos simbólicos que representan la muerte de derechos democráticos. En el paseo del Prado también hubo una de estas actuaciones, con su cortejo fúnebre y las plañideras llorando alrededor de un ataúd en el que se leía “R.I.P. Por las libertades de expresión, participación e información”. Sin embargo, la representación más original —y quizá dada a variadas interpretaciones— la protagonizaron unos chicos y chicas y un pequeño carro. Este era básico: un cajón —cuyos lados medían poco más de un metro— sobre ruedas. Era arrastrado por estas personas jóvenes vestidas de negro y amordazadas. A la cintura llevaban una soga que las unía entre sí y también al propio carro; parecían esclavos. El pequeño carro estaba adornado con banderitas de España rojigualdas en las que estaba estampada la silueta del toro de Osborne. Un chico con traje negro y un clavel rojo iba en el interior del carrito repartiendo multas a los que se cruzaban con él o se acercaban a preguntar; por ejemplo: “Negarse a entregar DNI para indagación y prevención, multa de 600 €”. El joven señalando todo el conjunto (carro, esclavos, multas) dijo que aquello era España.
“Ley de Seguridad contra la Ciudadanía”
 Sobre el escenario, y para ir cerrando la jornada de protesta, el joven orador dio paso a dos oradores más procedentes de la revista Mongolia y de la Plataforma para la Defensa de la Libertad de Información (PDLI). Uno de ellos era el humorista Darío Adanti, que leyó un manifiesto en el que a la norma en cuestión se la rebautiza con el nombre de “Ley de Seguridad contra la Ciudadanía”. Adanti hacía reír a los concurrentes con sus comentarios sobre Marcelo, el ángel de la guarda de Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior y defensor de la ley mordaza. El otro orador de la revista Mongolia pidió que se deroguen la actual ley de seguridad ciudadana y la anterior. Refiriéndose a los partidos políticos dijo que “no se pueden apropiar de nuestras luchas con fines electoralistas”. Agregó que se debía seguir luchando. El público voceó “Estas son nuestras armas” al tiempo que alzaban los brazos con las palmas de las manos abiertas y los dedos separados.
En la protesta hubo música a cargo de un grupo que recorrió el paseo del Prado haciendo sonar sus zampoñas (instrumento peruano formado por tubos a modo de flauta), y sobre el escenario se sucedieron actuaciones musicales. Por supuesto, la Solfónica también entonó sus canciones para los asistentes. Poco antes de las dos de la tarde la acción de protesta se iba cerrando, aunque desde el escenario se anunció que luego habría una asamblea del 15M y teatro. No obstante, se acercaba la hora del almuerzo y los reunidos habían comenzado a retirarse. Bajando por el paseo todavía quedaba sobre el asfalto una exposición fotográfica sobre migraciones. Acompañaban a las imágenes los siguientes títulos: “Devolución en caliente”; “Redada racista”; “CIE Aluche”; “Los vuelos de la vergüenza”; “Sobrevivir al Mare Mortum”; “#FortressEurope”. Y sí, en la plaza de Apolo, ubicada en la zona ajardinada del centro del paseo, se estaba decorando el lugar para acoger a la asamblea. Extendidas sobre el suelo, para que las leyesen bien los transeúntes, había pancartas sobre diferentes temas o con los nombres de los colectivos de los barrios. Destacaban las pancartas sobre la situación de Palestina: “No somos delito. En Palestina resistimos desde 1948”; “2016: Paz, justicia, libertad” (sobre bandera palestina); “Boicot a Israel”. En la cadena humana sobre las leyes mordaza se vio un poco de casi todo lo que han ido reivindicando los movimientos sociales madrileños durante estos últimos cuatro años. Parecía el resumen de una lucha en la que se han ido añadiendo muchos desafíos. La democracia es algo más que un resultado electoral y mucho más que ir a votar. Como dijo el joven orador “Seguiremos en las calles”. Solo cabe recordar estas pancartas emblemáticas del 15M: “Nuestros sueños no caben en vuestras urnas”; “Mi escaño es la calle”.
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miércoles, 18 de noviembre de 2015

“Ante la duda, tú, la viuda”, voceado en la Marcha Estatal contra las Violencias Machistas

En la multitudinaria manifestación feminista del 7 de noviembre que comenzó a mediodía en el Paseo del Prado, recorrió Cibeles, Alcalá y Gran Vía, y a las tres y media de la tarde finalizó en la confluencia con la plaza de España, el lema de la pancarta de cabecera estaba escrito en las cuatro lenguas oficiales y en plural: “Contra las violencias machistas”. Este lema se repetía en las pancartas de bastantes colectivos llegados a la capital desde diferentes poblaciones de todo el territorio español. De la misma manera en el nombre de la convocatoria: I Marcha Estatal contra las Violencias Machistas. Está escrito en plural porque este tipo de violencia se da en distintos ámbitos y de diferentes formas. En el manifiesto de la protesta se citan algunos de estos ámbitos, por ejemplo en esta exigencia: “Que la lucha y los recursos incluyan tanto la violencia que ejerce la pareja o ex pareja como las agresiones sexuales, el acoso sexual en el ámbito laboral, la trata con fines de explotación sexual/laboral de mujeres y niñas y todas las violencias machistas”. 
Los medios de comunicación social han recogido las peticiones de la marcha mencionando principalmente las que aparecen en el manifiesto, siendo la más resaltada de todas ellas la primera: “Que la lucha contra el terrorismo machista sea una cuestión de estado”. Aparte de estas demandas, en la protesta los manifestantes con sus pancartas, sus actos simbólicos y sus voces introdujeron más reivindicaciones, denuncias y opiniones. El periodismo predominante ha reflejado solo una parte de todas las expresiones que hubo, esto es, ha hecho referencia a determinados lemas y actuaciones y ha obviado los de mayor rudeza y los más radicales, ya sea por motivos ideológicos, por mantener un lenguaje políticamente correcto o por las propias rutinas periodísticas. Así pues, en la mayoría de informaciones es fácil encontrar referencias a la performance de Women in Black y al acto simbólico de colocación de flores en Cibeles realizado por Generando Arte, sin embargo es más difícil hallar algo acerca de la exhibición de autodefensa que hicieron un grupo de mujeres con la cara cubierta o detalles sobre los bailes y cánticos alrededor de la imagen del llamado “Santo Coño”. En consecuencia, este tratamiento mediático da lugar a una visión muy limitada de la protesta, de sus contenidos y sus formas. Dicho más llanamente, en la marcha contra las violencias machistas hubo mucho más de lo que el lenguaje políticamente correcto de algunos medios permite contar. Eso sí, se puede decir que todos los simbolismos y expresiones coexistían pacíficamente, desde lo más convencional y emotivo hasta lo más rudo y bestial. Respecto a la presencia de mujeres con el rostro tapado, puede deberse a que parte de ellas sigan los usos y hábitos de la parafernalia radical, aunque también hay que tener en cuenta que para algunas mujeres maltratadas resguardar la imagen de su cara es una medida de seguridad.
Para la mujer, cambio de mentalidad. Para el machista, rechazo radical
Los mensajes de las pancartas de las organizaciones más grandes se dirigían a la sociedad y a las instituciones; su lenguaje era correcto, formal. Las pancartas de los colectivos más pequeños, las acarreadas individualmente y, sobre todo, las consignas voceadas asimismo se dirigían a instituciones y autoridades, pero además incluían mensajes concretos para guías religiosos, jueces, periodistas, educadores, en fin, para diversos agentes y, por supuesto, para los directamente implicados: la mujer y el machista. Para la fémina son los mensajes que proponen un cambio de mentalidad sobre las relaciones afectivas; para el agresor, los más extremos y brutales. En general, eran los jóvenes –chicos y chicas– los que se desgañitaban empleando el lenguaje más feroz contra el maltratador. La proclama “Ante la duda, tú, la viuda”, presente en alguna pancarta pero, sobre todo, coreada a pleno pulmón por diversos grupos de jóvenes a lo largo de la marcha da lugar a opuestas interpretaciones: por una parte puede considerarse durísima, de extrema crudeza; por otra, se puede pensar que simplemente está apoyando un cambio de mentalidad  en la mujer que le ayude a sobrevivir. En cualquier caso, esta frase recoge perfectamente la tónica de los mensajes destinados a la mujer y al machista. Exhorta a la mujer a salvarse ella en caso de tener que elegir entre su vida y la del agresor. A este último indirectamente le indica el máximo rechazo. El objetivo  es acabar con el machismo y para eso los machistas se tienen que extinguir; no valen las medias tintas, el mensaje es tajante: “Aplaudan, no dejen de aplaudir / los machistas de este mundo se tienen que morir” (cántico).
Para la protección de la propia vida las consignas orientaban a la mujer hacia un cambio de ideas respecto al amor, la familia o el matrimonio. En la marcha se pronunciaron proclamas que en cierto modo los desmitifican, quiebran su idealización. En especial, las frases advertían sobre lo que es y no es amor. Los grupos juveniles lo coreaban en un lenguaje coloquial pero concluyente: “El amor no es la hostia”. Otros ejemplos en pancartas: “No es digno ni es amar, el maltrato soportar”; “Si el amor aprieta, no es tu talla. Entrejóvenes Fuenla”; “El maltrato familiar, despreciable y criminal”.
Reivindicación de las palabras precisas: “asesinadas”, “asesinos”
En la actuación de Women in Black las siluetas de las mujeres que yacen sobre el asfalto son marcadas con una tiza para que así se identifiquen inmediatamente como “asesinadas”, utilizando el conocido simbolismo que se usa en las películas. El objetivo es que se diferencie entre las mujeres muertas y las asesinadas, respecto a las últimas siempre hay culpables: los asesinos —sus parejas o ex parejas—. Para remarcar la gravedad de los crímenes y para ser conscientes de los asesinatos incesantes, los mensajes de la protesta exigen un cambio en el lenguaje que se utiliza, haciendo especiales llamamientos a los medios de comunicación, por ejemplo, estas pancartas: “Periodista, sé realista, ellas no se mueren, ellos las matan”; “No somos números, somos vidas”. También se voceó la conocida frase “No son muertes, son asesinatos”, empleada en las protestas contra los suicidios por desahucios o en las de los enfermos de hepatitis C. La pancarta que llevaba la Asamblea Feminista Panteras  hacía mención expresa de quienes eran los asesinos: “No nos hallan muertas, nos han matado hombres”. Por supuesto, se pidió que cesen los crímenes: “Ni una menos” (ni una mujer menos) o “Ni una más” (ni una asesinada más).
Es habitual que en la lucha feminista las altas cifras de asesinatos machistas se comparen con las del terrorismo de bandas organizadas, cosa que también se hizo en la protesta: “Vosotros machistas, sois los terroristas” (voz); “Stop terrorismo machista. CGT” (pancarta). A pesar de esto, hay diferencias en la percepción que algunas personas y autoridades tienen de la gravedad del terrorismo machista y la del terrorismo organizado. Como se ha dicho a lo largo de la marcha fue constante la reivindicación de las palabras exactas: ellas, “asesinadas”; ellos, “asesinos”. Estos términos son necesarios para hacer visible mediante el lenguaje algo que hasta ahora parecía oculto, y ello es así porque del asesinato machista el conjunto de la sociedad no es tan consciente como del cometido por una banda terrorista. En este último caso tras el asesino hay una organización determinada, sin embargo en el caso de los asesinatos machistas tras el asesino hay algo más difuso, esto es, unos valores, unas normas, unas ideas, incluso una cultura que todo lo impregna: el machismo. Una pancarta dividía en tres ese ambiente violento en el que se vive inmersas: “1º Imponer, 2º pegar, 3º matar”. Entre los textos de la protesta se pudo leer la célebre cita de Benoite Groult: “El feminismo nunca ha matado a nadie. El machismo mata cada día”.
Autodefensa y seguridad institucional
En la manifestación participaron varias batucadas en las que predominaba la presencia femenina. Una de ellas iba precedida por un grupo de mujeres que realizaron exhibiciones de autodefensa. Eran muy jóvenes, vestían de negro y durante la demostración se cubrieron el rostro con pañuelos, bufandas o caretas. En sus camisetas ponía “Autodefensa Transfeminista Las Turas”. Una de ellas, situada en el medio, o sea, detrás del grupo de exhibición pero delante de las que llevaban los tambores, tenía la voz de mando: “Defensa arriba, guardia, puño a la cara”. Al tiempo que resonaban sus palabras, el grupo delantero ejecutaba las órdenes. Al terminar los espectadores de alrededor aplaudían y todos gritaban “Contra el patriarcado y su violencia, autodefensa”; “Si nos tocan a una, nos tocan a todas”; “No es un caso aislado, se llama patriarcado”.
Durante la caminata se pudieron leer peticiones destinadas a lograr más seguridad institucional para la mujer, por ejemplo: “Exigimos más medidas de seguridad”. Otra pancarta demandaba “Más información para jueces, fiscales, policías y psicólogos”. Había carteles con el teléfono de ayuda a la mujer que no deja rastro en la factura: “016 Denuncia el maltrato”. Una queja resonó a gritos: “Denuncia archivada, mujer asesinada”.
La libertad y el propio cuerpo
En una democracia se supone que todas las personas tienen derecho a la integridad de su cuerpo, pero el machismo se caracteriza por no respetar el de la mujer, por controlarlo y vulnerarlo. Las mujeres reivindican tener una libertad y una movilidad iguales a las que tienen los hombres, sin tener miedo a ser maltratadas o violadas, por eso coreaban: “La calle y la noche también son nuestras”. Se reclama libertad para un cuerpo que únicamente le pertenece a ella y sobre el que solo ella decide: “Mi cuerpo, mis normas”; “Mi cuerpo no quiere tu opinión”; “Mi cuerpo es mío, no se toca” (pancartas).
La reivindicación del propio cuerpo incluye especialmente la libertad en las relaciones sexuales de las féminas. Se rechazan las agresiones y se deja claro que “Sin consentimiento, es violación” (voz). Ante la opresión que el machismo ejerce sobre el cuerpo femenino, las jóvenes gritaban: “Mi vida, mi cuerpo, mi forma de follar no se arrodillan ante el sistema patriarcal”. Asimismo se reclamó libertad a la hora de elegir el sexo de la pareja y mofándose  de las conocidas explicaciones de Ana Botella contra el matrimonio homosexual cantaban: “Me gustan las peras, me gustan las manzanas, y me voy a la cama con quien me da la gana”. Los límites del Gobierno en la interrupción del embarazo de las menores de 16 y 17 años también fueron contestados: “Queremos abortar sin permiso de papá”; y se coreó el clásico “Nosotras parimos, nosotras decidimos”. Sobre el poder que las religiones pretenden ejercer sobre las mujeres hubo estos mensajes: “Ya seas cura o imán, a la mujer, igualdad”; “En España, Iglesia y Estado, con las mujeres se ensañan”.
Como en otras protestas feministas celebradas en Madrid —por ejemplo, las del 8 de marzo— en esta marcha estatal participaron las mujeres que portan la imagen de una vulva cubierta con un manto violeta sobre dos palos, de modo similar a como se llevan en procesión las tallas religiosas. Alrededor de ella se bailaba, se cantaba y se la jaleaba. Se referían a la imagen con distintos nombres, siendo el más mencionado el de “Santo Coño”. A esta ya famosa imagen se sumó otra vulva que llevaba una mujer colocada en su espalda como si fuese una mochila enorme. La danza de las vulvas se producía en Gran vía, bajo los grandes letreros de las salas de espectáculos, rodeada de gente que cantaba, aplaudía, fotografiaba o grababa. Con este divertimento una parte de manifestantes ponía el término a su presencia en la caminata. Mientras tanto, otro gran número de asistentes se situaba frente al escenario, ubicado en la confluencia con la plaza de España, para escuchar las canciones de la Solfónica, encargada de poner colofón a la marcha. Desde este escenario se dieron las gracias al Ayuntamiento de Madrid y al Movimiento Feminista de todo el territorio español. Se insistió en que es “cuestión de estado” y en que “el terrorismo machista tiene que terminar de una vez”. Después se voceó repetidamente “¡Viva el feminismo!” y “Sí se puede”.
Otras pancartas
“No es odio, es indignación”
“La educación es la vacuna contra la violencia. ¡Educando en la igualdad”
 “La violencia en el hogar se propaga más allá”
“Sin igualdad no hay democracia”
“Transfobia es violencia”
“No queremos un futuro, queremos un presente”
“Pegar, jamás!”
“No toleres el maltrato”
“Ni sumisas, ni pasivas. Estudiantes combativas”
Otras consignas voceadas y cánticos
“Aquí estamos, nosotras no matamos”
“Estamos hasta el culo de tanto machirulo”
“El reparto de tareas que se estudie en las escuelas”
“A igual trabajo, igual salario”
“Contra la violencia ni un paso atrás”
“¡Qué viva la lucha de las mujeres!”
“¡Alerta, que camina la lucha feminista, rebelde y combativa!”
“Vamos a quemar (2) / la Conferencia Episcopal / por machista y patriarcal”
“¡Qué viva la lucha de la mujer obrera!”
“Obreras somos, obreras seremos y a los machistas machacaremos”
“Machista, cabrón, no tienes corazón”
“Madrid será la tumba del machismo”
“La Mari Carmen, quién te ha visto y quién te ve / antes era una esclava / ahora feminista es. / La Mari Carmen no quiere coser / la Mari Carmen no quiere fregar / la Mari Carmen quiere trabajar”
“¿Dónde están, no se ven, los machistas del PP?”
“Ninguna agresión sin respuesta”
“Ni dios, ni amo, ni patriarcado”
“¡Alerta (2), que ya estamos aquí / la lucha feminista / por las calles de Madrid!”


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sábado, 14 de noviembre de 2015

Masiva participación y diversidad de colectivos en la Marcha Estatal contra las Violencias Machistas

Los medios de comunicación social han calificado de “histórica” y “multitudinaria” la Primera Marcha Estatal contra las Violencias Machistas que tuvo lugar en Madrid el 7 de noviembre de 2015. Ciertamente, hace bastantes meses que no había en la capital una protesta que con total seguridad pudiera considerarse masiva. A ella acudieron partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales de todo el territorio español incluyendo las islas —se vieron pancartas de Canarias y Mallorca—. Los medios también han destacado el incidente que se produjo cuando un grupo del partido ultraderechista Vox se presentó en la marcha con una pancarta que equiparaba machismo y feminismo. No fue bien recibido y tuvo que retirarse. A pesar de que ha sido referido en casi todas las crónicas , este fue un incidente menor, pues lo que verdaderamente caracterizó la marcha, favorecido por una mañana de otoño de sol radiante, fue un ambiente pacífico y festivo amenizado por el ritmo de varias batucadas integradas en su mayoría por mujeres. La prensa también ha recogido las principales reivindicaciones del evento, normalmente haciéndose eco de las que se expresan en el manifiesto redactado para la convocatoria. La primera de ellas y más mencionada es que “la lucha contra el terrorismo machista sea una cuestión de estado”.
¿Estaban PP y Ciudadanos? La importancia de llevar pancarta
Como de costumbre no existe coincidencia sobre el número de asistentes a la marcha. Los medios recogen cifras que van de las 100.000 personas al medio millón dependiendo de quien sea la fuente. Lo cierto es que la manifestación comenzó a las doce en el Paseo del Prado, no por casualidad a la altura del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y finalizó a las tres y media de la tarde en la confluencia de Gran Vía con la plaza de España, lugar en el que se colocó el escenario para los discursos finales y la actuación de la Solfónica. La pancarta de cabecera, violeta y blanca, decía “Contra las violencias machistas” en las cuatro lenguas oficiales y, debajo, el grupo convocante: “Movimiento Feminista”. Este lema escrito en plural, pues la violencia sobre la mujer se ejerce en diferentes ámbitos, aparecía en la mayoría de las pancartas y también en la fachada del Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid, que de esta manera se sumó a la protesta. La prensa ha destacado la presencia en la marcha de las alcaldesas de Madrid y Barcelona —Manuela Carmena y Ada Colau, respectivamente—. En cuanto a los líderes de los partidos políticos, los medios han recogido las declaraciones de  los candidatos a la presidencia del Gobierno  del PSOE —Pedro Sánchez—, IU —Alberto Garzón— y Podemos —Pablo Iglesias— que acudieron a la protesta, así como las de los representantes del PP y Ciudadanos, aunque los líderes de estos partidos que asistieron no fueran del máximo nivel, ya que ni el candidato del PP —Mariano Rajoy— ni el de Ciudadanos —Albert Rivera— participaron. Por el PP asistió Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas; y por Ciudadanos, Begoña Villacís, concejala del Ayuntamiento de Madrid. Tampoco asistió el ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso. Los medios de comunicación, quizá por resumir o por trabajar muy deprisa, han relatado que estuvieron presentes todos los partidos políticos que ellos consideran relevantes, sin embargo no se han fijado en que no todos estuvieron de la misma manera. No es solo que no participaran los candidatos a presidente del Gobierno del PP y Ciudadanos, es que además las personas enviadas no portaban ninguna pancarta en nombre de su respectiva organización, cosa que sí hicieron los demás. La pancarta del PSOE rezaba: “Libres de violencia de género. Contra el machismo, cero tolerancia. Nosotras estamos; ellos, también”. La de IU: “Por una sociedad libre de violencia de género. Izquierda Unida, Área de la Mujer”. La de Equo: “Red Equo Mujeres”. Los de Podemos sujetaban una enorme pancarta morada con el nombre del partido. También se veían las pancartas de algunos de estos partidos a nivel local y regional, por ejemplo: “Podemos, Lavapiés”; “IU Andalucía”. Además, alrededor de estas pancartas iban personas que agitaban sus correspondientes banderolas o vestían camisetas o chalecos con el emblema de su organización. Asistir a una manifestación con pancartas o con el propio simbolismo tiene su importancia, pues muestra que una organización determinada quiere estar presente y ser visible sin dar lugar a ambigüedades. Un grupo fácilmente identificable en una protesta expresa que de algún modo comparte una opinión y unas reivindicaciones; si es un partido político, además debería comprometerse con ello. ¿Alguien vio las pancartas de PP y Ciudadanos o algún otro símbolo que les identificara como partido político en la marcha contra las violencias machistas?
Las centrales sindicales CC OO y UGT asistieron a la convocatoria con sus pancartas y sus banderolas; en algunas de las cuales se había sustituido el color rojo habitual por el color violeta. También estaba con su pancarta “Stop terrorismo machista” la CGT, que hizo ondear sus clásicos banderines rojos y negros. Otros sindicatos minoritarios exhibieron su pancarta, como “Co.bas. Ni recortes ni precariedad. Basta de violencia machista” o  la “Intersindical Valenciana, Área de la dona”. Aparte de los sindicatos, perfectamente se podía identificar por sus emblemas a otras formaciones que los medios informativos no reflejan, ejemplos: PCE, Juventudes comunistas, Corriente Roja, Anticapitalistas, Agrupación Electoral Recortes Cero.
Variedad de colectivos
Muchos de los manifestantes de fuera de Madrid traían las banderas de sus respectivas comunidades autónomas, entre las que destacaban notablemente las ikurriñas. A pesar de la atención que los medios de comunicación prestaron a la presencia de partidos políticos y sindicatos, los que participaron en mayor número en la marcha fueron los movimientos sociales. Lógicamente, lo que más abundaba eran las pancartas del movimiento feminista y de las asociaciones de mujeres de diferentes ciudades y pueblos. No obstante, sobre esta marcha feminista  se puede decir que fue mixta; por todas partes se veían tantos hombres como mujeres, tantos jóvenes como personas de avanzada edad,  entre estos últimos, por supuesto, estaban los Yay@flautas de Madrid. Algunos hombres participaron a través de sus organizaciones, por ejemplo, la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE). Con batucada incluida estaba la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA), cuyos miembros lucían indumentaria violeta. Entre los grupos que defienden los derechos de lesbianas, gais,  bisexuales y transexuales (LGBT) estaban el colectivo Lambda, Galehi-Asociación de Familias Homoparentales LGBT y la Asamblea Transmaricabollo Sol; la gran pancarta de este último grupo decía “El eje del mal es heteropatriarcal”, y estaba acompañada por otras más pequeñas con retretes pintados: “Tira de la cadena para acabar con esta mierda”. Algunas de las administraciones municipales de diferentes localidades españolas también se identificaron en la protesta, por ejemplo: “Santa Pola. Concejalía de Igualdad”; “M.I. Ayuntamiento de Villena”. Como ya ha sucedido antes en otras protestas feministas, a esta también se sumó el Espacio Masónico de España. Habitual es ver en este tipo de manifestaciones las pancartas y los chalecos amarillos de Amnistía Internacional. Distintos colectivos del movimiento estudiantil y del vecinal también concurrieron. Las espartanas y los espartanos de Coca-Cola sujetaban una pancarta con la leyenda “Las mujeres trabajadoras, libres y luchadoras”. Los participantes de las Euromarchas, las cuales el pasado mes de octubre llegaron a Bruselas exigiendo la construcción de otra Europa, también se presentaron en la movilización feminista. Un joven, que llevaba un cartel en el que se leía “Ciudad Juárez (Méx.) Presente”, avanzaba junto a otros cuya pancarta revelaba que eran latinoamericanos.
Más participantes
La siguiente lista es solo una muestra de los muchos grupos que había y únicamente sirve para hacerse una ligera idea de la variedad de asistentes.
Asamblea Feminista Unitaria de Granada
Asociación Antígona. Soria
Asociación de Mujeres Candela. Hinojosa del Duque
Asociación de Mujeres Hypatia. Burgos
Asociación de Mujeres Juristas Themis
Asociación de Mujeres Las Trece Rosas. Armilla
Asociación de Mujeres Mariana Pineda. Macarena
Asociación de Mujeres Mejorana. La Puerta de Segura
Asociación de Mujeres Ventana Abierta. Pozoblanco
Asociación Nacional Alba. Pizarra. Málaga
Barrio Lucero
Camas contra las violencias machistas
Colectivo Feminista Fuenlabrada Akelarre
Colectivos Trans-feministas Autónomos
Comando Sororidad
Consejo Local de la Mujer. Fuenlabrada
Coordinadora de Mujeres de Valladolid
Coordinadora Feminista de València
El Puerto está presente
Entrejóvenes Fuenla
Europa Laica contra la violencia machista (laicismo.org)
Feministas de Cantabria
Feministas de Mallorca
Feministas por la Liberación Animal
Fundación Triángulo
Isadora Duncán
IZAR
Izquierda Capitalista Revolucionaria
La Región de Murcia contra las violencias machistas
Latinoamerican’s. Organismo socio-político
Mamiki
Marea Violeta Jaén
Marea Violeta Sanlúcar
Movimiento de Acción Estudiantil
Movimiento Democrático de Mujeres
Movimiento Democrático de Mujeres de Granada
Movimiento Feminista de Huelva
Movimientu Feminista d’Asturies
Mujeres de Negro contra las Guerras
Mujeres de Torrejón
Plataforma de Acción Feminista Almería
Plataforma en Defensa del Trabajo social en  España
Plataforma Feminista Alicant
Plataforma Feminista Galega
Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libres
Plaza de los Pueblos
Red Feminista de Albacete
Red Solidaridad Popular
Red Solidaridad Popular Latina-Carabanchel
SCUM
STE Salamanca
Talavera. Asamblea Feminista
Xirivella Coordinadora de Dones por la Igualtat



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